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sábado, 9 de febrero de 2002

Alemania admite oficialmente que Francia elegirá al sucesor de Duisenberg en el BCE

'Es cuestión del Gobierno francés escoger un candidato', reconoce el portavoz de Schröder

Si alguien aún albergaba alguna duda acerca de si la anunciada dimisión de Wim Duisenberg como presidente del Banco Central Europeo (BCE) obedece a razones personales, Uwe-Karsten Heye, portavoz del Gobierno alemán, se encargó ayer de desmentirlo. Heye sostuvo que en 1998, cuando Duisenberg fue nombrado, el Consejo Europeo también decidió que el próximo presidente de la entidad sería un francés. Ahora, dijo el portavoz alemán, 'es cuestión del Gobierno francés escoger un candidato' que asuma el cargo el 9 de junio de 2003, cuando Duisenberg cumpla 68 años.

Las declaraciones son explosivas porque dan por oficial un acuerdo que nunca lo fue y de forma indirecta conllevan la admisión de que a Duisenberg no le queda otra opción que dar paso a un francés.

Heye no quiso pronunciarse ni sobre un candidato concreto ni sobre el momento en que será nombrado, pero se mostró confiado en que la propuesta francesa llegará 'con tiempo' antes de la dimisión de Duisenberg, anunciada para el 9 de julio de 2003 durante una rueda de prensa celebrada anteayer en Maastricht.

También el canciller alemán, Gerhard Schröder, subrayó que no hay prisa. 'Al igual que en otras cuestiones, desde luego habrá una estrecha coordinación entre Alemania y Francia', dijo el jefe del Gobierno alemán tras reunirse con presidentes de regiones francesas.

En otras palabras: Berlín y París han descartado ya que el futuro presidente del Banco Central Europeo (BCE) provenga de un tercer país, lo cual reduce casi a cero las posibilidades de llegar a este cargo de otros supuestos aspirantes, como Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo, o Philippe Maystadt, ex ministro belga de Finanzas y presidente del Banco Europeo de Inversiones.

Para respaldar su postura, tanto el Gobierno francés como el alemán invocan que fue precisamente esto lo que se decidió en 1998: al candidato respaldado por Alemania para la presidencia del BCE, Wim Duisenberg, seguirá un francés, y esto aun antes de que el holandés acabe su mandato de ocho años. En el Consejo Europeo de Bruselas, en 1998, el entonces canciller alemán, Helmut Kohl, y el presidente francés, Jacques Chirac, mantuvieron un duro pulso sobre esta cuestión. Al final, la solución fue una declaración escrita del mismo Duisenberg en el que éste adelantaba que, por razones de edad, no agotaría su mandato.

Hasta el jueves, el momento de la dimisión de Duisenberg era una incógnita, lo que había puesto en una incómoda posición a París, cuyo representante en la ejecutiva del BCE es el vicepresidente Christian Noyer, que dejará el cargo el 1 de junio.

Su reemplazo, con toda probabilidad, será designado en la cumbre europea de Barcelona y, hasta antes del anuncio de Duisenberg, el Gobierno francés no podía saber qué aspirar: si a luchar por la anhelada presidencia o a designar un sustituto francés para Noyer. El reglamento del BCE no permite dos representantes de un país en el comité ejecutivo, de apenas seis banqueros centrales, entre ellos el español Eugenio Domingo Solans.

El candidato obvio para sustituir a Duisenberg es Jean-Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia. Trichet, sin embargo, se enfrenta a una investigación judicial por su papel en la crisis del Crédit Lyonnais, lo que también dentro de un año podría inhabilitarlo.

Otras opciones francesas podrían ser Jean Lemierre (presidente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo) y Hervé Hannoun, subgobernador del Banco de Francia.

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