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Desencuentros significativos

Zapatero niega que se reuniese en Roma con el cardenal Bertone y el Vaticano habla de encuentro no relevante

El Gobierno desmiente, el Vaticano matiza y los obispos españoles aguardan gestos y llamadas del Palacio de la Moncloa. Este es el panorama tras la noticia, desmentida por el Ejecutivo, de que el presidente Rodríguez Zapatero se ha entrevistado con el número dos del Papa, el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone. El encuentro, según el órgano oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano, se habría producido en la cumbre de la FAO en Roma, la semana pasada.

El Ejecutivo acude a Roma para mejorar las relaciones con los obispos españoles

El embajador ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, dijo ayer: "Desmiento que hubiera una entrevista. Ni estaba programada ni se produjo. Yo no sé siquiera si se saludaron. No estaba ese día. Pero estuve con el presidente el día anterior y sé que no se programó ninguna reunión. Lo desmiento tajantemente. Es poco diplomático, pero lo digo así". El embajador Vázquez, en la fecha de la supuesta entrevista, el pasado día 3, se encontraba en A Coruña.

También la Moncloa ha negado, en una escueta nota, que el presidente del Gobierno mantuviese "reunión alguna con Bertone". El propio Zapaterop tachó de "desacertadas" las informaciones al respecto, en la conferencia de prensa que ofreció junto al presidente de México, Felipe Calderón, de visita oficial en Madrid.

En cambio, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, matizó que no había habido un "encuentro significativo". Con ocasión de la cumbre de la FAO, el cardenal saludó a diversos jefes de Estado y de Gobierno, entre los que "seguramente se encontraba el presidente español", detalló a la agencia Europa Press.

La noticia de la reunión se publicó el 4 de junio en L'Osservatore Romano. La nota recogía declaraciones hechas el día 3 por Bertone, en las que el secretario de Estado decía: "Vengo de la sede de la FAO, donde (...) me he encontrado con diversos jefes de Estado". La noticia no iba firmada -por tanto, con un cierto rango oficial-, y citaba, entre otros presidentes, al del Gobierno español, con nombre y apellidos. Ni la Embajada de España ni la Moncloa desmintieron esa información, hasta que ayer la leyeron en EL PAÍS.

La frase literal publicada en el órgano oficial del Vaticano, "ho incontrato" [a varios jefes de Gobierno], es lo suficientemente ambigua para inducir a equívocos. Se puede traducir por "me he encontrado", o "he visto", pero también por "me he reunido". Si L'Osservatore Romano destacó el nombre de Zapatero es porque "hubo algo más que un saludo, y porque probablemente, al cardenal Bertone le gustó lo que le dijo Zapatero", opina Antonio Pelayo, el primero que se hizo eco de la noticia en la revista católica Vida Nueva. Pelayo, sacerdote, es asesor para asuntos religiosos en la Embajada de España ante el Estado de la Santa Sede.

Al margen de estos embrollos informativos, lo cierto es que el Gobierno y el Vaticano se afanan en mejorar sus relaciones, buscando un añadido que sigue pareciendo inalcanzable: que el deshielo alcance también a los obispos españoles. El Gobierno Zapatero afrontó la pasada legislatura severas descalificaciones de la jerarquía católica, que incluso participó en manifestaciones por las calles de Madrid. El Ejecutivo quiere espantar esos riesgos en los próximos cuatro años, y cree que la solución pasa por el Vaticano. "Si el Papa o su primer ministro, el secretario de Estado Bertone, dan una orden a sus prelados en España, todo podría cambiar", reconoce un destacado colaborador de la Conferencia Episcopal.

Pero no será fácil aplacar los vendavales del pasado. A Roma llegan noticias desde muchas sensibilidades. Ayer mismo, el cardenal Bertone charló largamente con el también cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal desde marzo pasado, después de concelebrar la consagración de un nuevo obispo español, el sacerdote madrileño Miguel Mauri, que Roma envía como su embajador (nuncio) a Kazajstán. La ceremonia se desarrolló en la imponente iglesia romana de Santa María la Mayor.

Entre los caballos de batalla que los obispos esgrimen para convencer al Vaticano de que el "peligro Zapatero" permanece, está la puesta en marcha, el próximo curso, de la asignatura Educación para la Ciudadanía, que los prelados consideran propia de "un Estado totalitario".

Pese a todo, el Ejecutivo socialista prosigue con sus esfuerzos diplomáticos, a veces con gestos insólitos. Ayer envió a Roma a la subsecretaria de Asuntos Exteriores y Cooperación, María Jesús Figa López-Palop, para asistir a la investidura del obispo Mauri. Figa, que es la responsable de la Embajada ante la Santa Sede y, por tanto, de las relaciones con el Vaticano, se reunió por la mañana con el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de junio de 2008