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Fin de semana

Ver Sestao

Hay distintas formas de ver un lugar. Hay quien lo mira con nostalgia, con pena, con frialdad, con alegría. En definitiva hay tantas maneras de hacerlo como personas se pongan a ello. Luis Izquierdo-Mosso (Sestao, 1954) ha su localidad natal de una manera peculiar. Lo ha plasmado con su cámara en una exposición fotográfica que puede encontrarse estos días en la Escuela de Música de Sestao. Es un trabajo resuelto desde una cámara de formato cuadrado (6x6) con nitidez y definición importante. El autor las tomó entre 1987 y 1988 con la intención de construir una memoria visual de su lugar de origen. En esa medida, las imágenes nos ofrecen los sentimientos que generaba aquella geografía en el autor. Si me atengo a la expresión espontánea de una visitante de la exposición, lo resumiría con la palabra: horribles.

Lo cierto es que su opinión resulta acertada y divertida ya que, sin haber leído el texto del catálogo, coincidía con lo expuesto en su prólogo. Allí se explica cómo las fotos son reflejo de los gemidos de agonía de las fábricas. Tiempos de alcohol y heroína. Una época borrascosa de "marchas obreras y persianas bajadas". En definitiva, hablan de un Sestao gris, sin esperanza, donde la intervención humana ha transmutado absolutamente los referentes naturales. Una perspectiva desoladora, poco recomendable para colgar en el salón de un repantigado consumidor con humos ecologistas.

Las fotografías hablan de una localidad nada acogedora y amable. No es la mejor imagen de un municipio. Pero es la obra de alguien que así lo ha vivido, y con él otros miles de personas que terminaron por emigrar a la búsqueda de un El Dorado menos negro. Son imágenes poco ortodoxas. Su composición busca nuevos equilibrios. Una luz elegida rompe la paleta cromática reduciéndola a una mínima expresión colorista. Así, encontramos rincones como la estación de tren de La Iberia fundida con los talleres de Altos Hornos, el suspirado jardín de las Camporras convertido en un pedregal, un campo de fútbol en Galindo rodeado por humos y desechos industriales, la vieja cantera por donde asoman el extremo de un edificio y una torre de alta tensión, un Puente Colgante de Portugalete visto al fondo con un marco de farolas y torres de pisos humildes, o la piscina de La Benedicta con un barco de carga al fondo.

Son fotografías de una época pasada y que bien merecerían un contrapunto más actualizado, que podría aportar algunos oasis mucho más soportables, incluso de gran atractivo. El caso es estar predispuesto a encontrarlos.

Sestao visto 87/88. Luis Izquierdo-Mosso. Sala de exposiciones de Sestao. Escuela Pública de Música. Gran Vía 13. Sestao Hasta el 12 de enero. Horario de visitas: de lunes a viernes de 12.00.00 a 14.00 y 17.00 a 21.00. Sábados de 12.00 a 14.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de enero de 2007