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miércoles, 14 de abril de 2010
Reportaje:

El año horrible de Iniesta

El centrocampista internacional del Barça, que no juega en plenitud de condiciones desde la final de la 'Champions' en Roma, recae de una lesión muscular y estará un mes de baja

A las tres de la tarde de ayer, el 8 del Barça se plantó frente al ordenador e hizo a todos partícipes de su desgracia: "Es uno de los momentos más difíciles que tengo que vivir. La vida me ha enseñado a no rendirme nunca". Un mensaje escueto, pero revelador. Los estados de ánimo de los personajes públicos han dejado de ser un secreto en la era de los medios de comunicación de masas y el boom de las redes sociales. Andrés Iniesta abandonó ayer la ciudad deportiva del Barcelona desmoralizado. Incluso derramó alguna lágrima, según testigos. "Está muy tocado, como todos", indicó el entrenador azulgrana, Pep Guardiola.

Iniesta se había vuelto a romper. Otra lesión muscular. Otra vez la pierna derecha, en la que ya ha sufrido dos lesiones diferentes desde hace un año. Estará un mes de baja. Se perderá el final de la Liga -el último partido se jugará el 16 de mayo- y las semifinales de la Champions contra el Inter de Milán. Aspira a llegar a la final del 22 de mayo en el Bernabéu si su equipo se clasifica.

Se pierde lo que resta de Liga y las semifinales europeas contra el Inter

"Es un momento difícil, pero la vida me ha enseñado a no rendirme"

Y así, de lesión en lesión, golpe tras golpe, Iniesta no acaba de levantar la cabeza. La mala fortuna parece haberse apoderado de este chico de tez clara y prodigioso fútbol que sufrió dolorosas molestias en esa pierna derecha para poder figurar con todo el honor entre los once pretorianos que doblegaron al Manchester United y ganaron la tercera Copa de Europa -"me jugué la pierna en la final, pero lo volvería a hacer", declararía después de la conquista-. Fue uno de los mejores de la final después de vaciarse por completo. Pero, desde entonces, no ha vuelto a ser el mismo. Da la sensación de que no acaba de encontrarse a gusto en el campo y la hinchada extraña su ángel y su luz, su duende, desde el golazo que metió en Stamford Bridge frente al Chelsea , decisivo para alcanzar Roma.

Las continuas lesiones musculares y el fallecimiento de su amigo Dani Jarque, jugador del Espanyol, parecen haberle robado la alegría. "La muerte de Dani me mató. Con él lo había compartido todo... En los partidos contra el Espanyol, al final siempre intercambiábamos las camisetas: conservo hasta 20 suyas...", explicó el centrocampista en una entrevista del pasado octubre. La revista oficial del Espanyol publicó incluso en el número de septiembre una carta de Iniesta a su amigo. "Uno no se hace a la idea de que la vida pueda ser tan injusta como para dejarte sin un amigo como tú".

Finalizada la temporada pasada, el Barça expresó su deseo que el jugador de Fuentealbilla renunciara a la Copa Confederaciones con la roja. Al volante, en cambio, le apetecía disputarla, pero el doctor Celada le frenó los pies: la lesión en el recto anterior de la pierna derecha no estaba superada, corría riesgo de recaída, y no participó con España en Suráfrica. A 57 días del Mundial, las lesiones de Iniesta se unen a la baja por mes y medio de Cesc y las molestias de Fernando Torres.

Así, empezó el curso muy poco a poco, sin exigirse demasiado. No completó un partido hasta la sexta jornada. Sin embargo, desde entonces, y con ligeras intermitencias, pasó a ser uno de los futbolistas más utilizados por el técnico. Claro que se perdió partidos importantes, como la final del Mundial de Clubes por una rotura fibrilar en el recto anterior de la pierna derecha, otra vez. Aunque no fue nada grave, pues apenas se perdió entonces un partido de Liga. Hasta que volvió a romperse contra el Mallorca: rotura en el bíceps femoral de la pierna derecha. La misma dolencia que sufre ahora y que ya le dejó diez días de baja a principios de abril, hasta llegar al clásico frente el Madrid.

La frustración se apodera de Iniesta porque no se sabe por qué de la serie de lesiones encadenadas. "Es indescifrable", dicen. "Todos sus hábitos son buenos". "No conozco un profesional como Andrés. Se alimenta bien, duerme la siesta, viene a entrenarse por la mañana, por la tarde. Vive la profesión como poca gente he visto. Por eso estamos tan tristes. Tiene que recuperarse pronto y recuperar la sonrisa mañana mismo", le animaba ayer Guardiola. "Volverá. Y será mejor futbolista de lo que es. Hay que darle todo el amor y el cariño y estar cerca de él", concluyó el técnico, seguidor número uno de Iniesta.

"La ventaja es ridícula"

No hay nada hecho. Pero todo está en camino, vino a decir ayer Guardiola, ante la visita hoy del Deportivo (22.00, Canal+) al Camp Nou. El técnico no quiere que sus jugadores se duerman tras vencer al Madrid el sábado y aventajarlo en tres puntos. "En el Bernabéu no se ha acabado todo. Queda mucho. Con la entidad del rival, la ventaja es ridícula. Resbalas y te atrapan. La Liga la vamos a ganar nosotros, no nos la regalarán". El entrenador se exige sumar los 21 puntos que quedan en juego para asegurar el título, los primeros tres esta noche contra un rival que no ha ganado fuera en una vuelta completa, cuando venció en Santander.

"Quedaba mucho antes del partido, y sigue quedándolo ahora. Lo sabíamos antes de ganar en el Bernabéu", argumentó Guardiola, que insistió en que en este punto -el equipo jugará el martes la ida de la semifinal de la Champions en Milán ante el Inter- el cansancio no existe: "Está tan cerca todo... no hay cansancio, sólo deseo, el deseo de poder hacer algo muy, muy grande". Ibrahimovic sigue de baja.

Iniesta, frente al Madrid. / CLAUDIO ÁLVAREZ

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