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AL CIERRE

Dos aperturas

Dos aperturas de temporada de muy diferente cariz. Empecemos por la positiva, que buena falta le hace a la pobre música.

Este fin de semana, en el Auditori, ha comenzado su ciclo la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, que interpretó, entre otras piezas, las Escenas sinfónicas catalanas, de Isaac Albéniz, de quien este año se conmemora el centenario de su muerte. Estrenada en 1889, la partitura original se perdió y nunca más volvió a interpretarse. Ahora, el musicólogo Josep Dolcet ha podido reconstruirla a partir de diversos materiales conservados en el Museo de la Música, situado en el mismo Auditori. ¿Ha valido la pena esta suma de esfuerzos? Desde luego. Aunque las limitaciones de Albéniz en el terreno orquestal son obvias, se trata de un poema sinfónico -más que de una suite- que retrata en cuatro estampas pastoriles una Cataluña romántica, solar y optimista a las puertas del siglo XX. La operación cultural está, pues, cargada de sentido: devolver al público la música del repertorio histórico es uno de los mandatos que figuran en el contrato programa del Auditori, institución financiada mayoritariamente con nuestros impuestos. Autoridades políticas asistentes al evento: ninguna.

Ninguna autoridad en el Auditori. Todas en el Palau para "escenificar" su apoyo

El jueves, en el Palau de la Música, arrancó la temporada de Palau 100 con un concierto de la Filarmónica de Rotterdam y el afamado pianista Piotr Anderszewski, contratados por Fèlix Millet en el circuito comercial. Una operación, pues, más de talonario que de apuesta cultural, acorde con el carácter privado de un ciclo cuyo target son los aficionados de poder adquisitivo medio-alto. Autoridades políticas asistentes al evento: el presidente de la Generalitat, José Montilla, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras. Argumentario de tan elevada asistencia: "escenificar" -¡lo que llega a gustar ahora este término!- el apoyo institucional a la "nueva" gestión del Palau. El día antes, esta "nueva" gestión había procedido a expulsar a toda prisa de su organigrama a Pau Duran, tesorero del Orfeó Català y también de la fundación, según había sido confirmado por la propia junta. Los motivos de tan vistoso cambio de parecer hay que buscarlos en el sumario, liberado parcialmente del secreto. Resulta que Duran aparece en la causa como uno de los querellados.

No vamos bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de octubre de 2009