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Reportaje:Empresas & sectores

Agua mineral al precio de la gasolina

Multinacionales y grupos alimentarios dominan una actividad que mueve en España 850 millones al año

Dos botellas de medio litro de agua mineral de la marca Fuensanta, en la cafetería que da servicio al personal de este periódico, cuestan unos céntimos más que un litro de gasolina sin plomo de 95 octanos en los surtidores de la vecina estación de servicio que abandera Repsol. Hay pocos negocios tan redondos y tan simples como el de envasar agua y venderla para su consumo como una alternativa "saludable" a la de la jarra y el grifo. En España un centenar largo de empresas, lideradas por varias multinacionales, y alrededor de 4.500 personas, entre empleo directo e indirecto, viven de este lucrativo invento que generó en 2007 y en conjunto, según la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasada (Aneabe), una facturación de 850 millones de euros.

El agua en botella cuesta hasta mil veces más que la que sale del grifo
Se dispara la compra de manantiales y regantes venden su agua a envasadoras

Una cifra que equivale, por poner un ejemplo de su magnitud en un país agobiado periódicamente por las sequías, al presupuesto de construcción de cinco desaladoras como la prevista en el Baix Llobregat (Barcelona), la mayor de Europa, capaces de extraer del mar 60 hectómetros cúbicos de agua potable al año. Pero que también es, en términos relativos, una cifra modesta, apenas una gota en el océano del negocio mundial del agua envasada, que mueve cada año decenas de miles de millones de euros. Sólo en EE UU sus ventas en 2007 rondaron los 18.000 millones de euros.

El consumo de agua embotellada lleva varios lustros creciendo en España a tasas anuales del 5%, del 7% y hasta del 12%, aunque en 2007 cayó excepcionalmente un 2,2%; a tasas del 9% en EE UU; y en el mundo, en siete años -desde 2001-, ha crecido un 57% este mercado. El leve descenso en España del pasado año, según Aneabe, "forma parte de una fluctuación normal en la evolución de un sector consolidado. Las envasadoras son conscientes de que el consumo está muy vinculado a estaciones estivales con altas temperaturas y, en este sentido, el último verano fue menos caluroso que en años anteriores".

Excepciones aparte, el agua embotellada, según la consultora australiana de marketing de bebidas Fountainhead, ha pasado en sólo una década de ser un negocio importante pero secundario a situarse como la segunda o la tercera mercancía legal que más dinero mueve en el mundo después del petróleo y el café.

La promoción publicitaria del consumo del agua mineral como presunta fuente de salud y como ayuda para estar en forma tiene buena parte de culpa en esta expansión. También la tiene un cierto nivel de esnobismo y de culto por el lujo: los mejores restaurantes han introducido cartas de aguas junto a las tradicionales cartas de vinos, se ha creado la profesión de catador de aguas, y en Nueva York y Los Ángeles estrellas del cine pagan a precio de oro botellas de agua mineral traídas de la Patagonia o del monte Fuji de Japón.

No falta demanda, por tanto, y los márgenes que ofrece el agua envasada en muchos países y también en España, donde un litro le cuesta al consumidor hasta mil veces más de lo que paga por sacar ese mismo líquido del grifo de su casa, son difíciles de alcanzar en otra actividad o producto.

Un escenario que explica el que se haya disparado el mercado de compraventa de pozos y manantiales en España, en precios y número de operaciones, y que también ayuda a entender el que se estén dando situaciones cuando menos chuscas, por calificarlas suavemente, como la protagonizada recientemente por algunos agricultores.

La Comunidad de Regantes de Villena (Alicante), una de las más activas a la hora de criticar la política hídrica del Gobierno de Rodríguez Zapatero, autorizó a primeros de mayo la venta de parte de los recursos de su acuífero (entre 0,2 y 0,7 hectómetros cúbicos) a la multinacional francesa Danone para la puesta en marcha de una embotelladora de agua de la marca Font Vella a cambio de 240.000 euros. Andrés Martínez, presidente de los comuneros y dueño de unos terrenos en los que Danone instalará la planta, argumenta que los regantes van a cobrar a 1,20 euros el metro cúbico y que ese dinero les permitirá modernizar sus regadíos.

La voracidad de las empresas que explotan el agua envasada, dicen algunas organizaciones ecologistas y ONG, está esquilmando los recursos hídricos de países en desarrollo y están incrementando el déficit de agua en países meridionales como España.

En Aragón, por ejemplo, donde saltan chispas ante eventuales trasvases de agua del Ebro, multinacionales como Coca-Cola (Aguas del Maestrazgo, en Teruel, y Vilas de Turbón) y grandes grupos nacionales como la cervecera catalana Damm (Aguas de Veri, en el valle de Benasque, y Aguas del Run, también en el Pirineo oscense) se han hecho, chequera en mano, con concesiones de explotación de manantiales a muy largo plazo. Igual ha pasado en otras regiones con Pascual o Danone, sólo por citar dos ejemplos más.

El creciente precio ambiental que hay que pagar por el mayor consumo de agua embotellada empieza a generar una reacción que pretende que el ciudadano vuelva a beber del grifo. Nueva York, París, Londres y Roma han iniciado campañas en tal sentido por razones ecológicas y también por razones económicas y de defensa del consumidor. En el Reino Unido, en 2004, Coca-Cola tuvo que reconocer que el agua de su marca Dassain era agua común y corriente del grifo que era vendida en botellas de medio litro y optó por retirar medio millón de botellas del mercado argumentando que habían detectado niveles de bromato que excedían las normas legales británicas. No es una excepción, buena parte del agua embotellada que se vende en el mundo es agua tratada procedente del abastecimiento urbano.

Las empresas de agua envasada niegan la mayor y argumentan, en palabras de Irene Zafra, secretaria general de Aneabe, que conforman "un sector responsable que realiza un gran esfuerzo medioambiental para preservar el equilibrio natural de los manantiales. Hay que tener en cuenta que la producción de aguas minerales tan sólo representa un 0,02% de los recursos hídricos subterráneos de España".

"La industria envasadora asegura el equilibrio natural de estos acuíferos tanto en calidad como en cantidad", afirma Zafra, "haciendo un uso racional y responsable de ellos. Así, cada una de las empresas dispone de un caudal máximo de explotación y un perímetro de protección que les son concedidos por las autoridades mineras de cada comunidad autónoma y sobre los que las autoridades competentes ejercen un control".

España cuenta con un centenar largo de marcas de agua mineral, pero la mayoría son pequeñas empresas regionales y manantiales locales que están viviendo en los últimos años un proceso de concentración acelerado para poder hacer frente a los grandes grupos y a las multinacionales o siendo absorbidas por éstos.

Una decena de grandes grupos, capaces de afrontar los costes de distribución por todo el territorio nacional, se reparten el grueso de la tarta de este negocio. A la cabeza está Danone, que es también uno de los líderes mundiales en agua envasada, que con sus marcas Font Vella y Lanjarón domina una quinta parte del mercado español. A continuación, y con cuotas cercanas al 10%, figuran San Benedetto (marcas Fuente Primavera, Fuencisla y Font Natura) y Grupo Leche Pascual (aguas Pascual Nature, Bezoya y Cardó). Otros grupos importantes son la empresa centenaria Vichy Catalán (Vichy Catalán, Malavella, Mondariz, Font d'Oro, Font del Regás, Les Crues y Fuente Estrella), Nestlé Waters (Aquarel y Nestlé Pure Life), Grupo Dann, Solán de Cabras y el grupo Fuensanta.

La patronal de estas empresas refuta también otra de las críticas más habituales a esta pujante industria: su elevado consumo de energía y los daños medioambientales de sus envases. Algunos estudios señalan, por ejemplo, que para producir el agua embotellada que se consume en EE UU se necesitan quemar 1,5 millones de barriles de petróleo. Zafra asegura, sin embargo, que los afiliados de Aneabe invierten "en la gestión correcta de sus envases, siempre reciclables, habiendo conseguido reducir su peso en un 45% en los últimos 10 años".

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