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viernes, 25 de enero de 2008
Reportaje:

"Pura mujer en el camión"

Ciudad de México pone en marcha los autobuses "Sólo para damas" con el fin de evitar el acoso sexual

A salvo. Así se sienten miles de mujeres que desde hace dos días viajan en los autobuses "Sólo para damas" de Ciudad de México, donde los abusos sexuales en el transporte público pasan por el manoseo disimulado o agresivo, el contacto corporal insultante, las insinuaciones sexuales e incluso la violación. Los abusos se dan en autobuses, peseros (microbuses), Metro y taxis; la impunidad es el sello de la casa y ha llevado a las mujeres a defenderse literalmente con las uñas o con armas improvisadas.

El transporte rosa comenzó a circular el 22 de enero por dos rutas y ya es una buena noticia. "No lo puedo creer. Viajo cómoda y sin tener que estarme cuidando de que alguien se me acerque con malas intenciones", dice Josefina Salcedo, una atractiva y bien vestida mujer de 29 años, empleada de una tienda de ropa. "Yo vengo de La Villa (norte) hasta la Zona Rosa (centro) a las 8,30 de la mañana. Hay días en que los peseros vienen repletos y no falta quien se acerca de más o te pone la mano en las caderas y no sé cuánto más".

"Apenas te subes en el Metro, tienes que marcar tu territorio", dice Sofía

En Paseo de la Reforma, una de las dos rutas que cubre el transporte rosa, los conductores todavía discuten con los despistados hombres que tratan de subir tras las mujeres. Sólo pueden viajar con ellas sus hijos menores, no hay excepciones ni para los ancianos. "Y está bien, porque hay viejitos bien abusivos", según Andrea Palafox, ayudante de cocina de un restaurante. "Viajé contenta, pura mujer en el camión. Por el mismo precio".

Una anónima que baja del autobús rosa, sin pregunta de por medio, comenta: "Hay días en que uno siente que alguien la toca por el pecho o más abajo y cuando busca con la mirada no hay nadie a quien culpar. Tengo amigas que han sido manoseadas en forma descarada, les soban las asentaderas o los pechos. Algunas gritan o se pelean con los abusivos, pero como la mayoría de los viajeros son hombres, nadie te ayuda. Ni de milagro hay un policía, y los chóferes son iguales, si se te levanta la falda al subir te quieren comer y no falta el que te dice cosas".

Los autobuses "Sólo para damas" salieron a las calles con el Programa Atenea, que parece inspirado por la diosa griega de la sabiduría. La directora de la Red de Transporte de Pasajeros, Ariadna Montiel Reyes, dice que muchas usuarias han pedido que se aumenten las rutas.

Sofía, una estudiante de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México, dispara la respuesta sobre qué significa moverse en el transporte público: "Está cabrón allá abajo (en el Metro), apenas te subes, tienes que marcar tu territorio, mirar feo a cualquiera que se te acerque. A la pasada, como sin querer, un chavo (joven) o un viejo te puede tocar, o recargarse en ti si no protestas fuerte".

Cuenta que son muchos los consejos que se dan a las mujeres para repeler a los abusivos, como llevar a mano alfileres, anillos con filo cortante, horquillas o cualquier objeto con punta. Cualquier cosa se convierte en arma de defensa, por eso hay mujeres que portan latas de gas o polvos pica-pica, y muchas que tienen sus uñas como garras... No está a salvo ninguna, vista pantalón o minifalda, sea joven o vieja, atractiva o no. En un noticiero de televisión, una mujer decía que ella viajaba con un grueso abrigo, hiciera frío o calor, para mantenerse a salvo de los manoseos. Ahora viaja con Atenea en el autobús "Sólo para damas".

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