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lunes, 3 de agosto de 2009

Caja Madrid estudia la integración con la CAM y Caixa Galicia

La operación responde al diseño del Banco de España y cuenta con el visto bueno del PP. -La nueva entidad superaría en tamaño a La Caixa, líder del sector

Caja Madrid se prepara para abordar el proceso de reestructuración financiera que se avecina. La segunda caja española ha elaborado un informe sobre el sector a sabiendas de que, quiera o no, va a ser protagonista. Hasta el momento, maneja varias posibilidades de expansión, pero las preferencias son la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y Caixa Galicia, según fuentes del consejo.

Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, está a la espera de recibir la señal del Banco de España, que en septiembre acelerará la reestructuración del sector con la ayuda del dinero del Fondo de Reordenación Ordenada Bancaria (FROB). Pero también deberá esquivar los escollos del proceso electoral abierto en la entidad y que puede complicar cualquier operación. Desde hace más de un año, Blesa mantiene un enfrentamiento con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que quiere desbancarle.

Las tres autonomías afectadas por la operación las gobierna el PP

El interés de Caja Madrid por la CAM y Caixa Galicia facilitaría las cosas al banco central, que cuenta con las dos grandes cajas (La Caixa y Caja Madrid) y a algunas de las medianas para que capitaneen la integración de las más problemáticas. Para la entidad madrileña, la doble operación es de máxima importancia: es la oportunidad para multiplicar el tamaño, asegurar una caja potente que luche contra la caída de márgenes y la morosidad y alcanzar a La Caixa.

Pero, además de las cuestiones financieras, hay otros factores que juegan a favor. Uno, quizá tan principal como el anterior, es que las tres autonomías afectadas están gobernadas por el PP. Dentro del partido, tanto el presidente, Mariano Rajoy, como el portavoz económico, Cristóbal Montoro, ven bien la operación. Por su parte, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, rechaza que Blesa fuerce una fusión para mantenerse en el cargo.

Por otro lado, tanto la CAM como Caixa Galicia forman parte del pelotón de entidades que el supervisor quiere reforzar y los responsables de ambas cajas ya han recibido algo más que señales de que el proceso está abierto.

Los informes internos de Caja Madrid se han centrado en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia. La conclusión es que la fusión interna de las cajas de estas dos regiones es inviable por la excesiva concentración de riesgos (sobre todo inmobiliarios) y por la fuerte reducción de oficinas y de plantillas. En el caso gallego, según Caja Madrid, las fusiones exigirían un ajuste del 20% (cerrar 290 oficinas y prescindir de 1.650 empleados) y del 15% en Valencia: 350 oficinas y 2.010 empleados. En esta línea, la asociación valenciana de empresarios ha sugerido que la CAM se una a una caja de otra comunidad.

Vistas las cifras, Caja Madrid optó por Caixa Galicia frente a Caixa Nova. Con datos de 2008, Caixa Galicia cuenta con 833 oficinas, de las que 463 (52,4%) están en la comunidad de origen. La plantilla asciende a 4.772, con 5,4 empleados por oficina. Su cuota de mercado es del 18,8% frente al 16,8% de Caixa Nova.

En la Comunidad Valenciana, la elegida es la CAM, que es la única con cuotas participativas, un activo muy deseado por Caja Madrid, lo que facilitaría la operación. La CAM, tiene 1.114 oficinas, de las que 485 (un 43,5%) están en la región, y 7.416 empleados (6,6 por oficina). Su cuota es del 11,6% frente al 15,6% de Bancaja, la preferida de la Generalitat.

El complejo factor político

Todo lo que ocurre en Caja Madrid tiene relación con la política. Pocas entidades están más politizadas que la madrileña. La prueba es el duelo en la cúpula entre el presidente, Miguel Blesa, apoyado por el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, contra la Comunidad de Madrid. Al final, será Mariano Rajoy quien decida el nombre del presidente de la caja.

Algunas fuentes han señalado que la presidenta Esperanza Aguirre quiere cerrar el cambio de presidente (y colocar a Ignacio González, actual vicepresidente del Gobierno regional) antes de que se produzca cualquier fusión. Otros observadores apuntan que Blesa quiere blindarse con las integraciones. Fuentes cercanas a la entidad creen que es posible que Caja Madrid realice la fusión a tres bandas, "pero que no será con Blesa como presidente". En su opinión, Manuel Pizarro, Rodrigo Rato o Luis de Guindos tienen muchas papeletas para acabar en este sillón.

Con todas estas incógnitas en el aire, hace unos días Aguirre firmó un pacto de estabilidad con Tomás Gómez, secretario general de Partido Socialista de Madrid (PSM). En poco más de una hora acabó el enfrentamiento de seis años, periodo que este partido llevaba sin ocupar puestos de responsabilidad en la caja.

Detrás de este consenso está la posible fusión. Aguirre necesita al PSOE para una operación de este calado y los socialistas madrileños no quieren quedarse fuera cuando llegue el gran momento. Mientras tanto, PP y PSOE diseñaron las líneas del negocio financiero de la entidad sin consultar a ningún ejecutivo. "Ha sido como la nacionalización de la caja. La Comunidad dice a quién hay que dar créditos. Veremos si ellos asumen la morosidad", ironizaba un ejecutivo.

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