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El agua del Tajo ya viaja a Daimiel

El parque recibirá 900 litros por segundo para apagar el incendio subterráneo - Medio Ambiente ha realizado el trasvase en dos meses, tiempo récord

Villanueva de Alcardete

El Ministerio de Medio Ambiente puso ayer en marcha el trasvase de emergencia hacia el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel para salvar el paraje de los incendios subterráneos que desde agosto corroen el subsuelo. Bajo la lluvia y con las botas de agua hundidas en el barro, el secretario de Estado de Agua, Josep Puxeu, visitó en Villanueva de Alcardete (Toledo) la toma desde el río Cigüela que llevará el agua a las Tablas, a 92 kilómetros de distancia. "En unos días comenzará a llegar el agua y a final de enero el parque volverá a estar encharcado", explicó Puxeu sobre el tubo a este diario. Su satisfacción era más que evidente, sobre todo porque la obra fue aprobada el pasado 6 de noviembre por el Consejo de Ministros con un presupuesto de 8,5 millones de euros y se ha puesto en marcha en un tiempo récord: "Aquí está el tubo. En el día 'd' y a la hora 'h", resumió Puxeu apuntando al turbio caudal, 900 litros por segundo, que comenzaba a salir hacia las Tablas.

"Aquí está el tubo. En el día 'd' y a la hora 'h", anuncia Josep Puxeu

El Gobierno calcula que a finales de enero las Tablas estarán encharcadas

Puxeu estuvo acompañado por el nuevo director de Medio Natural, José Jiménez, gran conocedor del parque, y del presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Eduardo Alvarado, en una visita improvisada para ver lo que oficialmente es la puesta en pruebas del trasvase pero que en la práctica es el arranque, ya que los responsables no tienen intención de pararlo hasta que se llene el parque nacional.

El agua, previsiblemente unos 10 hectómetros, aunque la cantidad final dependerá de cómo evolucione el parque, saldrá de los embalses de cabecera del Tajo, que en la última semana han ganado 86 hectómetros y en semanas saldrán de la situación de excepción en la que llevan desde 2005. El caudal ya viaja por el acueducto Tajo-Segura hasta su cruce con el río Cigüela. Por su cauce recorrerá 60 kilómetros. Y desde allí el agua circulará por una tubería de más de 90 kilómetros hasta llegar a las Tablas.

Las abundantes lluvias en el Alto Guadiana, sin precedentes desde 1996, han acelerado el trasvase. Se trata de aprovechar que el Cigüela -habitualmente seco- lleva agua para reducir la infiltración hacia el subsuelo. En la zona, ríos que llevaban décadas sin agua corren estos días bajo la mirada de los curiosos. La degradación de las Tablas de Daimiel se debe a décadas de sobreexplotación del acuífero por la existencia de miles de pozos ilegales en la zona.

Una vez en Villanueva de Alcardete, un tubo de 1,4 metros de diámetro desvía el agua hacia el parque, 92 kilómetros al sudoeste. Se trata de la tubería de la llanura manchega, un trasvase para abastecer a 500.000 personas que ya estaba previsto y que OHL ha acelerado con una inversión de 8,5 millones de euros que el Consejo de Ministros aprobó en noviembre.

El pasado 23 de abril, el Ejecutivo ya envió 23 hectómetros cúbicos de agua, pero como el Cigüela estaba seco sólo llegaron 0,75 hectómetros (cada hectómetro equivale a un volumen como el del Santiago Bernabéu). Todo se perdió y el trasvase no previno los incendios de turba. Tras cinco años de sequía, el suelo de Daimiel comenzó a agrietarse y, al circular el oxígeno, la turba acumulada durante milenios entró en combustión espontánea. El rendimiento de este trasvase, al discurrir por un cauce con agua y por una tubería, superará el 90% y casi todo el volumen del Tajo enviado llegará a su destino.

Puxeu se mostró exultante: "Con esta obra salvamos el proceso de degradación irreversible en Daimiel y aceleramos el abastecimiento de calidad a 500.000 vecinos". En cuatro o cinco días el agua empezará a llegar a las Tablas, donde la turba acumulada durante miles de años sigue ardiendo. La apertura de siete pozos de emergencia ha permitido encharcar 90 hectáreas (este verano sólo había 10) pero para sofocar un incendio subterráneo de turba hay que encharcar completamente el paraje. Jiménez señaló que la turba del subsuelo comienza a estar encharcada por la lluvia y que con el agua del trasvase espera sofocar el fuego.

Los responsables del azud en el Cigüela y del tubo de 1,4 metros de diámetro para enviar el agua se mostraban muy satisfechos. "Hace exactamente dos meses que empezamos y parecía imposible hacerlo en ese plazo", explica uno de ellos. La toma de agua del Cigüela se ha realizado sin declaración de impacto ambiental para agilizarla pero con el compromiso de desmontarla cuando no sea necesaria. Puxeu defiende la tramitación: "Si a cambio de este pequeño azud en el Cigüela salvamos las Tablas merecerá la pena". El secretario de Estado recuerda cómo cuando hace dos meses acudió a visitar la zona el dueño de los terrenos les quiso echar esgrimiendo que era propiedad privada.

Cuando a finales de mes, una delegación de la Comisión Europea visite las obras a raíz de la investigación de oficio que abrió contra España por la degradación del terreno, lo previsible es que vean el parque encharcado, algo que no ocurría desde hace cinco años. Los ecologistas criticaron la actuación del ministerio. "Han buscado hacerse la foto con el parque lleno y lo han conseguido a toda velocidad. Pero había soluciones en la cuenca del Guadiana más lógicas y más baratas que traer agua del Tajo. Además, el agua que han empezado a mandar es del Cigüela y eso evita que se llenen espacios naturales como las lagunas de Villafranca", señaló Miguel Ángel Hernández, de Ecologistas en Acción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de enero de 2010