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El doctor Rosado, detenido por supuesto tráfico de cocaína

Una partida de barro terapéutico mezclado con la droga estaba a su nombre en Bolivia

Manuel Rosado, el famoso y polémico doctor Rosado que en los años setenta y ochenta ofrecía en televisión remedios médicos que solían ser peores que la enfermedad, fue detenido el miércoles en Villanueva del Pardillo (Madrid) como supuesto receptor de un lote de tres toneladas de barro terapéutico impregnado de cocaína que iba a ser importado desde Bolivia hasta una clínica de su propiedad. Rosado ha admitido que el barro es suyo, pero que la coca no.

El doctor Rosado fue detenido en su casa del número 2 de la calle de Madrid, en Villanueva del Pardillo, por orden del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, después de que la Unidad Central de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía comprobara que el barro terapéutico (usado para el alivio de dolores musculares y articulares) tenía como destino la Asociación Española de Medicina Natural y Terapéutica Física, en cuyos estatutos, según la policía, Rosado figura como director médico.

El doctor Rosado se hizo famoso por su microespacio denominado Medicina fantástica, incluido en el show Fantástico que presentaba José María Íñigo en TVE. Su fama se vino abajo después de que dos padres aplicaran a sus hijos uno de los remedios que ofreció en su programa: poner cigarrillos encendidos en la cabeza a personas que hubieran perdido la consciencia por ahogamiento para reanimarlos con el shock. Un niño murió en una piscina tras recibir el tratamiento y una niña sufrió graves quemaduras.

El cargamento de barro estaba listo para su embarque en el aeropuerto de Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), junto a una partida de 13 toneladas de puré de patata en polvo también mezclado con cocaína destinado a Bulgaria. El traslado había sido contratado por la empresa Impor-Export, de la que es presidente Marcial V. M.

La droga supuestamente iba a ser entregada en un centro médico de la calle de Modesto Lafuente de la capital, que ayer estaba cerrado. "Este centro abrió durante unos días hace cuatro o cinco meses, pero lo cerraron inmediatamente", explicaban ayer vecinos de la finca. Las fuentes consultadas aseguran que en dicha clínica fueron hallados 15 kilos de productos químicos (cafeína, novicaína, bentonita, fenacetina, éter etílico y acetona), que suelen ser utilizados para extraer la droga de la sustancia en que está impregnada mediante un proceso de cristalización.

La policía cree que el doctor Rosado se dedicaba, "amparándose en su condición de médico, a desviar del mercado legal al ilegal" dichas sustancias, "revendiéndolas a una organización que se dedicaba a la transformación de la cocaína". La separación de la droga iba a realizarse en una vivienda alquilada en la urbanización Mirasierra, en la que otros dos detenidos, los españoles Juan José G. R. y Alberto L. F., habían instalado un laboratorio clandestino. Junto a ellos fueron también arrestadas dos mujeres colombianas: Yeimi Alexa O. Q. y Sandra Milena M. En dicha vivienda fueron localizados seis kilos de droga depurada (clorhidrato de cocaína). La operación es continuación de otra, denominada Luz de Luna, que supuso la detención, en julio pasado, de 24 personas en Bolivia y cuatro en Bulgaria, país al que iban a ser enviadas cinco toneladas de cocaína.

Rosado, además de estar inhabilitado para ejercer de médico, fue condenado a tres años de prisión tras estafar a 73 mujeres en una clínica que montó en Barcelona en 1980, aprovechando su tirón televisivo, en la que ofrecía así un método de depilación: "Mujer: te garantizo de por vida y bajo contrato la eliminación definitiva del vello. Firmado: Manuel Rosado". El método no sólo no funcionaba ni era indoloro, como prometía, sino que a las afectadas no les devolvió el dinero (entre 10.000 y 240.000 pesetas). Es más, lejos de desaparecer, el vello rebrotaba con más fuerza, según las estafadas. No ingresó en prisión inmediatamente, lo que aprovechó para montar en Móstoles una clínica de adelgazamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 2003