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Reportaje:

La oscura historia de Elena Garro

La primera esposa de Octavio Paz fue espía del Gobierno de Díaz Ordaz

Atrapada en las redes del espionaje doméstico, la escritora Elena Garro se convirtió en informante del Gobierno represor mexicano de Gustavo Díaz Ordaz, que acabó a sangre y fuego con el movimiento estudiantil de 1968. Algunas versiones afirman que la autora, que fue esposa del Nobel de Literatura mexicano Octavio paz, abandonó el país tras la matanza de Tlatelolco perpetrada por el Gobierno, en la que murieron cientos de estudiantes. Garro escapó del régimen al que había servido. Su carrera de aprendiz de espía en algún momento la habría colocado ante Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente de EE UU John F. Kennedy.

La historia negra sobre las labores de Garro como informante ya había sido mencionada en otras ocasiones, pero esta vez las dudas han sido disipadas después de que el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) decidiera abrir un expediente del tema que se guarda en el Archivo General de la Nación.

Hay quienes dicen que acusó a Paz de instigar en 1968 en México el movimiento estudiantil

El lado oscuro de Elena Garro se documenta en parte de las 21 hojas y cinco fichas correspondientes al archivo de Octavio Paz, con quien se casó en los años treinta y del que se divorció dos décadas después.

El premio Nobel de Literatura era en 1968, cuando ya estaban divorciados, embajador de México en India, y renunció a ese cargo como acto de protesta contra la represión gubernamental sufrida por los estudiantes que exigían libertad de presos políticos y una apertura democrática en el México autoritario gobernado por el Partido Revolucionario Institucional.

La decisión del IFAI deja entrever las actividades ocultas de la intelectual. El informe inicial sobre este episodio de espionaje señala que de los documentos "se desprende que Elena Garro era informante del Gobierno federal, a la vez que el Gobierno federal contaba con otros informantes que reportaban la actividad de los informantes, Elena Garro entre ellos. Es decir, en dichos documentos consta que una persona era espía del Gobierno a la vez que era espiada por el propio Gobierno, lo que constituye información cuya difusión contribuye, sin duda alguna, a transparentar la gestión de las autoridades en aquella época y favorece la rendición de cuentas a los ciudadanos".

Según el periódico Excélsior, existe además un comunicado interno de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE UU en el que se detalla una larga conversación de Garro con el hombre que más tarde sería señalado como asesino de John Kennedy. El texto de la agencia estadounidense tiene fecha del 10 de diciembre de 1965.

Elena Garro, que murió en 1998, fue una figura controvertida. Hay quienes sostienen que la escritora acusó a intelectuales como Luis Villoro, Emmanuel Carballo, Leopoldo Zea, Rosario Castellanos, José Luis Cuevas, Carlos Monsiváis, Eduardo Lizalde, Víctor Flores Olea, Leonora Carrington y al mismo Octavio Paz de ser los organizadores del movimiento estudiantil.

Algunos estuvieron en esa revuelta. Unos días después de que el Gobierno acabara con la rebelión estudiantil en la sangrienta noche de Tlatelolco, ella escribió en un diario local: "Yo culpo a los intelectuales de cuanto ha ocurrido. Esos intelectuales de extrema izquierda que lanzaron a los jóvenes estudiantes a una loca aventura, que ha costado vidas y provocado dolor en muchos hogares mexicanos. Ahora, como cobardes, esos intelectuales se esconden... Son los catedráticos e intelectuales izquierdistas los que los embarcaron en la peligrosa empresa y luego los traicionaron. Que den la cara ahora. No se atreven. Son unos cobardes...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de julio de 2006