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sábado, 30 de mayo de 2009
Reportaje:24 HORAS EN... BELGRADO

Noches de charanga eslava

Belgrado es más joven y vibrante que nunca, aunque todavía se pueden ver las heridas de los bombardeos de 1999. Arte, compras y precios asequibles. Bienvenidos a la metrópoli de los Balcanes

Situada en la confluencia de los ríos Danubio y Sava, la última capital europea bombardeada -por la OTAN, en 1999, durante 78 días- ya no es sótano alienado, como la retrató Emir Kusturica en Underground (1995), Palma de Oro en Cannes. Belgrado, la Nueva York de los Balcanes, está hoy de moda. Portón de Occidente durante siglos, enormes centros comerciales conviven con colosales templos ortodoxos, edificios del realismo socialista y locales de ocio de adelantadas propuestas para una población mayoritariamente joven. Madonna actuará próximamente y Rafa Nadal saluda al viandante desde vallas publicitarias entre vetustos trolebuses y coches de gama alta.

09.00 Bollos y ruinas

En cualquiera de las panaderías de la popular cadena Hleb & Kifle (pan y bollos) probaremos el más característico pan local, a base de harina de maíz y con forma de magdalena. Algo tenemos que echarnos al estómago antes de visitar las consecuencias de los tres meses de pepinazos de la OTAN hace 10 años. Los restos de las antiguas sedes de los ministerios del Interior yugoslavo y serbio, en la confluencia de las avenidas Nemanjina y Kneza Milosa - (1), impresionan. Estos edificios heridos de muerte (las "ruinas de Solana" o "de Milosevic", según se mire) son un turbador obús para la conciencia europea.

10.30 El zoo de Kusturica

El infierno dista sólo dos kilómetros del paraíso en "la ciudad de las 15 colinas". Kalemegdan (2) es el gran parque de la ciudad, en el casco histórico. 52 hectáreas para paseos y arrumacos entre tilos, castaños de hojas rosadas y flores todo el año, con vistas privilegiadas a la unión del Danubio y el Sava. Entre ambos caudales, la islita Veliko Ratno fue despensa de preciadas verduras para emperadores austrohúngaros. Un museo militar nos recuerda que estamos en una de las ciudades europeas más reconstruidas. Celtas, romanos, otomanos y austriacos la han querido para sí. De todos quedan vestigios en la fortaleza que preside el parque, cuya piedra blanca da nombre a la ciudad (Belgrado significa "ciudad blanca"). Una torre permite contemplar las estrellas en visitas nocturnas. Kalemegdanska Terasa, único café del fortín, ofrece una visión aérea del zoo de la ciudad (Mali Kalemegdan, 8; de 8.00 a 20.30 en verano), que data de 1936. Es el mismo donde arranca la película Underground, de Emir Kusturica. En la zona, Ralph Fiennes rodará como director la adaptación de la tragedia de Shakespeare Coriolanus, con Vanessa Redgrave.

12.00 Casco histórico

Del Kalemegdan nace la arteria comercial tradicional de la ciudad, Knez Mihailova (3), totalmente peatonalizada. Entre las firmas locales destaca la cadena de ropa Mona, con diseños de la tenista Jelena Jankovic. En la confluencia con la calle Cika Ljubina, el Instituto Cervantes ocupa un lugar privilegiado. Sus 2.000 alumnos son indicador del interés serbio por la cultura española. La calle finaliza en la plaza de la República (4). Toda la zona es hervidero de estudiantes por la presencia de la Universidad. Destaca la cúpula dorada acebollada de la catedral del Arcángel San Miguel (5) (Kneza Sime Markovica con Kralja Petra), emblema de la ciudad antigua. Coffee Dream (Kralja Petra, 23) y Ruski Car (Knez Mihailova con plaza de la República) son cafés de referencia. En el modernista hotel Moscú (6) (Balkanska, 1) se hospedó Trotski cuando era corresponsal de La Gaceta de San Petersburgo.

14.30 ¡Más madera!

En el parque de Tasmajdan se encuentra el era (7) (Kralja Aleksandra, 43). Es una gran terraza con lo mejor de la comida balcánica. Ensalada de dados de tomate, pepino, cebolla y queso blanco espolvoreado, y de segundo, los clásicos asados de carne de cerdo chevapchichi (en rollo) o pljeskavica (aplastados como hamburguesas). Para beber, cerveza o rakia, aguardiente a base de ciruela. Los dueños del Madera también administran el santuario de la bohemia belgradense, el restaurante del Club de los Escritores (8) (Francuska, 7). Data de 1950. En Belgrado es normal comer por el equivalente a siete euros. El dinar, moneda local, se cambia en máquinas expendedoras en calles, hoteles y gasolineras. En dirección al casco histórico por Kralja Aleksandra dejamos a la derecha la sede del Parlamento serbio (12).

18.00 Sava, santo y río

La iglesia blanca del Santo Sava (10) (parque Karadordev) es el tercer mayor templo ortodoxo del mundo. Data de 1935, aunque sigue inacabado. El mármol verde de sus columnas combina con el blanco de los frisos de las paredes. También Sava da nombre al río que muere en Belgrado tras atravesar cuatro regiones de la ex Yugoslavia. El puente Brankov (11) nos lleva directamente a Nuevo Belgrado, explanada que albergó un campo de trabajo nazi durante la II Guerra Mundial. Aquí están el Museo de Arte Contemporáneo (12), el Arena de Belgrado (13), el Centro Sava de Congresos y la torre Usce, que con 100 metros es la cumbre arquitectónica de la ciudad. Se yergue junto al centro comercial Usce (14), el mayor de los Balcanes, de reciente apertura. La ribera del Sava es una apacible extensión verde para viandantes y deportistas. Sus barcazas ancladas a la costa son animadas terrazas en verano, con vistas al Kalemegdan, casco histórico de la ciudad.

21.30 Silicon Valley

La calle Skadarska (15), en el bohemio Skadarlija, es punto de encuentro nocturno de locales y turistas. Sobre antiquísimo empedrado e iluminadas con tenue luz de farolas, las kafanas (restaurantes típicos) inundan la vía. Como el clásico Dva Jelena- (Skadarska, 32). Bandas tradicionales serbias ambientan la cena con suave música melancólica que se transforma de pronto en charanga cíngara electrizante. La marcha nocturna en la ciudad se reparte hasta las cinco de la madrugada por la zona. Silicon Valley, en la calle Strahinjica, para belgradenses pudientes. Dicen que debe su nombre a la profusión de implantes de silicona. Pero los más frecuentados por la calidad de sus propuestas musicales son Noir Lounge Bar - (plaza de la República, 5; pop, rock, música en vivo los jueves), Tube (Simina, 21; house, jazz, techno, funk), Gauchos (Dunavska, 17; latina), Bitef Art Café (Mire Trailovic, 1; pop, rock, música ailovic, 1; pop, rock, música en vivo); Amsterdam (Kej Oslobogjenja, s/n; fusión pop y tradicional) y Savana (Kej Oslobobjenja, 29; pop, rock, latina).

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De izquierda a derecha, la plaza de la República de Belgrado, la iglesia de Santo Sava y una barcaza en las aguas del río Sava. / Luis Roca Arencibia

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