Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Desde el Pacífico

Nuevas tendencias en la organización de empresas

La organización de las empresas está cambiando con la extensión y el uso de Internet.

LAS REGLAS DEL SENTIDO común, tan importante para dirigir una empresa, están cambiando. La mejor manera de movilizar los recursos está pasando de un modelo push, que empuja las cosas hacia la gente siguiendo un programa predefinido, a un modelo pull, que propone una plataforma sobre la que se van abasteciendo en función de sus necesidades. Tal es la última teoría lanzada por dos de los más finos analistas de la innovación tecnológica y de gerencia.

En el reciente ensayo From push to pull. Emerging models for mobilizing resources, John Hagel y Seely Brown ven cambios en la organización de las empresas.Los medios de comunicación, por ejemplo, cambian bajo la presión de las nuevas tecnologías y de nuevos modelos económicos de distribución de contenido con Internet. Por eso, "más que esperar que los medios les manden contenido relevante en el momento oportuno, los clientes tienden cada vez más a coger el contenido que quieren". Lo mismo pasa con la enseñanza por red.

El nuevo modelo "fomenta innovar, da más oportunidades de colaboración y la capacidad de movilización de terceros"

La empresa pasa de un modelo 'push', que empuja las cosas hacia la gente siguiendo un programa, a un modelo 'pull', con una base en la que se abastecen según las necesidades

Las empresas más avanzadas se entienden mejor como "redes de procesos globales. Uno de los casos más destacados es el de Li & Fung, una sociedad de Hong Kong que orquesta más que manda 7.500 empresas en 37 países para asegurar que el mejor socio especializado sea movilizado para producir un jersey de lana de calidad o llamar a otro grupo de socios para producir y distribuir pantalones".

El secreto, según John Hagel, radica en la confianza. Li & Fung garantiza por lo menos una tercera parte de las acciones a quienes se asocian con ella y se compromete a no contribuir nunca con más de las dos terceras partes. "Resulta determinante", estima Hagel. Y funciona: "Sus ganancias aumentan entre el 20% y el 50% cada año". Entre las razones que explican el cambo de modelo, los autores destacan "la incertidumbre" y "el poder de los consumidores".

El modelo push es mejor en condiciones estables que permiten cierta planificación. Hoy, sin embargo, la agresiva competencia y los rápidos cambios en los gustos aconsejan presentar plataformas sobre las que la gente se va a abastecer en función de sus necesidades a medida que evolucionan. Resulta más cierto todavía cuando los clientes "disponen de las herramientas para crear sus propios productos y servicios".

Entre las diferencias de los dos modelos, cuatro llaman la atención: la arquitectura emerge en la práctica del modelo pull en vez de ser predeterminada con el push. La iniciativa descentralizada se opone al control centralizado. Los módulos están aparejados de manera flexible y no rígida. La innovación tiene preferencia sobre la eficacia.

El nuevo modelo "fomenta más innovación, aumenta las oportunidades de colaboración y la capacidad de movilización de terceros", sobre todo si se apoyan en comunidades. La fuerza de una empresa depende "menos de lo que posee y más de los recursos que puede movilizar".

Las instituciones públicas también deben "pasar de visiones convencionales push de las políticas gubernamentales en las cuales las necesidades están planteadas a priori, generalmente desde arriba hacia abajo, y las inversiones hechas para resolver esas necesidades". Deben eliminar cualquier freno al movimiento de bienes y personas y "crear los incentivos adecuados para que los talentos encuentren lo que necesitan para desarrollarse".

Estamos en los albores de este "nuevo modelo de sentido común", pero las pull platforms deberían imponerse debido a por lo menos dos buenas razones en la era de Internet y de la economía del conocimiento. "Acelerarán la evolución en nuestra identidad de consumidores a creadores enlazados en red". Más importante todavía: "Los modelos pull de movilización de los recursos son esenciales para liberar la economía de la larga cola", que permite apostar por la diversidad de múltiples segmentos, a diferencia de la producción de masas, y pasar a una economía en red más flexible y diversificada.

HAGEL Y SEELY BROWN: www.edgeperspectives.com/ LI & FUNG: www.lifung.com LA LARGA COLA: http://longtail.com/

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de abril de 2006