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Reportaje:

Recelo vecinal por las plantas de biomasa

La plataforma anticontaminación de Martos quiere que se analicen los efectos en la salud de las industrias orujeras

Una plataforma ciudadana concita la oposición vecinal a los proyectos presentados por dos industrias orujeras del municipio de Martos (21.000 habitantes, Jaén) para construir sendas plantas de biomasa con las que generar electricidad a partir de la combustión del orujo. El rechazo se centra en la ubicación de estas plantas, muy próximas al municipio y que, según los vecinos, se construirían en lugares donde los vientos dominantes favorecerán la contaminación atmosférica. Frente a estos recelos, las empresas defienden que cumplen todas las exigencias de la Consejería de Medio Ambiente y que van a reducir "sustancialmente" la emisión de partículas contaminantes.

La Plataforma Anticontaminación de Martos, constituída el pasado verano para luchar contra estos nuevos proyectos, considera "insufrible" la situación que vive este municipio, tradicionalmente considerado como el principal productor de aceite de oliva del mundo, por la "contaminación atmosférica" que provocan dos industrias extractoras de orujo muy próximas al casco urbano, en palabras de Rosario López, portavoz del nuevo colectivo vecinal.

Accidente laboral

Una de las orujeras, Los Pilares, fue clausurada tras la explosión que, en enero de 2004, se produjo en sus instalaciones y que costó la vida a un trabajador y heridas graves a otro. La industria, perteneciente al grupo Esmarsa, obtuvo permiso más tarde para secar el orujillo y ahora está pendiente de trasladar sus instalaciones a cinco kilómetros de Martos. La empresa, que produce 50.000 toneladas de aceite de orujo al año, va a aprovechar este traslado para impulsar una planta de biomasa con la que generar electricidad a partir de la combustión del orujo residual

La otra orujera, Ecológica Lamarca, está a dos kilómetros del municipio -la distancia mínima exigida por la normativa- y también ha presentado un proyecto de cogeneración de electricidad que ya cuenta con los permisos de la Delegación de Medio Ambiente y la recalificación del suelo por parte del Ayuntamiento marteño. "Vamos a reducir sustancialmente la emisión de CO2 a la atmósfera y, además, generamos electricidad a través de energías renovables", asegura el gerente de esta industria, Juan Bautista Torres.

Sin embargo, desde la Plataforma Anticontaminación de Martos se advierte de que una planta de biomasa es, en realidad, una central térmica que quema el orujillo residual y otros residuos como madera y serrín para generar electricidad y "aumentaría la emisión de humo". Según el certificado de carga contaminante incluido en el informe ambiental de Martos, estas industrias emiten al año más de 30.000 kilos de partículas, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno, compuestos que los vecinos consideran muy nocivos para la salud.

El colectivo ciudadano subraya que no está en contra de estos proyectos, sino de su ubicación. Rosario López asegura que el Diagnóstico Ambiental de la Junta para las grandes ciudades deja claro que estas industrias "deben emplazarse en lugares en los que los vientos dominantes no se propaguen a áreas residenciales próximas".

"A la plataforma les falta información, con los nuevos proyectos nos vamos a poner por debajo de lo que marca la normativa europea", rebate el gerente de la orujera Ecológica Lamarca.

Apoyo municipal

Desde el Ayuntamiento de Martos, la concejala de Medio Ambiente, Sofía Nieto, indica que la industria que ha pedido su traslado tiene la autorización de la Junta de Andalucía, que, a su juicio, ha sido quien le condicionó la autorización a que reconvirtiera su actividad en una planta de biomasa por su menor nivel contaminante. En cuanto a la polémica de la ubicación próxima a la localidad, la concejal esgrime un informe "de una empresa independiente" que descarta los riesgos por los vientos.

La plataforma recela de ese informe y pide que lo haga un organismo oficial "que no se vea constreñido por intereses económicos", dice Rosario López, que critica la "poca receptividad" mostrada en este tema por el alcalde marteño, José Saavedra (PSOE). La plataforma ha decidido personarse en todos los procesos para la concesión de licencias de instalación y comienzo de instalación de las industrias orujeras. "Solamente pedimos que se respete nuestro derecho a respirar un aire limpio".

Debate medioambiental

En la provincia de Jaén, con el 40% de la producción nacional de orujo, hay 17 industrias orujeras donde se procesa la aceituna, una vez molturada, de más de 300 almazaras y que generan 1.000 empleos directos y 2.000 indirectos.

En todo el país hay medio centenar de extractoras que transforman más del 50% de la producción nacional de orujo. Uno de sus principales exponentes es la cooperativa de segundo grado Oleícola El Tejar, que integra a 150 cooperativas de las provincias de Córdoba, Jaén, Málaga, Sevilla, Cádiz y Granada, que tiene una potencia de generación eléctrica en sus cuatro plantas de 48,10 megawatios.

Desde la Asociación Nacional de Extractores de Orujo (ANEO), su presidente, Fernando Muñoz, responsable de una orujera en Jaén, ha destacado la "labor medioambiental insustituible" que realizan estas industrias al asumir el aperujo y lamenta la falta de ayudas de la Administración central y autonómica para acometer el traslado de sus instalaciones a las afueras de los cascos urbanos.

Muñoz recuerda que tras la crisis del benzopireno de hace cuatro años, tanto el Gobierno central como la Junta prometieron ayudas al sector que no han llegado. En este sentido, IU criticó recientemente la paralización del Plan de Modernización de las Extractoras de Orujo que el Parlamento andaluz aprobó hace cinco años. El parlamentario de IU en Jaén, José Cabrero, asegura que la mayoría de estas industrias "son verdaderas chatarrerías, con sistemas obsoletos que ponen en peligro la vida de sus trabajadores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2005

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