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Crónica:rutas paralelas

Doctor Jekyll y DJ Pharma

Hay pocos negocios tan rentables como una farmacia en un sitio de veraneo. Pareciera que en vacaciones afloraran todos nuestros males. Solo una paradoja así puede explicar la interminable cola de la farmacia de Sant Ferran de ses Roques, en Formentera. Allí, entre aspirinas y cremas solares, está desde hace más de una década Josep-Lluís Ribas Castelló, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde de la botica nacional. El hombre que se pone la bata blanca por la mañana y la camisa de lentejuelas doradas por la noche para convertirse en uno de los símbolos de la noche de la isla: DJ Pharma.

A las sesiones de Pharma, conocidas como Flower Power, la gente llega disfrazada de los sesenta para escuchar a Boney M, grupo aún capaz de animar a una abuela y a una nieta a bailar juntas en la plaza de un pueblo sin morir de vergüenza. Toda la iconografía floreada se despliega en una isla que fue reducto de ese hippismo que ahora se reduce a caricatura, con pelucas, cintas en el pelo, petos acampanados y estampados psicodélicos; como apunta un veterano veraneante de la isla: "El rito sin el mito".

DJ Pharma es un espectáculo en sí mismo y verle bailar sobre el escenario, una inyección de alegría para el alma cuya fórmula consiste en una mezcla básica de ritmos simples y mucho, muchísimo desparpajo.

"Yo pongo a Boney M o Donna Summer porque son un éxito garantizado", explica un desprejuiciado Josep-Lluís. "Todo muy popular, muy para la gente. Con Rasputin se vuelven literalmente locos. Esa era la música que siempre escuchaba mi hermana y la verdad es que todo el mundo entra en ella de una manera muy fácil, todos la pillan, da igual la edad".

Aunque el boom de las Flower Power de Formentera (cuyo nombre originalmente pertenece a una de las grandes citas del verano en Ibiza de la discoteca Pachá) data de hace dos años, el farmacéutico pincha desde el 2000 en fiestas de lugares como Sant Francesc o Es Pujols. "La música siempre me gustó mucho y desde el instituto el que ponía los discos era yo. Durante la carrera, en Barcelona, lo dejé, pero luego volví a la música y a la isla. Elegí entre trabajar aquí en una farmacia o quedarme allí en un laboratorio".

Para Carlos Puig Padilla, avezado hombre de la noche y de la moda y sobrino de José Padilla, DJ del Café del Mar y productor musical, Pharma es un regalo para cualquiera que sepa apreciar la noche y la música: "Es uno de los más auténticos de la isla. Una leyenda. Es un crack".

"Pinchar, bailar y hacer mi espectáculo es mi forma de canalizar mis agobios y cargar las pilas", confiesa el DJ. "Luego la gente llega a la farmacia a hacerse fotos, a felicitarme, a darme las gracias y yo, la verdad, es que me siento muy agradecido y feliz". El farmacéutico, de 39 años, explica que estudió danza jazz en Barcelona y que bailar para animar al público es su particular receta para el éxito.

Pese a que para la mayoría de los que conocían la Formentera de hace una década ya nada es lo mismo, DJ Pharma defiende el presente: "No ha cambiado tanto y muchas cosas son mejores". El público italiano, cuyo censo ya no invade como hace un par de temporadas la playa Big Sur para montar su discoteca particular al caer la tarde, le ha favorecido y son hoy parte de su público más fiel.

Sentado en una cafetería cercana a la farmacia donde trabaja, cuenta que "la cara A y la B" de su vida están perfectamente delimitadas. No actúa entre semana, y lo mantiene a raya. El apodo se lo pusieron unos amigos, a la desesperada, el día que diseñaban el cartel para anunciar las citas festivas de aquel verano. Y ahora, en su tarjeta de visita, el sobrenombre se ha comido al nombre. Lo suyo con la botica no era tan vocacional como la música, pero le gusta lo que le da cada escaparate. "Conozco a todo el mundo y todos me conocen. Quizá estudié Farmacia sin mucha pasión, pero luego le fui cogiendo gusto. La gente ve una cruz, aunque sea verde, y se mete dentro. La farmacia sigue siendo un lugar donde todos acuden a pedir ayuda, por una picadura de mosquito o lo que sea. Ahora, además, también vienen a preguntar por las fiestas".

De todo, como en botica

Mientras los hábitos musicales parecen borrar las fronteras, los del consumo farmacéutico claramente las siguen imponiendo. Al menos eso deduce DJ Pharma después de años sobre el escenario y detrás del mostrador, atendiendo cada día a los turistas que pasan por Formentera. "Las costumbres de farmacia varían mucho de una nacionalidad a otra", asegura él. "Los alemanes compran vitaminas. Los italianos son más de cremas solares y cremas en general. Y los españoles, pues son los mejores clientes: esos toman de todo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de agosto de 2010

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