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EL SUCESOR | Relevo en la cúpula de la Santa Sede

Tarcisio Bertone: por el espíritu hacia el gol

El nuevo número dos del Vaticano, Tarcisio Bertone, hasta ahora arzobispo de Génova, cultiva una pasión, el fútbol, lo que le convierte, de entrada, en un personaje bastante normal. Bertone sintoniza plenamente con Benedicto XVI, al que hizo la mejor campaña posible en el pasado cónclave. Llevado por su entusiasmo llegó a contar que la pasión del nuevo Papa se basa casi en un entendimiento metafísico. "Les habla en su dialecto bávaro y parece que los gatos le entienden", dijo.En sus intervenciones en vísperas de la elección de Juan Pablo II, se hicieron famosas sus metáforas futbolísticas. Para describir las cualidades de Benedicto XVI, Bertone dijo: "Se me ocurre la figura del centrocampista metódico, del planificador en retaguardia, de prohibición e invención. Creo que es una bella imagen y totalmente apropiada. La Iglesia ha encontrado a su Beckenbauer".

El Beckenbauer del Vaticano no olvidó el cumplido y ahora ha decidido colocarle como delantero en su selección. Bertone llega con un sólido bagaje. Nació en Romano Canavese (Turín) el 1 de diciembre de 1934, quinto hijo de una familia con ocho hermanos. Ingresó en la orden salesiana y fue ordenado sacerdote en 1960. Estudió teología y derecho canónico como su antecesor, y ha sido rector de la Universidad Pontificia Salesiana. Consultor en varios dicasterios, fue nombrado secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1995. Colaboró con Ratzinger en la redacción de la polémica declaración Dominus Iesus, presentada en septiembre de 2000 y que causó enorme polvareda. El documento contenía algunas afirmaciones que entraban en colisión con los esfuerzos de Juan Pablo II para tender puentes entre los cristianos. "Existe una única iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro y los obispos en comunión con él", decía.

Los años de Bertone en Génova, donde sustituía a Dionigi Tettamanzi, un papable que pasó a ocupar la diócesis de Milán, han dado una pátina un poco más rebelde al arzobispo. En noviembre del año pasado se permitió criticar duramente los préstamos internacionales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, denunciando que son pura "usura". Es poco probable que desde su nuevo cargo lo repita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006