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Reportaje:ELECCIONES 25M | Chabolismo e infravivienda

Asentamientos con décadas de historia en Sevilla

Más de 200 familias de etnia gitana malviven en los dos poblados chabolistas más importantes de la capital

Sevilla
El último plan de erradicación del chabolismo de la Junta ha conseguido acabar con este fenómeno en todas las capitales menos en Sevilla, donde las administraciones lograron desmantelar los asentamientos de Los Perdigones y Los Carteros, pero donde aún perviven otros importantes focos. Los más importantes son El Vacie, con más de medio siglo de historia, y Los Bermejales, levantado hace casi dos décadas. La solución de este último poblado se prevé próxima gracias a la situación estratégica de los suelos que ocupa. En el resto de capitales, queda, no obstante, la asignatura pendiente de la infravivienda, que en Cádiz incluso ha generado un nuevo concepto: el llamado chabolismo vertical.

De las ocho capitales andaluzas, Sevilla es la única en la que aún quedan en pie varios cientos de chabolas distribuidas por distintas zonas de la ciudad. Cubículos que no suelen medir más de 35 metros cuadrados, hechos con paneles de madera, chapa, plásticos y telas y en los que se hacinan familias casi siempre numerosas. Tras la desmantelación, el pasado mes de enero, de un poblado de inmigrantes rumanos instalado bajo un puente de la autovía a Huelva, en la capital quedan aún dos grandes asentamientos chabolistas, el del barrio de El Vacie y el de Los Bermejales. Entre los dos, suman más de 200 familias, en su mayoría de etnia gitana, que malviven desde hace décadas a la espera de una solución.

Los gitanos de Los Bermejales esperan su realojo antes de final de año

El caso de El Vacie es el más antiguo y estable. Tiene más de medio siglo de vida. Apareció en los años cuarenta, se erradicó unas décadas más tarde y volvió a aparecer años después. Poco queda ya de las 90 casas prefabricadas que instalaron las administraciones para garantizar unas mínimas condiciones higiénicas y sanitarias. Muchas se han ido parcheando y hoy se confunden como una más de las chabolas y otras fueron directamente desmontadas por sus inquilinos para vender los materiales con los que estaban construidas. En la actualidad, en El Vacie viven alrededor de 160 familias, casi todas de gitanos españoles, aunque hay también un importante número procedente de Portugal y algunos payos.

Según Juan Osuna, director del área de Bien Estar Social del Ayuntamiento de Sevilla, la solución para El Vacie no puede ser única. "Es un caso complejo. No tienen un único interlocutor, son muchas familias y cada una con sus problemas". El plan de erradicación del chabolismo de la Junta recoge este asentamiento como una de sus prioridades, pero la solución no se vislumbra a corto plazo. "Lo ideal para facilitar la integración de las familias es que se queden viviendo en el ámbito en el que siempre lo han hecho, pero en el caso de El Vacie parece imposible porque no hay suelo para construir viviendas para todos", advierte Osuna. "Tendrán que ir saliendo poco a poco según se solucione cada caso".

En el asentamiento de Los Bermejales, levantado hace 19 años, la solución sí que parece próxima. Probablemente, antes de final de año, según fuentes municipales. El suelo que ocupan las 47 familias allí censadas forma parte de una parcela de más de 20.000 metros cuadrados incluida en el plan de urbanización de Bermejales Sur y el Ayuntamiento lleva meses buscando casas para realojar a los chabolistas antes de que empiecen las obras en ese solar. Las familias del asentamiento de Los Bermejales, gitanos españoles en su totalidad, iniciaron el pasado año una campaña de movilizaciones para que el Ayuntamiento les concediera una vivienda. Su causa recibió el apoyo del Arzobispo, Carlos Amigo Vallejo, y del Defensor del Pueblo, José Chamizo, que tras reunirse con una representación de los chabolistas coincidieron en instar a las administraciones a que erradiquen estos poblados.

Jorge Morillo, un voluntario que acude varias veces por semana a jugar al fútbol con los niños y los adultos de este asentamiento, asegura que los gitanos "se sienten ahora más solos que nunca". "Será por lo cerca que están las elecciones, pero allí se ha parado todo y nadie les informa de su situación", asegura Morillo. Hace unos meses, la tensión generada por la incertidumbre de la situación, acabó en un duro enfrentamiento entre los chabolistas y 12 familias de un mismo clan abandonaron el asentamiento y crearon otro bajo el puente que lleva a la localidad de San Juan de Aznalfarache. No obstante, han conseguido que las administraciones los mantengan dentro del censo de chabolistas de Los Bermejales con el que trabaja la Delegación de Bien Estar Social para buscar soluciones a su realojo.

La delegada municipal, Piedad Bolaños, sostiene que será el Ayuntamiento el que compre las casas, dispersadas por diferentes zonas de la ciudad para evitar guetos. Las viviendas, según los planes municipales, quedarán escrituradas a nombre del consistorio sevillano hasta que la familia demuestre que se ha integrado socialmente, momento en el que se les ofrecerá la posibilidad de adquirir la casa en propiedad.

Tanto el asentamiento de El Vacie, como el de Los Bermejales, empezaron con casas prefabricadas, iguales que las que hace ya más de una década instaló el Ayuntamiento en el barrio de Las Letanías, en el Polígono Sur. Este tipo de construcciones tiene, equipadas con agua y luz, tienen una vida media de dos años, y aunque la veintena de caracolas ubicadas en Las Letanías aún permanece en pie, su deterioro hace temer que se pueda convertir en otro asentamiento de chabolas.

De ahí que aunque este poblado no esté recogido en el plan de erradicación del chabolismo de la Junta, el director de Bienestar Social de Sevilla considere que este caso "habría que abordarlo en algún momento, antes de que degenere". La solución, advierte Osuna, podría pasar por realojar a sus inquilinos en algunos de los pisos vacíos que están siendo rehabilitados por el Ayuntamiento en el Polígono Sur con el compromiso de que serán ocupados por personas del barrio.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de mayo de 2003