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lunes, 14 de enero de 2008
Entrevista:ANTONIO MORENO | Director del Instituto de Formación del Profesorado

"Cuando se asuma la nueva formación, habrá que cambiar el acceso docente"

Magisterio será de cuatro años, y los profesores de secundaria estudiarán un máster. Pero las actuales oposiciones no valoran las nuevas habilidades que tendrán los docentes para enseñar o relacionarse con alumnos y familias

Una carrera de Magisterio de cuatro años, equiparable a todas las demás -"es un momento histórico, como cuando se crearon en los noventa las facultades de Educación"-, y un máster de un año en lugar del denostado Curso de Adaptación Pedagógica para ser profesor de secundaria. Antonio Moreno (Alcázar de San Juan, 1944) ha preparado este cambio desde la dirección del Instituto Superior de Formación del Profesorado. Ahora, las universidades tendrán que desarrollarlo, junto con las comunidades autónomas, a partir del esquema que acaba de aprobar el Gobierno.

Pregunta. ¿Cómo deben ser esas nuevas carreras?

"La del maestro es una tarea fundamentalmente social" "Es importante la capacidad afectiva, y eso se adquiere en las prácticas"

Respuesta. Deben estar muy orientadas al hecho de que la del maestro es una tarea social. También académica y educativa, pero sobre todo, social. Y teniendo en cuenta además que los alumnos que empezarán la carrera en 2009 y saldrán en 2013 tendrán los puestos de trabajo muy asegurados por el nivel de jubilaciones [se calcula que se renovará alrededor de un tercio de la plantilla de maestros en la próxima década].

P. ¿Qué implica esa función social?

R. Uno de los apartados que estudiarán se titula sociedad, familia y escuela. Se trata de encontrar de qué manera la escuela puede formar parte de su entorno y, al mismo tiempo, cómo la sociedad puede formar parte del entorno escolar. Hay que asumir que competencias educativas tenemos todos, por eso es muy importante la dimensión local, del barrio, de las escuelas.

P. ¿Y qué más debe aprender el futuro maestro, más allá de los contenidos de su asignatura?

R. Tiene que saber muy bien lo que tiene que enseñar; cuanto más sepa, mejor -en el máster de secundaria estudiarán por primera vez los contenidos mínimos de las materias-. Pero también debe ser culto y saber utilizar los recursos didácticos, que hasta ahora no se han sabido utilizar con mucho éxito. Cuando llegó la televisión a la escuela, nadie sabía qué hacer con ella, incluso el material de laboratorio muchas veces está infrautilizado, y puede ocurrir lo mismo con los ordenadores si no se forma para saber usarlos para enseñar. Y también es muy importante la capacidad afectiva, la forma de relacionarse con los niños, con sus familias...

P. ¿Y esto último se aprende en los libros?

R. La manera de aprenderlo es en las prácticas, en las que deben aprender a relacionarse, dentro y fuera del aula, con niños y padres, pero también con los otros profesores, con el ayuntamiento...

P. Pero todas esas nuevas competencias no se valoran en una oposición para ser profesor de la enseñanza pública.

R. Una vez que el nuevo sistema de formación se vaya asumiendo, habrá que modificar también el acceso a la función docente, para valorar todo eso, incluso con entrevistas personales, tal vez. No sólo hay que captar a los que más saben, sino a los que mejor saben enseñar, a los que mejor saben estar...

P. Estas ideas son extrapolables a la formación para ser profesor de secundaria, el máster. Pero, ¿qué pasa con la formación de los docentes universitarios?

R. Los universitarios son los únicos profesores a los que no se les exige una formación metodológica. Pero su formación inicial se está replanteando.

P. Los institutos y colegios donde se hagan prácticas tendrán que estar acreditados, y también los profesores de esos centros que hagan de tutores de los novatos. ¿Cómo será este proceso?

R. Las comunidades y las universidades tendrán que establecerlo mediante convenio. Es posible que varíe entre comunidades, pero sería bueno que tanto los tutores de los colegios como los de la universidad recibieran una formación previa. Y los profesores universitarios deben concienciarse de que tienen que colaborar mucho con los de los colegios e institutos. Además, sería muy interesante encontrar la manera de recuperar a los profesores jubilados, que tienen un enorme capital que ofrecer, para que colaboren en la formación de los aspirantes.

P. ¿Cómo se compensará el trabajo extra de los profesores tutores?

R. Eso también lo tienen que decidir las comunidades. Pero ya sea económicamente, en créditos de formación o en rebaja horaria, sí deben hacerlo.

P. ¿Y cuánto costará toda la reforma? ¿Hay presupuesto?

R. Aún no se ha cuantificado, y creo que también se pueden utilizar mejor los recursos que ya tenemos.

Antonio Moreno, en Madrid. / CRISTÓBAL MANUEL

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