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Reportaje:

Las tablas de la disputa

La subasta de dos pinturas góticas de Pedro García de Benavarri enfrenta, de nuevo, a Aragón y Cataluña

El arte une pueblos, pero puede separar autonomías. Lo saben muy bien en las comunidades de Aragón y Cataluña, enfrentadas desde hace 14 años por la propiedad de 113 piezas de arte religioso que las dos reclaman como suyas. Un auténtico culebrón al que, lejos de encontrar una solución definitiva, parecen abrírsele nuevos frentes. El anuncio de que la sala de subastas Balcli's venderá el 28 de mayo dos obras de Pedro García de Benavarri, un pintor que trabajó en el siglo XV para varias parroquias de la Franja, ha hecho disparar de nuevo las alarmas en Aragón y Cataluña.

En realidad, este pintor, considerado uno de los mejores representantes del gótico peninsular, se está haciendo famoso en los despachos oficiales. El 26 de marzo la misma sala subastó el fragmento de un retablo del mismo autor que acabó comprando la Diputación de Lleida por 22.000 euros, su precio de salida tras no recibir puja alguna. La pintura fue depositada en el Museo Diocesano de Lleida (el mismo que guarda las 113 piezas en litigio) y cuando el presidente de la Diputación, Jaume Gilabert, presentó la nueva adquisición echó más leña al fuego al acusar a las autoridades aragonesas de no mostrar interés por un patrimonio parecido al que reclaman desde décadas.

Tanto interés por esta pieza ha tenido consecuencias. Las obras que se subastan el día 28- propiedad de la colección particular del conde de Vall de Canet y procedentes del castillo de Santa Florentina, en Canet de Mar- costarán las dos 140.000, una cantidad muy superior a la vendida en marzo. Las dos pinturas, realizadas en óleo y temple sobre madera de pino, representan a San Miguel Arcángel y a San Pelagio Papa. Según la casa de subasta, son excepcionales "por su tamaño y su estado de conservación".

El Gobierno de Aragón no quiere que la oposición les vuelva a acusar de "dejación de funciones" y por eso ha anunciado que estarán en la subasta. Vicente viajó hace dos semanas a Barcelona en compañía de expertos para ver las pinturas y determinar su autenticidad. Según Vicente, "si los informes concluyen que la procedencia es correcta, que las piezas tienen interés para nuestro patrimonio y para las colecciones de nuestros museos" negociará con los galeristas un precio de compra o ejercerá el derecho de tanteo (que le permitirá comprarlas con preferencia a un tercero).

¿Y en el caso de que las dos comunidades quieran comprar las pinturas? Según afirman en Balcli's, se puede crear un problema sin precedentes, ya que "el derecho de tanteo se ejerce ante un tercero, pero aquí se trata de dos administraciones, por lo que el asunto puede acabar en los tribunales". De momento, la Generalitat y la Diputación de Lleida han manifestado su intención de no pujar por las tablas. Gilabert incluso anunció el pasado viernes que ha enviado una carta a la consejera de Cultura de Aragón pidiéndole que tampoco lo haga ya que "en momentos de crisis como el actual no hay que acudir a subastas en las que el precio está muy por encima de lo que debería ser". En su opinión, la disputa ha hecho subir el precio.

"No es una lucha de adquisiciones de unos contra otros", aseguran desde el Departamento de Cultura de la Generalitat. "Queremos que desde Aragón sepan que nuestra voluntad es colaborar y les hemos dicho que no participaremos en ninguna subasta sin que ellos lo sepan", concluyen. Las cosas parecen haber cambiado desde marzo.

¿Retracto?

El Gobierno de Aragón tiene previsto en los próximos días presentar un recurso contra la venta en marzo del fragmento de retablo de Benavarri acogiéndose al derecho de retracto (compra preferente) que incluyen las leyes de patrimonio. Molesto porque "nadie informó en Aragón de que la pintura se iba a subastar", Jaime Vicente Redón, director general de Patrimonio Cultural del Gobierno aragonés, afirma que hay fotografías que demuestran que el retablo perteneció al castillo de Benabarre y estuvo en la iglesia de San Miguel de esa localidad, y, por lo tanto, "son bienes protegidos que no pueden venderse".

Desde la Generalitat afirman que, aunque el castillo esté protegido, "los objetos de su interior no tienen por qué estarlo" y que la pintura no estaba catalogada, por lo que Aragón no puede ejercer el derecho que esgrime. Tras la subasta, los dos gobiernos han iniciado los trámites para incluirla en sus respectivos inventarios del patrimonio cultural.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de mayo de 2009

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