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martes, 26 de octubre de 2010

El cáncer de pulmón será el más mortal en mujeres en 2020

El alza del tabaquismo relegará el tumor de mama al segundo lugar en letalidad

Son dos curvas divergentes: mientras que la mortalidad por cáncer de pulmón en España y en la mayoría de los demás países de la UE baja entre los hombres (la excepción es Portugal), entre las mujeres no solo sube, sino que se acelera. En concreto, entre 1990 y 2007, una portavoz del Ministerio de Sanidad español afirma que la mortalidad por cáncer de pulmón en hombres descendió un 19% en la UE, y un 4% en España. En cambio, entre mujeres se incrementó un 39% en la UE; una tasa que España duplica, y llega al 73%. El 20% de las mujeres fuma, un porcentaje que aumenta ligeramente en cada Encuesta Nacional de Salud.

Si se compara con el que es, por el momento, el primer cáncer femenino -tanto en incidencia como en mortalidad-, el de mama, se ve que en la UE la mortalidad ha bajado un 9% entre 1990 y 2007, y en España un 24%. La proyección de lo que va a pasar en España parece clara. Con el retraso debido a la tardía incorporación de las mujeres al hábito tabáquico, el país sigue el mismo camino que antes recorrieron Estados Unidos y el norte de Europa, donde el cáncer de pulmón ya es la primera causa de muerte en mujeres, por delante del de mama (en los grandes estudios se comparan esos dos para mujeres junto con el colorrectal, que son los primeros; y en hombres se cambia el de mama por el de próstata). Por ejemplo, esto es así en Dinamarca desde 1996. En Hungría sucede desde 2005, aproximadamente. Y si se confirma la tendencia -y nada parece indicar que no vaya a confirmarse- las proyecciones son que en España ocurrirá a partir de 2020, indica Bartomeu Massuti, secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GEPC).

Este distinto comportamiento tiene varias causas. Por un lado, el aumento del tabaquismo femenino; en segundo lugar, que de los tumores -mama, próstata, colorrectal, pulmón- que se suelen usar como índice es el que tiene peor pronóstico (se calcula que solo el 20% de los afectados sobrevive durante cinco años, que es el plazo que en oncología se considera para hablar de curación). También tiene un peor diagnóstico precoz, hay menos indicadores previos y no existe algo parecido a las mamografías o las colonoscopias para detectarlo pronto. En cambio, Massuti indica que de estos cuatro tumores, "es el que es más fácil de prevenir". Y aquí llega al tabaco. "El cáncer de pulmón tiene dos tipos de causas claras: la primera, la exposición directa al humo del tabaco; la segunda, la exposición indirecta", afirma tajante Massuti.

La influencia del humo del tabaco es tan clara que ya se mide incluso la diferencia entre la exposición en los lugares de trabajo y en el domicilio en el caso de los fumadores pasivos. Y el resultado, que publicó el año pasado la revista Cancer research, es claro: la contaminación del entorno laboral por tabaco aumenta un 27% el riesgo de tener un cáncer de pulmón. Cuando lo nocivo está en casa, el incremento es del 23%.

El trabajo solo encuentra otro factor que suponga un aumento del riesgo de más del 1%: la presencia de radón, un gas que está en las rocas. "Este factor es importante sobre todo en algunos sitios de Asia", dice Massuti. El resto, como la dieta o las radiaciones, tiene una influencia menor. En este grupo de otros factores se encuentra, por cierto, la contaminación atmosférica -uno de los argumentos más repetidos por quienes se oponen a que se prohíba fumar en sitios públicos-. Pero los datos muestran que, de media, "no aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en un no fumador más del 1%", afirma el experto. La causa principal no es que los humos de los coches o las industrias no sean cancerígenos, sino que, salvo que se meta la cabeza en un tubo de escape, están en un espacio donde se diluyen.

Hay otro dato preocupante: haber fumado, marca. Y haberlo dejado no elimina las secuelas. A los 75 años, el que dejó el tabaco a los 50 tiene un 6% más de riesgo de tener cáncer de pulmón. Por eso, Massuti lo tiene claro: "Lo mejor es no empezar".

El impacto de la ley

No se puede hablar de tabaquismo y cáncer de pulmón sin mencionar la futura ley, que se espera entre en vigor el 2 de enero. Y frente a las protestas de los empresarios hosteleros recogidas por las enmiendas del PP, destaca el relativo silencio de las tabacaleras, que han dejado su defensa en manos de los clubes de fumadores por la tolerancia. Bartomeu Massuti, del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), no se sorprende tanto. En un gráfico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra lo que espera al negocio de la venta del tabaco, y las perspectivas globales son muy buenas. Hasta 2020 esperan un descenso de las ventas del 8% en Europa, y una estabilidad en EE UU. En California, donde las normas son las más estrictas del mundo, la tasa de fumadores se mantiene por encima del 13%, frente al 30% de España. Los datos de California se consideran la máxima reducción posible. Pero el futuro del resto de los mercados es boyante. En África, la OMS calcula un incremento de las ventas del 16,1%; en los países de la antigua URSS, del 8,7%, y en el resto de Asia y Oceanía, del 6,5%.

Ellas enferman antes

La situación de las mujeres frente al cáncer de pulmón es tan preocupante que el grupo español de médicos que se dedica a esta enfermedad ha iniciado un estudio dedicado exclusivamente a ellas. Aunque el trabajo se va a presentar hoy en un seminario que organiza la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), ya hay algunos datos preliminares basados en las 800 primeras voluntarias de las 2.000 que van a formar parte del estudio.

La primera de las conclusiones es que ellas enferman antes. "Lo normal es que el cáncer de pulmón aparezca a partir de los 65 años, pero estamos viendo que en las mujeres lo hace antes", dice Bartomeu Massuti, secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP). Esto es grave, porque "aumenta los años de vida perdidos", ya que se trata de una enfermedad con muy mal diagnóstico.

Otra de las conclusiones es que un 42% de las enfermas se declara no fumadora. Pero casi todas ellas (el 95%) se considera fumadora pasiva. Este es un dato más por el que el GECP está convencido de la utilidad de la ley antitabaquismo que se va a aprobar, aunque "sus efectos tardarán décadas en notarse", indica Massuti.

La buena noticia es el tipo de tumor. Hay dos posibles: uno que afecta a los ganglios, el adenocarcinoma, y otro a los tejidos de los pulmones, el epidermoide. El primero lo representa un 70,4% de las pacientes que forman parte del estudio. Y eso es bueno, porque se trata,dentro de la gravedad, del que tiene mejor tratamiento.

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