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sábado, 13 de octubre de 2007

El Estado de bienestar reduce la desigualdad en Europa el doble que en EE UU

Almunia subraya que la Unión Monetaria "ha facilitado la cohesión social en la UE"

El crecimiento de la desigualdad en la distribución de la renta es un fenómeno que preocupa en todo el mundo. El ejemplo más estudiado ha sido el de EE UU, que ha registrado un fuerte incremento de las diferencias de renta durante los últimos 30 años. Pero el fenómeno de las desigualdades afecta también a los antiguos Estados comunistas, como Rusia, y a las economías emergentes, como China e India, así como a países de América Latina. En Europa, el sistema de Estado de Bienestar ha moderado de manera significativa estas diferencias, hasta reducirlas en un 40%.

La búsqueda de un equilibrio entre el desarrollo económico y la reducción de las desigualdades ha sido objeto de análisis en la 4ª Conferencia Anual sobre el Crecimiento y la Distribución de la Renta en una Europa Integrada, celebrado ayer y anteayer en Bruselas, en el que participaron destacados expertos. Robert J. Gordon, de Nortwestern University, puso de relieve el fuerte crecimiento de la desigualdad registrado en el 1% más rico de la población en Estados Unidos, con relación al comportamiento más moderado del mismo segmento de la población en algunos países europeos como Reino Unido y Francia, o el más equilibrado como Japón.

Según los datos analizados, el 1% de la población de Estados Unidos pasó de controlar el 8,2% de la renta en 1928, para caer hasta el 1,9% en 1973, para dispararse de nuevo hasta alcanzar el 7,3% de la renta en 2000.

Francia y Japón

Por el contrario, en Francia y Japón, la renta percibida por este escogido grupo de la población se ha mantenido en torno al 2%. En la explicación de las causas de este crecimiento de la desigualdad en Estados Unidos, el llamado "excepcionalismo americano", están las prácticas económicas del siglo XIX.

En el análisis de Gordon, que recoge los estudios de otros expertos, el modelo de Estados Unidos conduce a más desigualdad, a altas tasas de pobreza, a elavados costos y poco eficiente sistema de salud, empleos que requieren más horas de trabajo y peor pagados.

En su intervención, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, señaló que en Europa la renta disponible -la renta después de impuestos y transferencias sociales de los Gobiernos- se distribuye de una manera más equitativa que la renta que genera el mercado.

El comisario precisó que "cuando se tiene en cuenta el impacto de los impuestos y el sistema de beneficios sociales, las desigualdades caen un promedio del 40% en seis países Europeos, de los que tienen datos disponibles ( Dinamarca, Finlandia, Holanda, Suecia, Alemania y Reino Unido). Esto es casi el doble de la reducción de la desigualdad calculada para Estados Unidos".

Almunia recordó que "el establecimiento de la Unión Económica y Monetaria ha anclado el sistema económico y facilitado el crecimiento y la cohesión social en Europa".

En su opinión, la Unión Económica y Monetaria, ha protegido a los ciudadanos de la Unión Europea de los aspectos adversos de las tormentas financieras y de las crisis de los tipos de cambio, "que han caído como plagas en nuestras economías durante los años 1970 y 1980, con fuertes subidas de la inflación".

Inflación y pobreza

El comisario Almunia subrayó también que la "la alta inflación castiga sobre todo a los sectores más pobres de la población" y añadió "que el euro ha tenido un importante y positivo impacto social". Entre las explicaciones de por qué se han generado estas diferencias y desigualdades entre Estados Unidos y Europa, Gordon señala el crecimiento de la capitalización del mercado en Estados Unidos, que ha proporcionado unos mayores ingresos para los ejecutivos a través de las stock options (opciones sobre acciones), que en otros países.

En Alemania, la mitad de las compañías que cotizan en el índice bursátil DAX, no distribuyen stock options entre sus directivos y ejecutivos; en Bélgica, estas compensaciones a personal relevante de las compañías tienen un tratamiento fiscal muy distinto, mientras que en Japón, las stock options estuvieron directamente prohibidas hasta el año 1997.

Un grupo de jubilados juega a la pelota en una piscina en Barcelona. / CARLES RIBAS

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