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lunes, 19 de mayo de 2008

El aborto hace caer el síndrome de Down

El número de nacidos con la anomalía se reduce un 30%

"Su bebé será una niña, y tiene síndrome de Down ¿Quieren abortar o prefieren seguir adelante?". De cada 750 concepciones en el mundo, una padece la trisomía 21, la discapacidad de los que tienen un cromosoma más, conocida como síndrome de Down. Es un dato universal, una regla que no distingue razas, culturas, ni clases sociales. Produce lentitud en el desarrollo del cerebro y además muchas veces va asociado a cardiopatías y otros problemas.

"Tuvimos que decidir si abortar en un minuto", se queja una pareja

En España la ciencia y el cambio de la sensibilidad social, la prueba de la amniocentesis junto con la ley del aborto, han sido capaces de cambiar esta estadística. Según las estimaciones de la federación Down España en nuestro país uno de cada 1.100 niños nace con el síndrome del cromosoma 21. Un 30% menos que la regla general. La prueba de la amniocentesis, que se generalizó en el año 1983, y la ley del aborto, de 1985, abrieron una posibilidad que ha hecho que hoy estén desapareciendo los niños con síndrome de Down. Cada vez hay más parejas que responden "queremos abortar". Hasta la semana 22 se permite la interrupción del embarazo cuando el feto viene con malformaciones y en 2006 se acogieron a este supuesto 2.875 personas, según Sanidad.

Por eso Sonia es hoy una niña excepcional, o más bien sus padres, Rafa y Toñi, dos malagueños que ese día de hace cinco años, frente al ginecólogo, respondieron "seguimos adelante". El ginecólogo Bernabé Hurtado, del instituto ginecológico La Cigüeña, afirma que la experiencia en su clínica es que un 80% de las parejas que reciben la noticia deciden interrumpir el embarazo.

Un estudio de 1999 habla de 29.696 personas con esta discapacidad en España. Sobre el descenso de la anomalía, un informe de 2004 del Centro de Investigación de Anomalías Congénitas del Instituto de Salud Carlos III determinó que en el periodo 1980-1985 esta alteración era la segunda anomalía más frecuente: 14,78 casos por cada 10.000 bebés; en el periodo 1986-2001 la incidencia disminuyó a 11,73 casos por 10.000; y en 2002 se situó en 8,2.

La amniocentesis es un análisis que se realiza entre la semana número 13 de gestación y la 16. No sólo detecta síndrome de Down sino también otras cromosomopatías, aunque la trisomía 21 es la más frecuente. Consiste en extraer líquido amniótico de la bolsa fetal y analizar las células que desprende de la piel del feto. Esas células se cultivan para comprobar el número de cromosomas. Es gratuita en la sanidad pública pero no se realiza a todas las parejas, sino sólo a las que se consideran de riesgo. Si la madre tiene más de 35 años siempre se recomienda hacerla porque el óvulo comienza a envejecer. "Cuanto mayor sea la mujer, el riesgo de cromosomopatías aumenta exponencialmente", explica Hurtado. Aunque el análisis es sencillo, romper el saco amniótico supone un 1% de riesgo de aborto.

El de Toñi y Rafa "fue un embarazo normal hasta la semana 21", cuenta el padre de Sonia. Toñi, su mujer, tenía entonces 30 años pero los controles rutinarios detectaron que el suyo podía ser un caso de riesgo y los doctores les recomendaron que se hiciera la amniocentesis.

Quince días más tarde escuchaban el helador diagnóstico. "El doctor fue frío y seco y no nos dio más información. Niña y síndrome de Down. Lo decidimos en un minuto y medio, como quien decide si quiere medio kilo de pan o de colines. Así decidimos que queríamos tener a Sonia. No lo habíamos hablado nunca antes pero pensamos que no habría ningún problema". Ahora Sonia tiene cinco años y una válvula en el corazón. El síndrome de Down suele ir asociado a cardiopatías que no se detectan en el embarazo, como tampoco se puede detectar el grado de discapacidad.

Rafa dice que su hija es una niña feliz. Pese a las dificultades están encantados. "Los niños con síndrome de Down son muy luchadores, sinceros y cariñosos y yo no cambio a mi hija por nada". Sin embargo, la mayoría de los españoles prefieren no traer al mundo a hijos con síndrome de Down. Como dice Pilar, de la Fundación, es una decisión muy personal. La Federación Española de Síndrome de Down denuncia que la actitud seca de aquel doctor está extendida en la sanidad española y que la falta de información lleva al aborto en el 90% de los casos.

"Yo no me atrevería a recomendar a nadie que traiga al mundo a un síndrome de Down", dice Pilar, miembro de la federación, "Eso es una decisión que tiene que tomar cada pareja. Lo que sí que pide la asociación es información. Esto supone hablar de los pros y los contras de tener un hijo así".

La asociación habla de salud, calidad de vida e índices de integración. Y es que en los últimos 20 años ha aumentado en 20 años la esperanza de vida de estas personas. Si a finales de los años ochenta vivían una media de 55 años, ahora llegan a los 75. Además, las técnicas de estimulación temprana a través de ejercicios físicos, visuales y olfativos son capaces de activar en los primeros meses de vida partes del cerebro que hace 40 años estaban destinadas a permanecer dormidas para siempre.

Más información en www.laciguenia.com y en www.sindromedown.net/SindromeDown/.

Rafael González y Toñi López con su hija Sonia, en Málaga. / JULIÁN ROJAS

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