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domingo, 3 de agosto de 2008
Entrevista:PEKÍN 2008 | Faltan 5 días para los juegos

La mejor firma de la amistad hispano-china

La historia de amor de Liu Dong, atleta de Ma, y Luis Miguel Landa, técnico español de fondo

En el cuello de ambos, la misma medalla, dos nombres, Dong-Miguel, y una fecha, 1/8/07. Son Luis Miguel Landa, uno de los responsables técnicos del atletismo español, y su esposa, la entrenadora Liu Dong, nacida en Dalian (China) el día de Nochebuena de 1973. Forman una de las parejas más curiosas de las que se ve trabajando en el estadio del INEF de Madrid. Y más curiosa, hermosa e instructiva, es la historia de su relación y la vida de Dong, atleta de 1.500 metros que a los 19 años se proclamó campeona del Mundo en Stuttgart, como una de las puntas de lanza del ejército de Ma, el grupo de atletas chinas que sorprendieron al mundo llevándose prácticamente todas las medallas en las pruebas de fondo del Mundial de 1993. Establecieron marcas que aún asombran y poco después desaparecieron del mapa, dejando tras de sí leyendas de misterio, de sospechas y sacrificio. Sus métodos tiránicos, décadas después, los ha heredado la maquinaria del deporte chino, dispuesta a hacer de los Juegos de Pekín el gran escaparate de su poderío.

» Liu Dong: ?El régimen de vida era cuartelario?. ?Empecé a hacer atletismo en la escuela, a los 11-12 años, pero al principio no era muy buena. Decían que era muy alta y muy delgada, pero que tenía el cuerpo muy débil. ?Tienes una bonita figura, nada más, porque no tienes fuerza. No vales?, me dijeron en una competición escolar en Dalian, pero otra entrenadora de Shenyang, la capital, se fijó en mí y me eligió para su equipo. Comparó la longitud de mis largas piernas con el pie, que es muy pequeño en comparación, calzo un 37, y decidió que yo tenía buen futuro. Me entrené unos años con ella. Me mandaba muchos ejercicios de fuerza y pasé muchas horas haciendo pesas. Ya estaba interna en un colegio: no hacía otra cosa que entrenarme y estudiar, entrenarme y estudiar. Esto era en 1986, yo tenía 12 años, y estuve cinco años más, hasta los 17. Me especialicé en pruebas de velocidad y medio fondo, 400 y 800 metros, con entrenamientos cortos, de velocidad, y de mucha fuerza, de mucho gimnasio. Cuando terminé los estudios, pasé al equipo de Ma Junren, con el que estuve de 1991 a 1993.

Con él, cambió totalmente mi régimen de entrenamiento. Corríamos muchos kilómetros al día, pero muchos, teniendo en cuenta que mi prueba era el 800 y también el 1.500, pero hacíamos diariamente entre 36 y 38 kilómetros en dos sesiones, mañana y tarde, y todos los días, salvo los domingos, que sólo teníamos sesión de mañana. Éramos unas 15 atletas, todo chicas porque Ma no quería hombres, y la vida era muy, muy dura. Ma era muy serio y exigente. Muy rígido. En los entrenamientos él se plantaba, se ponía a fumar, fumaba tanto que encendía un cigarrillo con la colilla del anterior, y nosotras, venga a correr. No, es falso que nos dopáramos. Y sí, es verdad que tomábamos sangre de tortuga, pero no todos los días, sólo cuando se acercaba una competición importante. Entonces, uno o dos meses antes, nos daba la sangre, y también sopa de tortuga para cenar, y caldo de creta de gallo. Nada de productos químicos, como mucho, pastillas de hierro y de ácido fólico. El régimen de vida era cuartelario. Corríamos mucho y a las nueve de la noche, a la cama. A las cinco de la mañana sonaba el despertador. Vivíamos en una residencia con cuatro camas por habitación. Y ganábamos dinero, porque éramos el equipo regional. Mi familia, mi padre, mi madre, mis hermanos, me animaban mucho. Somos cuatro hermanos, dos y dos. Mi padre es pescador. Debuté en Seúl, en el Mundial júnior de 1992, que gané, y en 1993, a los 19 años, gané el Mundial absoluto de Stuttgart, los 1.500 metros. Ese año las atletas de Ma nos impusimos en los 3.000 metros, con Qu Yunxia, y los 10.000 metros, con Wang Junxia.

Sin embargo, Ma no estaba muy contento conmigo porque no había bajado de 4m y 10 días después lo pagué en Pekín. En los 800 metros hice mi mejor marca (1m 55,54s) y dos días después corrimos los 1.500 metros, pero Ma me dejó correr sólo dos vueltas, para que hiciera de liebre de Qu Yunxia, que batió el récord del mundo (aún se mantiene, 3m 50,46s). Yo me enfadé mucho y me fui del equipo. Me olvidé de Ma y quise olvidarme del atletismo, pero mucha gente me dijo que siguiera, que estaba muy bien, que era muy buena atleta. ?Vuelve con Ma?, me aconsejaban. Y yo, que no, que no, tengo la cabeza muy dura. Decidí seguir el atletismo, pero me cambié de entrenador, me fui con Mao De Zhen. Yo, por lo menos, aguanté un par de años, la vida dura del régimen de Ma, pero una compañera, Li Ying, que había sido bronce en el Mundial júnior, no resistió y se suicidó. Tenía 18 años. Conocí a Luis Miguel en Stuttgart, en 1993?.

» Luis Miguel Landa: ?Era la más rebelde?. ?Durante el Mundial yo me monté un circuito de un kilómetro en la base americana donde teníamos la residencia y por allí venían a entrenarse las chicas de Ma, su ejército. Eran unas ocho o diez, y la más rebelde era Dong?.

» Dong: ?Sufría mucho la disciplina?. ?A mí me gustaba correr sola, no estar con el grupo. Siempre he sido muy cabezota y sufría mucho toda la disciplina. Y, de repente, encontré a una persona muy buena y muy guapa, un entrenador que no estaba todo el día enfadado, que no chillaba a los atletas y que era divertido. Y los que entrenaban con él parecía que se lo pasaban bien. Y todos estaban alegres, y ese entrenador corría con los atletas, porque Ma no corría, sólo fumaba?.

» Landa: ?A ver si ganas?. ?Volví a verla en la cámara de llamadas del estadio, en las series de 1.500, donde también participaba Mayte Zúñiga. Ganó fácilmente y yo me dije, ?jopé esta chica?. Y volví a verla antes de la final. ?A ver si ganas?, le dije. Y ganó. Después estuve siguiéndole los pasos, aunque no supe nada de ella hasta 1997, cuando vi que por fin había bajado de los 4m, que había hecho 3m 57s con el nuevo técnico. Volví a verla en el Mundial de Lisboa en pista cubierta, en 2001. Ella no llegaba a los 30 años, tenía 27, pero ya era entrenadora. En la Universiada de Pekín, unos meses más tarde, ya era la responsable del fondo femenino chino, así que ya nos podíamos tratar de igual a igual [Landa era el responsable español de las pruebas de fondo]. Ella me saludó. ?Soy Liu Dong?, me dijo. ?Ah, sí?, respondí, ?la famosa Liu Dong?. Y ella, ?y usted el famoso Luis Miguel Landa?. Salimos un poco. Me enseñó a regatear en las tiendas del campus y seguimos viéndonos después, coincidíamos en pruebas, como la Ekiden de Pekín, y así, pero hasta 2006 ella no se vino a España?.

» Dong: ?No podía volver a China?. ?Vine a entrenar aquí y a unas conferencias, y el 12 de diciembre de 2006, decidí quedarme. Dije a China que no podía volver?.

» Landa: ?La noticia de la boda en un periódico?. ?Pero fue difícil conseguir que se quedara. La federación china se negó en redondo, decían que perdían a la mejor entrenadora que tenían. Pero al final lo conseguimos. Y el 1 de agosto de 2007 nos casamos en Pozuelo. En la boda, el embajador chino, alegre, dijo que esa boda era la mejor firma de cualquier convenio de amistad hispano-china, y envió a la prensa china una foto y la noticia de la boda. La publicó un periódico con una tirada de 150 millones de ejemplares. Y un amigo español se enteró porque vio un ejemplar en un restaurante chino de Lloret de Mar?.

» Dong: ?Por fin, gracias a los Juegos, volveré?. ?Y por fin, gracias a los Juegos, podré volver a China. Iré acreditada por la IAAF. Visitaré a la familia en Dalian, y luego me iré a Pekín. Con Luismi, claro?.

Liu Dong y Luis Miguel Landa, en las pistas del INEF de Madrid. / ÁLVARO GARCÍA

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