La cumbre de Túnez termina sin concretar el plan de financiación
La declaración vincula el desarrollo de Internet a la libertad de expresión
En Túnez debía aclararse con qué dinero se iba a combatir la brecha digital. Argentina proponía canjear deuda externa por aportaciones a fondos de ayuda al progreso digital. Senegal y otros países crearon un fondo de solidaridad voluntario con la ambición de que terminara siendo obligatorio. Los países desarrollados apostaban por que la financiación se hiciera desde los mecanismos multilaterales de ayuda ya existentes. La declaración final, llamada Compromiso de Túnez, habla de seguir de cerca los progresos hacia la reducción de la brecha digital y afirma que la comunidad internacional debe tomar medidas para que todos los países del mundo dispongan de un acceso equitativo. Para ello apoya el programa de solidaridad digital, su plena y rápida aplicación, observando el buen gobierno y exigiendo "una solución oportuna, eficaz, amplia y duradera a los problemas relacionados con las deudas de los países en desarrollo". La iraní Shirin EbadÍ, premio Nobel de la Paz, acusó a los países industrializados de "obstrucción digital" por carecer de voluntad suficiente para reducir la brecha. En la clausura se presentó la Declaración de Bilbao, elaborada por ciudades y regiones, en la que se pide más protagonismo en la fijación de políticas digitales.
La declaración de Túnez vincula el progreso digital con la libertad de expresión. El anfitrión de la cumbre, el Gobierno tunecino, tuvo que escuchar ayer el reproche estadounidense y del presidente suizo por no hacer una política de sostén de las libertades. El presidente del Parlamento europeo, Josep Borrell, criticó que se hubiera impedido la entrada al país del secretario general de Reporteros sin Fronteras. Esta organización publicó la lista negra de los 15 países "enemigos" de Internet. En ella están Corea del Norte, Cuba, China y Túnez, entre otros.