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miércoles, 23 de abril de 2003
Crónica:FÚTBOL | Vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones

'La Juve' desangra al Barça

Un gol de Zalayeta en la segunda parte de la prórroga deja fuera de Europa al equipo azulgrana en un partido jugado al límite

Derrengado, el Barça claudicó anoche en el Camp Nou ante su hinchada, abatido por la siniestralidad de la Juve, vestida para matar a la que el partido cayó en su regazo. Justo en la prórroga, que es cuando más duele, la vecchia signora acabó con la vitalidad barcelonista. Muy guapo y heroico durante la contienda, el Barcelona perdió su encanto en el tiempo añadido, que es cuando la Juve acostumbra a entrar en escena.

BARCELONA 1 - JUVENTUS 2

Barcelona: Bonano; Puyol, Andersson (Mendieta, m.61), Frank de Boer, Reiziger (Gerard, M.91); Overmars (Riquelme, m.85), Xavi, Motta, Luis Enrique; Saviola y Kluivert.

Juventus: Buffon; Thuram, Ferrara, Montero, Zambrotta; Camoranesi (Birindelli, m.46), Tacchinardi, Davids, Nedved; Del Piero (Tudor, m.83); y Di Vaio (Zalayeta, m.46).

Poll (Inglaterra).

Goles: 0-1. M.53. Nedved, raso y junto al palo, tras ganar por velocidad de Andersson. 1-1.M.66. Xavi empalma desde la media luna tras un rechace de Thuram. 1-2. M.114 (prórroga). Zelayeta remacha un centro desde la derecha de Birindelli.

Árbitro: Graham

Expulsó por doble amonestación a Davids (m.79). Tarjeta amarilla a Zambrotta, Montero, Luis Enrique, Tacchinardi, Gerard, Motta y Buffon.

Camp Nou. Lleno. 98.000 espectadores. El Juventus se clasifica por un global de 2-3.

Tuvo el encuentro la belleza y la épica de la Copa de Europa, y el Camp Nou se estremeció como en los viejos tiempos, añorado como se sentía de una noche de fútbol que valiera la pena. La refriega fue tan divertida y apasionante como peligrosa por incierta. A la que tuvo que decidirse el vencedor, sin embargo, ganó como es costumbre el Juventus, el peor de los enemigos. Al Barça le faltó un poco de todo para dar el peso en un partido de palabras mayores de principio a fin.

El partido era tan difícil de jugar que cuadrar la alineación no resultaba fácil. Al Barcelona podía interesarle que el encuentro acabara nada más comenzar, y plegarse al programa del Juventus, que se conforma con disputar los 10 últimos minutos. Antic, sin embargo, no quiso especular con el empate de la ida y encomendarse a la ruleta rusa que tan bien dominan los italianos. El técnico azulgrana optó por ensanchar el campo con Overmars y Luis Enrique, a cambio de reforzar los laterales, con Reiziger y Puyol, que cedió su plaza de central a Andersson. Proponía el Barça un partido abierto, directo, sin el entrejuego de los interiores, y Lippi no dijo que no.

Tiene la Juve uno de los mejores porteros, una zaga muy contrastada y solvente y su despliegue se apoya en futbolistas de más dinámica que toque, como Camoranesi, Nedved o Davids. No le costó al equipo bianconero ganarse posiciones de remate, sobre todo porque los centrales barcelonistas no cerraron bien, y Motta y Xavi quedaron frecuentemente en inferioridad en la divisoria. El cogote de Andersson fue el blanco de los italianos, que tuvieron munición suficiente para marcar antes del descanso.

También el Barcelona alcanzaba el área con frecuencia. Overmars martirizaba a Zambrotta, Reiziger profundizaba con cierta asiduidad por el costado izquierdo y Saviola estaba afilado. Al equipo, sin embargo, le faltaba temple, tanto para armar el último pase como para rematar, y el árbitro no quiso saber nada de cuantas reclamaciones le presentaron los locales.

La pelota viajaba tan frenética que el partido pasaba de largo para Kluivert y Luis Enrique, que pierde encanto y liderazgo cuando tiene que retirarse a la banda para que Saviola juegue de segundo delantero. No atinaban los azulgrana como tampoco los bianconeros, aunque Bonano era mucho más exigido que Buffon.

El descanso no alteró el guión del revolucionado partido. Volvió el Barça a la carga, consciente del riesgo que corría cada vez que se partía por la mitad o en cada pérdida de balón. Había decidido ir a por el encuentro a riesgo de perderlo ante un rival que, con los cambios, se volvió más previsible. Del intercambio de golpes salió beneficiado inicialmente el Juventus. Luis Enrique se trabajó una jugada deliciosa, pero el remate se le escapó por un dedo. Nedved, en cambio, acertó después en una jugada igualmente vistosa: tomó la pelota y trazó una diagonal que culminó con un disparo letal, jugada que ratificó la calidad del checo, tan buen conductor y llegador como rematador.

Desbaratado el plan A, Antic recurrió al B: retiró a Andersson y dio entrada a Mendieta mientras Puyol regresaba al puesto de central y Overmars y Luis Enrique intercambiaban su posición. El equipo agradeció disponer de un nuevo jugador combinativo como Mendieta y se felicitó por desbaratar las marcas italianas en las bandas. El Barça mantuvo el interés y mejoró la posición de balón, al punto que Xavi atrapó el empate.

Restablecida la igualdad, el encuentro se puso en franquicia para los azulgrana, que obligaron al Juventus a jugar al límite. En el contencioso, los italianos perdieron a Davids por expulsión y los azulgrana se aseguraban un mejor control. Antic sorprendió entonces al recurrir a Riquelme en detrimento de Overmars, y el Barcelona se paró. El campo se le hizo pequeño, perdió agresividad, clarividencia y sopresa, y la Juve se acomodó ante el juego frontal que se le presentaba. El partido quedaba por fin parado a su gusto, y lo resolvió sin demasiado esfuerzo en el segundo tramo de la prórroga, en una contra, como es norma de la casa. De nada le sirvió al Barcelona jugar con superioridad numérica. Zurrados como ya iban los futbolistas, perdieron el pulso y, como en cada partido, echaron en falta un rematador. La Juve, temperamental cuando fue requerida por el Barcelona, se clasificaba al final tal como había planificado, con su juego práctico, frío, calculador, a veces incluso deshumanizado, para desespero de un Barcelona que, desvencijado, se queda con un trimestre por delante para intentar arreglar la casa de una vez por todas. La humanidad del equipo azulgrana únicamente le sirvió para ganarse una salida honrosa de la Copa de Europa, que tal como está el club, no es poca cosa. Que toquen un réquiem al menos por los futbolistas.

Luis Enrique se lamenta tras una jugada. / RAFA SEGUÍ

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