Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Una historia de poder y dinero

La empresa de un ex concejal del PP opera en zonas que él mismo administró desde el Ayuntamiento

El concejal de Vivienda del PP Sigfrido Herráez abandonó el Ayuntamiento de Madrid el 26 de septiembre pasado y, una semana más tarde, fichó como vicepresidente en una constructora. Este fichaje escandalizó a todos los grupos políticos, incluido el PP, aunque admitieron que legalmente no había incompatibilidad alguna. Un rastreo en las actividades de la constructora Rayet, en la que ahora trabaja Herráez, y en las empresas de su esposa, dedicadas a la construcción, demuestra que en la vida pública y privada del ex concejal hay un importante denominador común: el ladrillo.

Rayet está construyendo dos proyectos en el Ensanche de Vallecas, una zona que fue directamente administrada por Herráez como concejal, y su esposa acaba de lograr la adjudicación de otro hospital en Vallecas, que sufraga la Comunidad de Madrid, del PP.

La Comunidad de Madrid ha adjudicado a la esposa del ex edil un nuevo hospital

Rayet SA está levantando el edificio más emblemático del Ensanche de Vallecas: el hospital de la Fundación Proyecto Alzheimer. Sigfrido Herráez (41 años, de profesión arquitecto) presidió la junta de compensación del Ensanche de Vallecas, un ambicioso proyecto de 25.000 viviendas, por ser concejal de Vivienda y presidir la Empresa Municipal de la Vivienda.

El suelo para ese hospital fue cedido por el Ayuntamiento a la fundación, decisión en la que Herráez asegura no haber intervenido. Un técnico municipal dice, sin embargo, que participó obligatoriamente como presidente de la junta de compensación. "Eso no quiere decir que él lo propusiera. Ni siquiera que estuviera de acuerdo, pues es una decisión colegiada", aclara el mismo técnico.

Al año, la fundación adjudicó la construcción a Rayet, que se comprometió a no obtener beneficios, dado que se trata de una obra social. Sigfrido Herráez estuvo, como mínimo, al tanto de tal decisión, según una fuente próxima a la operación, que añade que Herráez ya sabía entonces que Rayet estaba construyendo un edificio de 90 viviendas en ese mismo ensanche que él administraba.

La esposa de Herráez, María Gálvez, participa en diez empresas de su familia, casi todas constructoras. La más importante es Ploder SA, constituida en 1990, un año antes de que Herráez tomara su acta de concejal en el Ayuntamiento de Madrid, entonces como edil de Latina con el alcalde José María Álvarez del Manzano.

La Comunidad de Madrid, presidida por Esperanza Aguirre, adjudicó en junio pasado las obras y la gestión (sólo administrativa) del nuevo hospital de Vallecas a un consorcio formado por Ploder y otras empresas. A la licitación concurrieron otras ocho ofertas. La UTE (unión temporal de empresas) constituida para este caso se llama Hospital de Vallecas SA y su sede está en el mismo sitio en el que se radican la práctica totalidad de las firmas de los Gálvez. María Gálvez y el empresario de la comunicación José Luis Ulibarri ocupan los puestos directivos más importantes de la nueva sociedad. Esperanza Aguirre, informada de este hecho por este periódico, asegura no estar al corriente. "Yo de eso no sé nada", asevera. "La única instrucción que he dado a mis técnicos sobre la construcción de nuevos hospitales es que se adjudiquen a la mejor oferta".

Esperanza Aguirre ha sido en el asunto Herráez la voz discordante frente a Ruiz-Gallardón. Cuando éste afeó su fichaje por una constructora, Aguirre le prestó su apoyo: "En el futuro, si quiere volver a la política, tendrá un sitio". Un mes más tarde, sin embargo, promovió su dimisión como responsable de Vivienda del PP en Madrid, y Herráez renunció a este último cargo político.

Entre Esperanza Aguirre y el matrimonio Herráez ha habido al menos otro punto de conexión en el pasado. Como publicó EL PAÍS en julio de 2003, el entonces concejal (a través de su empresa Arquitectura y Cultura SL) y su esposa María Gálvez (a través de Bimost SL) habían comprado al constructor del PP Francisco Bravo 52.700 metros cuadrados en Móstoles. Bravo admitió haber ayudado al socialista tránsfuga Eduardo Tamayo en la huida que impidió que Rafael Simancas se alzara con la presidencia de la Comunidad de Madrid y facilitó que ésta fuera para Esperanza Aguirre tras repetir las elecciones. Herráez dice no conocer a Bravo y haberse deshecho enseguida del terreno de Móstoles. En efecto, no hay rastro de propiedades en Móstoles ni en Arquitectura y Cultura ni en Bimost. De hecho, esta última firma no tiene en este momento ninguna propiedad a su nombre en toda España.

El viaducto de Granada

Ploder SA, la empresa de la familia Gálvez en la que la esposa de Sigfrido Herráez figura como apoderada, ha sufrido esta semana un trágico contratiempo. El lunes pasado, 7 de noviembre, se desplomó un viaducto en construcción en el término municipal de Almuñécar, Granada, causando la muerte a seis operarios. Cinco de ellos trabajaban para una empresa subcontratada por la UTE (unión temporal de empresas) que logró la adjudicación de la obra en 2002 por parte del Ministerio de Fomento. Las constructoras que forman esa UTE son Azvi, Obras Subterráneas y Ploder.

Después de la tragedia, el hallazgo fortuito en un contenedor de documentos relacionados con la UTE y la licitación del concurso que le valió la adjudicación de las obras sembró en un principio la sospecha sobre las empresas implicadas, hasta que se descubrió que los había tirado un chamarilero para deshacerse de ellos.

En el Ayuntamiento de Madrid tenían el mejor concepto del ex concejal. Incluso el responsable de Vivienda de IU, Justo Calcerrada, le defiende sin paliativos. "Es un hombre valioso. Podía haber fichado en una constructora más importante", dice. "Aquí le despedimos todos entre aplausos, lo que no es habitual". Ahora, tras fichar por la constructora Rayet, se ha generado la desconfianza entre sus antiguos colegas y una persona cercana dice que Herráez se siente abandonado por los políticos, especialmente por Esperanza Aguirre.

Herráez se defiende asegurando que en su matrimonio hay separación de bienes y se lamenta: "Mi pecado es haber actuado siempre de frente. No tengo nada que ocultar. Soy arquitecto y no me puedo ir a trabajar a una empresa de muebles porque no sé nada de eso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de noviembre de 2005

Más información