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El conflicto en Oriente Próximo

Matanza en escuelas de la ONU

33 palestinos mueren en ataques del Ejército israelí a dos colegios de Yabalia y Gaza

El que padece Gaza es el único conflicto armado en el mundo del que los civiles no pueden huir. Tras ser expulsados de sus casas por el Ejército israelí, miles de palestinos hallaron acomodo en las escuelas de la Agencia de Naciones para los Refugiados (UNRWA). Para 33 de ellos fue en vano. Treinta perecieron ayer en un bombardeo de la artillería contra un colegio en Yabalia. Hubo 55 heridos. En otra escuela atacada, en la ciudad de Gaza, murieron también tres civiles. Más de 650 palestinos han fallecido y más de 3.000 resultaron heridos en 11 días de aluvión de fuego sobre la franja. La Cruz Roja ha dicho que la situación humanitaria es "insostenible".

Otra jornada aciaga. Las imágenes de los charcos de sangre, los niños destrozados, las ambulancias que a toda prisa casi atropellan transeúntes provocaron conmoción. El británico John Ging, jefe de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) en Gaza, se mostraba desolado durante el undécimo día de guerra y el cuarto de la demoledora invasión terrestre. Sólo ayer murieron 80 personas, la gran mayoría gente ajena a las hostilidades. "Esto es inhumano", dijo indignado por la mañana tras conocerse la muerte de tres personas en un colegio.

Las fuerzas de Israel amplían la ofensiva al centro y sur de la franja

Olmert abrirá un corredor humanitario pero se niega a aceptar una tregua

Por la tarde, después de la masacre de hombres, mujeres y menores desarmados en la escuela Al Fajura de Yabalia, donde se guarecían 350 palestinos, Ging aseguró que practican la política de "tolerancia cero" contra la presencia de hombres armados en cualquier dependencia de UNRWA. Y añadió que entregaron las coordenadas de sus instalaciones al Ejército israelí. Se adelantaba así para rebatir las justificaciones que llegarían más tarde.

Las explicaciones de la portavoz militar israelí sorprendieron. "Probablemente, se lanzaron cohetes desde la escuela", comentó. "Una investigación inicial indica que proyectiles de mortero fueron lanzados desde el colegio", añadía un comunicado del Ejército. En todo caso, es evidente que no se trató de un error. "En respuesta al fuego enemigo, nuestras fuerzas devolvieron el fuego de mortero", añade la nota. Altos funcionarios de Naciones Unidas exigieron que se investigue el ataque y que se juzgue a los responsables por crímenes de guerra. Es un episodio más en el incesante martilleo de bombas que las Fuerzas Armadas israelíes lanzan contra milicianos y civiles. Familias enteras de más de 10 miembros han sido exterminadas en sus viviendas.

Matanzas como ésta son las que provocan un acelerón en las gestiones diplomáticas. La Casa Blanca, que ha dado vía libre a la carnicería, conminó al Gobierno israelí a ser más cuidadoso con los civiles. Incluso Barack Obama rompió su silencio, aunque sólo fuera para expresar su "profunda preocupación". No es la primera vez que un edificio de Naciones Unidas -organización que goza de nulo aprecio en Israel- es atacado por la aviación o la artillería. En 1996, en Qana (Líbano), durante la operación Uvas de la Ira, más de 100 civiles refugiados fueron destrozados. En 2006, también atacaron un cuartel de la ONU en Jiam, matando a cuatro soldados de la misión internacional en Líbano. Y medio centenar fallecieron en un edificio arrasado, también en Qana, en la misma contienda.

Aunque nadie se atreve a aventurar cuándo terminará el despiadado ataque a Gaza, algún tiempo habrá que esperar. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, rechazó una propuesta de tregua de 48 horas, como ya hiciera la semana pasada. "Si se pone fin al lanzamiento de cohetes y al contrabando a través de los túneles de Rafah el ataque israelí se detendrá", insistió. Y el presidente Simón Peres -primer ministro que ordenó el ataque al edificio de la ONU en Qana, en 1996- no se privó de colocarse en posición de dar lecciones: "Europa debe abrir los ojos ante lo que sucede en Gaza". "No estamos lejos del alto el fuego", apuntó el presidente francés Nicolas Sarkozy, que ha visitado Damasco, El Cairo y Jerusalén en unos intentos de mediación que tropiezan con un escollo importante.

Israel se niega a aceptar una tregua impuesta por el Consejo de Seguridad, lo que en cualquier caso tiene nulos visos de prosperar porque el veto estadounidense entraría en juego si Israel no acepta la propuesta. Y rechaza también que apruebe una resolución en la que Israel sea equiparado con Hamás. Eso ya sucedió en 2006 con la resolución 1701, que fijó obligaciones para el Estado sionista y para Hezbolá. Tel Aviv no está dispuesto a repetir la experiencia. Mientras, los combates continuaron en varias ciudades de la franja, sobre todo en las norteñas Beit Lahia, Gaza y Beit Hanún. También se aproximaron los blindados a los arrabales de Jan Yunis, en el sur, y a Deir el Balah, en el centro del territorio ocupado, donde ha comenzado la lucha por tierra.

Son ya seis los uniformados israelíes perecidos en la guerra y cuatro las víctimas de los cohetes. Cuatro de los soldados, según el Ejército, fallecieron por los propios proyectiles de la artillería israelí. Un indicio de que las fuerzas del Tsahal atacan a saco. El Ejército ha seccionado la franja en tres sectores y es imposible pasar de una a la otra, en un intento de impedir que las milicias de una región puedan ser socorridas con refuerzos. Tampoco se arredran, de momento, las milicias de Hamás y Yihad Islámica, que ayer lanzaron casi 40 cohetes. Uno de ellos impactó en la ciudad de Gedera, a 30 kilómetros de Tel Aviv.

A última hora de la noche de ayer, Ehud Olmert ordenó abrir un corredor humanitario que permita la llegada de ayuda a Gaza. En un comunicado, el Ejecutivo aseguró que la medida había sido reclamada por los jefes militares del Ejército.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de enero de 2009