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Necrológica:'IN MEMÓRIAM'

Gregorio Klimovsky, científico defensor de la democracia argentina

Fue el iniciador de la filosofía de la ciencia y la epistemología en Argentina, discípulo de Julio Rey Pastor, y un hombre firmemente implicado en la defensa de la democracia y la lucha contra la dictadura militar. Gregorio Klimovsky, que falleció el 19 de abril en Buenos Aires, a los 86 años, bromeaba hasta el final con su récord más difícil: fue expulsado nueve veces de la Universidad de Buenos Aires por sus compromisos éticos, docentes y políticos.

Klimovsky contaba que fue Rey Pastor, uno de los grandes matemáticos españoles del siglo XX, instalado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien le orientó para que abandonara los estudios de ingeniería y se dedicara a la matemática. "Lo que sucedía es que yo tenía, además, vocación filosófica y por eso me dirigí hacia la lógica", relató en la ultima entrevista que concedió, publicada en Página 12. Bajo su impulso, y el de otros profesores, como Rolando García, la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA se convirtió, en los años cincuenta-sesenta, en uno de los mejores centros de investigación de América Latina. Fue la época dorada de la ciencia argentina, simbolizada magníficamente por la editorial Eudeba, que permitió que centenares de científicos, tanto latinoamericanos como españoles (que padecían la dictadura franquista), accedieran a libros esenciales para su formación, en ediciones baratas y traducciones formidables.

Fue expulsado nueve veces de la Universidad por sus compromisos éticos

Pablo Jacovkis, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, cuenta que Klimovsky no tuvo nunca títulos, que su aprendizaje fue prácticamente autodidacta, pero que resultó ser una de las personalidades más importantes de Argentina, precisamente, en el ámbito académico.

Fue un símbolo de toda lucha contra la intolerancia y la dictadura. Renunció, por primera vez, a la Universidad en el golpe de Onaindía (que acabó con el régimen constitucional del presidente Illia). La famosa Noche de los Bastones Largos (la ocupación militar de varias facultades porteñas), que acabó con la emigración de más de 300 profesores universitarios, 200 de ellos relacionados con las ciencias, le llevó también a buscar refugio en clases particulares y en actividades diversas. El regreso momentáneo de la democracia no le solucionó los problemas. "Volví a la Universidad, pero en el intervalo entre la caída de la dictadura de Onaindía y la aparición del otro golpe, el de Videla, hubo un momento en el que los montoneros se quedaron con la Universidad... fue un periodo inaguantable, porque esos chicos tenían unas ideas muy extrañas sobre cómo se deben enseñar las ciencias y formar a los alumnos", relataba el irreductible Klimovsky en la entrevista de Página 12.

Su desacuerdo con los montoneros no le impidió abandonar la Universidad, una vez más, cuando llegaron los militares, a los que se opuso con todas sus fuerzas. A poco de crearse, se incorporó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, donde denunció las desapariciones y combatió la tortura. Con la llegada de la democracia y la presidencia de Alfonsín, Gregorio Klimovsky volvió a la Facultad de Ciencias Exactas y formó parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), que elaboró el estremecedor informe Nunca más. Poco después, y a la vista de su desacuerdo con la marcha del centro, fue expulsado, de nuevo, de la Universidad: "Como era la novena ocasión, me hizo gracia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de abril de 2009

Fe de errores
El militar argentino que dio el golpe de facto contra el Gobierno constitucional de Arturo Illia el 28 de junio de 1966 no se llamaba Onaindía, como se afirmaba en el obituario dedicado a Gregorio Klimovsky publicado el viernes 24 de abril. Fue el general Juan Carlos Onganía.