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Cada oveja con su pareja

Incorrecciones gramaticales, tecnicismos, barbarismos, neologismos, muletillas, repeticiones, cadencias, ambigüedades, retórica y lapsus linguae son algunos de los vicios más frecuentes del lenguaje de los políticos. Entre las expresiones registradas en el Diario de sesiones, en las grabaciones de las emisoras y en la memoria de periodistas y diputados se pueden entresacar algunos ejemplos:Felipe González, presidente del Gobierno: "hipotizar (de hipótesis) el futurible", "por consiguiente", "déjenme que les diga" (muletillas), constantes terminaciones en ao en lugar de ado.

Rosa Conde, ministra portavoz del Gobierno: uso del infinitivo sin sujeto ("señalar que"...), persistentes terminaciones en ao por ado.

José María Aznar, secretario general del Partido Popular: uso abusivo de oraciones subordinadas. Se le achaca que tiene un discurso difícil de entender: "He dicho lo que he dicho, y si tengo que decir algo más, ya lo diré más tarde".

Miquel Roca, diputado de Convergència i Unió: traduce del catalán y cambia los tiempos de los verbos: "pienso de que".

Manuel Fraga, presidente del PP y presidente de la Xunta de Galicia. Dificil de entender por la velocidad que imprime a sus parlamentos: "Y dicho esto, no tengo nada más que decir".

Luis Mardones, diputado de las Agrupaciones de Independientes de Canarias: "la España archipielágica".

Antonio Romero, diputado de IU: "verga de Gibraltar" en vez de verja.

Rafael Martínez Campillo, diputado del CDS: "Hay cosas que, aun siendo verdad, no son ciertas".

Nicolás Redondo, secretario general de UGT: "consiguientemente" (muletilla).

Marcía Sorra, vicepresidente del Gobierno: construcciones catalanizantes, vacilaciones.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 1993