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GUERRA AL TERRORISMO ISLÁMICO

Estados Unidos bombardea "bases terroristas" en Afganistán y Sudán

La ofensiva pretendía destruir la infraestructura del multimillonario integrista Bin Laden

Estados Unidos atacó ayer por sorpresa una serie de bases e instalaciones pretendidamente terroristas en Afganistán y Sudán como represalia por los atentados contra sus embajadas en Africa oriental a principios de mes al tiempo que acusó públicamente al integrista y multimillonario saudí Osama Bin Laden de ser el cerebro de los atentados. El presidente y comandante en jefe, Bill Clinton, que anunció personalmente los ataques en dos intervenciones televisadas en directo al país, justificó las acciones militares por "la amenaza inminente que [las instalaciones atacadas] representaban para nuestra seguridad nacional". El presidente interrumpió sus vacaciones en la costa de Nueva Inglaterra, desde donde anunció el ataque, para regresar a Washington, donde fue más explícito, tras reunirse con los miembros de su Consejo de Seguridad Nacional. En Sudán, una airada multitud asaltó anoche la Embajada de EEUU.

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El presidente mantuvo consultas con la secretaria de Estado, Madeleine Albright; el secretario de Defensa, William Cohen; el jefe del Estado Mayor conjunto, general Hugh Shelton, y el asesor de Seguridad Nacional, Sandy Bergen, antes de volver a aparecer por segunda vez en televisión para explicar la medida de represalia tomada. Bin Laden, el millonario saudí refugiado en Afganistán, fue claramente señalado por Clinton como el cerebro no sólo de los atentados contra las embajadas norteamericanas en Nairobi y Dar es Salam, sino como "el organizador y financiero más importante del terrorismo internacional que hoy existe en el mundo". "Nuestro objetivo era el terror, y nuestra misión, clara: golpear a la red de grupos radicales que colaboran con y están financiados por Osama Bin Laden", manifestó. Clinton recordó que la procedencia de los grupos asociados a Bin Laden, "era diversa, pero todos comparten un odio a la democracia, una glorificación fanática de la violencia y una horrible distorsión de su religión para justificar la muerte de inocentes". El doble bombardeo con misiles, realizado el mismo día en que la antigua becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky volvía a testificar sobre sus relaciones con el presidente, fue aprobada por el Gobierno español. Abel Matutes señaló anoche que "todo país tiene derecho a defenderse".

"No habrá ningún refugio para los terroristas"

Clinton justifica la premura del ataque por las sospechas de una inminente reunión de integristas

Viene de la primera página Y, en este contexto y con el fin de atajar el peligro de una posible declaración de guerra santa contra Estados Unidos por parte de los grupos integristas, el presidente norteamericano precisó que "nuestras acciones de hoy no estaban dirigidas contra el Islam, la fe de millones de personas pacíficas de todo el mundo, incluido Estados Unidos". "Ninguna religión condona el asesinato de hombres, mujeres y niños inocentes. Por eso, nuestras acciones han estado dirigidas contra los fanáticos y asesinos que envuelven sus crímenes en el manto de una pretendida justicia y, al hacerlo, profanan la gran religión en cuyo nombre pretenden actuar", dijo. "No habrá ningún refugio para los terroristas". Después de explicar que Estados Unidos poseía "pruebas incontestables" de que la red terrorista de Bin Laden proyectaba continuar en el futuro sus ataques contra "norteamericanos y otros pueblos amantes de la paz", Clinton justificó su decisión de ordenar sorpresivamente los ataques contra las bases de Afganistan "porque teníamos razones para creer que hoy (por ayer) se iba a celebrar en una de las bases una reunión clave de líderes terroristas". "De ahí la urgencia de nuestras acciones", manifestó. El total de ataques lanzado parece que fue de siete, seis contra bases e instalaciones en Afganistán, donde, según Clinton, miles de terroristas de todo el mundo se entrenan y se han entrenado, y un séptimo contra una fábrica de productos farmacéuticos al norte de la capital sudanesa, que, según los servicios de inteligencia norteamericanos y egipcios, era utilizada en la fabricación de componentes para armas químicas. En los seis campamentos de Afganistán bombardeados se calcula que podía haber un total de 600 personas en el momento del ataque. Osama Bin Laden, el millonario saudí que les dirige, sin embargo, estaba en lugar seguro.El lugar del ataque fue Jost y Jalalabad, en la zona este del país.

Acusaciones de chiste

El embajador sudanés en Naciones Unidas, Elfatih Erwa, calificó de "chiste" las acusaciones de Clinton con respecto a la instalación destruida en Sudán y anunció que su país presentaría una protesta ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Erwa recordó que su Gobierno había expulsado a Bin Laden de Sudán en 1996, precisamente a petición de Estados Unidos. En cuanto a Afganistán, Naciones Unidas no reconoce al actual gobierno de los talibanes. Contrariamente a su comportamiento habitual en este tipo de operaciones de represalia, el Pentágono se negó a revelar ayer el tipo de armamento o las fuerzas que han intervenido en los ataques. Sin embargo, fuentes cercanas al Pentágono informaron de que en la operación de castigo se utilizaron misiles de crucero Tomahawk, lanzados desde los buques estadounidenses que patrullan el Mar Rojo (dos buques) y el Golfo Pérsico (cuatro buques) desde la Guerra del Golfo. En la operación, según fuentes del Pentágono citadas por la CNN, también se utilizó un submarino. Según estas fuentes, se lanzaron en torno a 70 Tomahawk, que tienen un alcance de unos 800 kilómetros y que se desplazan a una velocidad superior a los 1.000 kilómetros por hora. Otras fuentes hablan de hasta 100 misiles. La utilización de misiles de crucero tiene la ventaja sobre las operaciones militares convencionales de que no implica el uso de personal de tierra o aéreo y, por tanto, no se producen bajas personales. Además, la operación se puede mantener en un estricto secreto, ya que el Pentágono se limita a enviar a los barcos una orden cifrada sin la intervención de miles de personas como sería preciso en el caso de movilizar aviones o material acorazado de tierra. Estos misiles tienen una carga de explosivo de alta potencia y un sistema de guiado por satélite que les hace muy precisos, informa Efe. La labor de los Tomahawk en los ataques a Bagdad y a otras ciudades iraquíes durante la guerra del Golfo fue demoledora. Tanto Clinton, como Madeleine Albright, secretaria de Estado, y Cohen, secretario de Defensa, en otras intervenciones, pidieron una unión entre todos los países para combatir el terrorismo. Pero el presidente advirtió que Estados Unidos no dudaría en actuar en solitario, si fuera necesario. "Los peligros de no actuar serían mucho mayores que la acción en sí porque ello animaría a nuestros enemigos y mantendría intacta su habilidad y su capacidad de ataque", subrayó.

Llamadas a otros líderes

Fuentes de la Casa Blanca manifestaron que Clinton mantuvo conversaciones con varios líderes mundiales, entre ellos, los de Reino Unido, Francia, Pakistán y Egipto, así como los dos otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad, Rusia y China, en un intento de conseguir su apoyo a las acciones norteamericanas. Por su parte, tanto el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Newt Gingrich, como el jefe de la mayoría republicana en el Senado, Trent Lott, expresaron su apoyo a la decisión de Clinton. Algunos senadores de la oposición, aunque respaldaron los ataques, se preguntaron sobre su oportunidad, precisamente el día que se producía la segunda comparecencia de Mónica Lewinsky ante el gran jurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de agosto de 1998

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