Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
El deterioro del mercado laboral

El empleo crece por primera vez en dos años pero el paro marca récord

El aumento de la población activa ancla el desempleo en el 20% pese a la campaña turística - La mejora solo afecta al mercado de trabajo masculino

Ha tenido que pasar la recesión y llegar el periodo tradicionalmente más amable para el empleo -el segundo trimestre del año, cuando se producen las contrataciones para la campaña turística- para que España vuelva a crear empleo neto por primera vez en dos años. Y, aun así, el paro sigue al alza. El dato está plagado de peros. El pero de que el número de desempleados también ha crecido, en 32.800 personas, hasta sumar un récord -otro- de 4.645.500. El pero de que, como el número de personas busca empleo también ha subido, la generación de nuevos puestos no ha sido suficiente y la tasa de desempleo se ha anclado en el 20%; que el grueso del nuevo empleo es temporal; o que la destrucción de empleo sigue para las mujeres.

El colectivo desempleado desde hace más de un año se dispara

La mayor parte de los nuevos asalariados tiene contrato temporal

La recesión económica es un concepto técnico (dos trimestres seguidos de bajada del producto interior bruto), pero la crisis se adentra en el terreno de las percepciones y, para los ciudadanos, no hay mejor termómetro que la creación de puestos de trabajo. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que hizo públicos el Instituto Nacional de Estadística (INE), justo al día siguiente de que se aprobara la reforma laboral en el Congreso, arrojan aún una temperatura mala, con tendencia a estabilizarse, pero lenta, muy lentamente.

El buen dato de paro del Ministerio de Trabajo del pasado mes de junio, que registró una fuerte caída por la temporada veraniega, quedó ayer maltrecho por la EPA, el barómetro más fiable del mercado laboral.

La creación de empleo se ha ceñido a los hombres y solo se produce de un trimestre a otro, ya que en los últimos 12 meses el número de ocupados ha bajado en 468.100. Si el empleo masculino ha subido en 94.000 personas, en mujeres ha bajado en 11.300. El empujón global, de 83.200 empleados más, no ha servido para compensar el aumento de la población activa, que levanta cabeza por segundo trimestre y alcanza una tasa del 60,1%, con 115.500 personas más con trabajo o buscándolo, sobre todo jóvenes y mujeres de 45 años.

Por ello la tasa de paro no sólo no se ha reducido, sino que ha avanzado cuatro centésimas, hasta un 20,09%, que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, admitió ayer como "inasumiblemente alta". Han sido 32.800 parados más de un trimestre para otro (baja para los varones pero sube para las mujeres), y medio millón más que hace un año. La tasa para para jóvenes de 25 a 29 años baja un punto (hasta el 24,58%), pero aún contrasta con los empleados de más de 30 años, con paro inferior al 20%.

El porcentaje de actividad no ha crecido en los extranjeros debido a la estructura de edad de esta población. Valeriano Gómez, ex secretario general de Empleo, destacó ayer la importancia de que aumenta el número de personas activas, ya que "significa que acaba el efecto desánimo en la búsqueda de empleo". No obstante, recalcó que los datos conocidos ayer no son precisamente "para echar las campanas al vuelo".

Florentino Felgueroso, de la Fundación de Economía Aplicada, también percibe un momento de "transición" en el mercado de trabajo y relativizó el aumento de la población activa. Para Felgueroso, las alarmas se encienden al bajar la lupa a los parados de larga duración: el 43% de los desempleados lleva un año o más sin encontrar trabajo, cuando hace un año era el 27,6% el que se encontraba en esta situación. De hecho, este colectivo crece de un trimestre a otro, con 129.100 desempleados más.

También sube el paro, en 38.000, entre aquellos los que buscan su primer empleo. Baja, sin embargo, en la construcción (73.900 desempleados menos), en los servicios (61.500) y en la Industria (35.700), pero crece en la agricultura (36.800 más). Y el número de hogares en los que ni un solo miembro activo tiene trabajo ha crecido en 190, hasta los 1.308 millones, de los que 278.000 no recibe ya ninguna prestación.

Aun así, la desaceleración en la destrucción de empleo se percibe al comparar estas cifras con las del mismo periodo del año pasado, que registró el golpe más duro en el mercado de trabajo: en los primeros seis meses se destruyeron casi un millón de puestos de trabajo.

"Sorprende que la creación de empleo en esta época, que siempre es fértil laboralmente hablando, haya sido escasa y no haya podido absorber a todos estos activos que se animan a la búsqueda de empleo. Ni siquiera se han creado 100.000 empleos, en unas fechas donde, generalmente se superan con creces estas cifras", apuntó Francisco Aranda, Presidente de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT), que agregó "asusta preguntarse, qué pasará en el segundo semestre del año, cuando la estacionalidad favorable deje de estar presente".

Y es que en los próximos meses vienen curvas: de los 110.200 nuevos asalariados del último trimestre, sólo 8.600 tienen contrato indefinido y la mayoría, 101.600, son de carácter temporal, muy vinculado a una campaña turística que finalizará en septiembre. La tasa de temporalidad, que se había contraído por la destrucción de empleos eventuales, ha subido medio punto, hasta el 24,9%. Y a finales de año comenzará a notarse el efecto del ajuste de gasto público aprobado por el Gobierno para embridar el déficit. El recorte o aplazamiento de las inversiones del Ministerio de Fomento en infraestructuras, que afecta a proyectos con casi 10.000 millones de inversión, puede destruir más de 100.000 puestos, según las constructoras y los sindicatos.

El ajuste castigará en el empleo a una rama de la construcción que hasta ahora se había salvado, la de la ingeniería civil y la obra pública. Pese a las incertidumbres, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, apuntó que el Gobierno mantiene su previsión de una tasa de paro del 19,6% al final del año, si bien el aumento de paro es "preocupante". Funcas, la fundación de análisis de las cajas de ahorros, también mantuvo esta semana su pronóstico del 19,8%.

La cuestión es si la reforma laboral servirá para contener la sangría del empleo. Pese a que Campa y Zapatero recalcaron que las nuevas medidas no alentarán los despidos, los sindicatos recalcaron ayer que la reforma no ayudará a crear empleo, sino a reducir derechos.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 2010