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Reportaje:

La música como terapia

Amaia Montero inició ayer en el Kursaal de San Sebastián su gira de conciertos en España para presentar el disco de su estreno en solitario

En la portada del disco de su estreno en solitario, que ha vendido ya más de 160.000 ejemplares, Amaia Montero (Irún, 1976) posa tumbada en un arenal de Las Landas. Además, el repertorio incluye una canción titulada Mirando al mar, y otras que hablan de caminar cerca de él, de buscar una isla entre sus aguas y de barcos de papel. No se trata de simples recursos estéticos o literarios, pues la playa es un espacio realmente especial para la cantante que despachó más de seis millones de discos al frente de La Oreja de Van Gogh.

A orillas del mar ha encontrado inspiración, un eficaz estímulo para su creatividad. Y calma, un bálsamo que demanda en mayor medida desde que a su padre le diagnosticaron una grave enfermedad. "Me gusta la playa, pasear por ella y disfrutar de la tranquilidad que te transmite el mar. Me hace sentir muy bien, porque te olvidas de todo, te hace pensar y tomar alguna que otra decisión", explica Montero, quien disfruta enormemente paseando con sus perros, dos labradores, por la extensa playa de Hendaya.

Su primer trabajo en solitario lleva vendidos más de 160.000 discos

La cantante recurre a la playa y al mar como bálsamo y estímulo creativo

Cruzar el puente que separa Irún, su actual lugar de residencia, y la localidad francesa le basta para pasar un poco más desapercibida. Todo lo contrario a lo que sucedió la noche pasada bajo los focos de un Kursaal abarrotado, donde comenzó su esperada gira española tras haber ofrecido seis conciertos en América. "No veo la hora de subirme al escenario. Es algo mágico. Tengo muchísimas ganas. El disco es muy guitarrero y elegante, y la banda que tengo me da confianza", ha declarado Montero, quien actuó ayer respaldada por el guitarrista Javier Pedreira, el batería Karlos Arancegui, el teclista Alexis Hernández y el bajista José Agustín Guereñu.

Con esos músicos, curtidos con colegas como Mikel Erentxun y Quique González, interpretó en vivo las canciones de Mirando al mar, ese disco terapéutico cuyo proceso de elaboración hizo más llevadera la enfermedad del progenitor y que ya le ha procurado dos discos de platino que Miguel Bosé le entregó hace un mes. "Estoy satisfecha con el disco y con la increíble respuesta del público. Sabía que había mucha expectación, pero hoy vender 160.000 discos es una barbaridad", señala la vocalista y compositora.

La gira recalará a lo largo del año en 12 países, y Amaia Montero se toma con calma lo que se avecina. Estos días los está pasando en Euskadi, pero será difícil verla de juerga. "Como casi siempre estoy fuera viajando, cuando vengo me gusta estar en casa con amigas hasta las tantas", confiesa. Seguramente también optará por recorrer una vez más la playa de Hendaya. "Ir después al cine, o llegar a casa, darte una ducha y ponerte a ver una película es una gozada", concluye Amaia. A la cantante le gustan "muchos sonidos dentro del pop", pero también disfruta con la pesca y le "encanta" Cinco hermanos (Brothers & sisters), la serie de televisión protagonizada por Calista Flockhart.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de abril de 2009