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ESCÁNDALO FINANCIERO

Camacho envió regalos de Loewe a miembros de la CNMV y al secretario de Hacienda

Enrique Giménez-Reyna recibió dos maletas valoradas en total en 245.000 pesetas

El dueño de Gescartera, Antonio Camacho, se gastó cientos de miles de pesetas en las Navidades del año pasado y del anterior en enviar regalos de la marca de lujo Loewe a personas que eran o habían sido miembros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), y al entonces secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez Reyna. Este último recibió en 1999 una maleta valorada en 126.000 pesetas, y al año siguiente, un trolley que costaba 119.000 pesetas, según los registros de Loewe. Luis Ramallo, vicepresidente del organismo regulador hasta octubre de 2000, recibió el mismo regalo.

Los regalos más caros enviados por Camacho el año pasado fueron sendas maletas, valoradas cada una en 194.500 pesetas, a José Manuel Pichel, presidente de la Fundación ONCE y consejero delegado de Gescartera, y a Pilar Valiente, que por aquel entonces ya era presidenta de la CNMV. Valiente reconoció que había aceptado un bolso o un pañuelo (no lo recordaba con precisión) de Pilar Giménez-Reyna, presidenta de Gescartera, a título personal. Pero afirmó haber devuelto un maletín enviado por Camacho. En los registros de Loewe, sin embargo, no consta que la maleta de 194.500 pesetas enviada por Camacho en las Navidades del año pasado, fuese devuelta.

El siguiente beneficiado por la generosidad navideña de Camacho es Enrique Giménez-Reyna, hermano de la presidenta de Gescartera. Giménez-Reyna recibió en 1999, cuando todavía era director general de Tributos, una maleta de 126.000 pesetas. Al año siguiente, ya como secretario de Estado de Hacienda, completó el juego con un trolley (maleta con ruedas) de 119.000 pesetas.

Exactamente ese regalo (un trolley) fue el que recibió Luis Ramallo en 2000. Además de las dádivas de Loewe, Ramallo había recibido también de Camacho un reloj valorado en más de dos millones de pesetas, que el ex diputado del PP afirma que compensó con un cuadro de similar valor. En 1999, Loewe envió el regalo más caro, un abrigo de 260.000 pesetas, pero en las listas no figura su destinatario.

El dueño de Gescartera, de donde ya faltaban muchos miles de millones de pesetas, incluyó en su lista de Loewe a varios funcionarios de la CNMV, cuyo código ético prohíbe aceptar regalos de las sociedades y agencias que deben vigilar. En 1999 figuraban en esa lista al menos Ramiro Martínez Pardo (una maleta de 126.000 pesetas) y Juan Munguira (un portatrajes de 99.000 pesetas).

Al año siguiente figuraron Pilar Valiente (maleta de 194.500 pesetas), Juan Munguira (bolsa de viaje de 89.000). Otras personas también recibieron regalos, aunque habían abandonado la comisión semanas o pocos meses antes: Ramallo, José María Ramírez (ex jefe de gabinete de Ramallo en la CNMV, una agenda de mesa de 42.000 pesetas), o de nuevo Ramiro Martínez Pardo (esta vez una cartera de finanzas de 99.000 pesetas).

Fuera del organismo regulador y del Gobierno, los registros de Loewe muestran que los principales receptores de regalos de Camacho fueron empleados de la propia Gescartera y del HSBC, el banco relacionado con esta agencia de valores.

Del banco británico se vio beneficiado su director en España, Jaime Galobart, con unos gemelos de 12.500, y alguno de sus subordinados, como Rafael Ronda (un juego de mus, 32.000 pesetas) y Jesús Pantoja (cartera de comité, 42.000 pesetas). Resulta sorprendente que el director general recibiese un regalo de precio inferior al de sus subordinados, lo que quizá se explica porque los gemelos enviados formasen parte de un presente más caro comprado en otro establecimiento.

Además de en Loewe, Camacho gastó 144 millones de pesetas a lo largo de varios años en la Joyería Suárez, de Madrid, donde adquirió anillos y relojes, en algunos casos por valor de hasta cinco millones de pesetas.

La lista de Loewe es amplia e incluye a Rafael de Lorenzo, vicepresidente de la ONCE, dimitido tras el escándalo Gescartera (un trolley de 119.000 pesetas en 2000); Roberto Santos, socio de Asesores 2000 (una carpeta de escritorio de 72.000 pesetas); Francisco José Bauzá, del despacho de abogados Alonso y Bauzá (una bolsa de viaje de 89.000 pesetas); José Nevado, de La Fábrica de Comunicación (cartera de 42.000 pesetas en 1999, y agenda de mesa del mismo valor en 2000).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001