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lunes, 22 de octubre de 2001
Elecciones en Galicia

El PP se felicita por el 'retroceso del nacionalismo radical' y su victoria sin desgaste

Arenas intrepreta el resultado como un 'nuevo fracaso del PSOE' y un espaldarazo a Aznar

Manuel Fraga mantiene su techo electoral en Galicia. El presidente gallego revalidó ayer por cuarta vez, a un mes de cumplir los 79 años, su mayoría absoluta en esa comunidad autónoma. Fraga no tiene rivales políticos en activo en su tierra capaces de desalojarle de la Xunta ni juntos ni por separado. La candidatura de Fraga, al que gusta identificarse con el nacimiento de Galicia a la modernidad, no sufrió apenas castigo electoral. El secretario general del PP, Javier Arenas, destacó 'el retroceso del nacionalismo radical' y el 'nuevo fracaso del PSOE'.

El desgaste que se presumía por la elevada edad del candidato y por la incertidumbre sobre su sucesión apenas se apreció en el recuento de los votos. Con el 100% revisado pero a falta de incluir el voto de los emigrantes, que siempre le ha favorecido, el PP perdió seis décimas porcentuales respecto al mismo escrutinio en los anteriores comicios. Pero también hace cuatro años se le adjudicaban los mismos 41 diputados de ahora y luego arrebató uno a los nacionalistas. Fuentes de la ejecutiva popular en Galicia calculaban anoche que con sólo 11.200 votos de emigrantes arrebatarían en A Coruña un escaño a los socialistas, que a su vez rascarían otro al BNG en Ourense donde también perderían otro diputado en favor del PP. Es decir, sus previsiones seguían apuntando a lograr un diputado más que ahora (43), frente a un empate a 16 de cada uno de los grupos de la oposición.

El PP hace tiempo que presumía, por sus datos internos y por el tipo de campaña que practicaban sus adversarios, que el resultado tras el recuento de los votos reales podría ser bastante mejor que el que reflejaban las últimas encuestas oficiales, que coincidían en concederles una horquilla de entre 39 y 41 diputados de los 75 del Parlamento gallego. El mal tiempo en Galicia, sobre todo en su mitad sur, no ayudó a la movilización masiva del electorado, como reclamó especialmente el PP en sus últimos mítines. Los populares querían romper el techo de Fraga pero precisaban para ello una participación muy alta. La de hace cuatro años fue un auténtico récord. Ese listón se estropeó ayer un poco (2,1 puntos menos).

A las diez de la noche, la organización del PP gallego retiró el cartel utilizado durante la campaña y lo sustituyó por otro con el lema "Gracias, Galicia". Fraga apareció ante la prensa a las 22.52 para agradecer el apoyo de los gallegos, con los que se obligó a redoblar su compromiso de responsabilidad y de trabajo. Fuentes del PP apuntaban anoche que no hará grandes cambios en el Gabinete, aunque podría incluir a otra mujer como conselleira para duplicar esa cuota. No hará gestos por ahora que puedan interpretarse en clave de sucesión.

En su primera declaración pública, Fraga agradeció al electorado su apoyo e interpretó que el resultado supone una normalización en la vida política gallega ya que hasta las formaciones más extremas respetan el Estatuto. "Ya no hay diferencias de clases y todo el mundo tiene algo que perder" en un país que catalogó como "lírico y poético". El presidente de la Xunta no quiso adentrarse en el análisis de los números. Lo dejó para otro momento y terminó: "Galicia da un paso adelante, no se mete en problemas y no se deja asustar por los males del mundo".

El PP tenía preparado un argumento fundamental como consecuencia de las elecciones de ayer en Galicia. La dirección nacional del PP pretendía subrayar, tras los comicios, que el nuevo equipo y la imagen tranquila del PSOE que dirige José Luis Rodríguez Zapatero no se consolidaban.

Marioneta nacionalista

Los populares querían imputar el mal resultado del socialista Emilio Pérez Touriño, al que tildaban de marioneta y filial del nacionalista Xosé Manuel Beiras, en la cara de Rodríguez Zapatero, que se implicó mucho en esta campaña.

Tras el escrutinio, el PP modificó algo ese mensaje. El que descubrió más claramente esa estrategia fue el conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga, número dos por Pontevedra, cuando expresó anoche su deseo de que la caída registrada por el BNG en Galicia fuese un primer paso en esa dirección para todos los nacionalismos de España y particularmente del PNV. El PP se congratuló de la repetición de los datos históricos cosechados por Fraga en 1997 y justificó el retroceso del "nacionalismo radical" del BNG en la factura que los ciudadanos le pasaban por su campaña agresiva y dura.

En esa idea abundó el secretario general del PP, Javier Arenas, quien se felicitó por la nueva mayoría absoluta de Fraga, el "retroceso del nacionalismo radical" y "el nuevo fracaso del PSOE". Arenas esperó a los primeros resultados oficiales que rebajaban sensiblemente el crecimiento del PP y anulaban la previsión demoscópica de otro retroceso del PSOE.

A las diez de la noche y durante cuatro minutos exactos, cuando el porcentaje escrutado arrojaba una previsión de 41 escaños para el PP, Arenas hizo una declaración sin posibilidad de preguntas por parte de los periodistas. El número dos del PP avanzó que su partido espera que, como en 1997, el escrutinio del voto de los emigrantes permita mejorar esos resultados. Luego comentó que prefería un retroceso del BNG antes que otro del PSOE, como indicaban los primeros datos de la noche.

Manuel Fraga celebraba anoche su cuarta mayoría absoluta en Galicia en el hotel donde se congregó el PP gallego. / LALO R. VILLAR

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