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Fracasa la operación 'Ser valenciano obliga' para captar socios del campo Luis Casanova

El Valencia afrontaba la próxima temporada con la aspiración de captar 7.000 socios más hasta llegar a los 25.000 socios; con el propósito de colaborar con el Gobierno de la comunidad, y de comercializar el campo Luis Casanova. Pero la deuda de 1.600 millones de pesetas no tiene visos de solución. La campaña de captación de abonados bajo el lema Ser valenciano obliga ha fracasado. No solo no han aumentado los socios, sino que han disminuido de 18.000 a 13.000.

En la pasada temporada el Valencia presupuestó un déficit de 112 millones de pesetas, y aún así éste sobrepasó los 165 millones. Según su tesorero, Gaspar Romero, las taquillas en partidos clave fallaron: "Como es el caso del día del Spórting, cuando se recaudó el 25% menos de lo previsto, y aún cuando fuimos tan austeros como habíamos previsto, nos perdió otras veces también el optimismo en los cálculos de ingresos en una temporada con huelga".

Con estos 165 millones de pesetas la deuda total del Valencia sobrepasa ampliamente los 1.600 millones de pesetas, todo incluido, hasta las sanciones de Hacienda por retraso en los pagos.

"Esta próxima temporada", sigue el tesorero, "elaboraremos un presupuesto de unos 550 millones de ingresos, y sobre ellos trabajaremos, apurando más todavía, planteando incluso jubilaciones anticipadas en nuestra nómina, y revisando al céntimo los presupuestos de cada sección".

El Valencia puso en marcha una nueva campaña de salvación bajo el lema Ser valenciano obliga, con el objetivo de llegar a los 25.000 socios; captaron 7.000 nuevos y conservaron los aproximadamente 18.000 actuales. La campaña ha costado 11 millones.

Pocos alicientes

Sin embargo, la campaña ha fracasado. Sólo se han renovado 13.000 abonos, ni siquiera el 80% de la campaña anterior. En ello ha influido un equipo con pocos alicientes deportivos, precisamente por la falta de recursos económicos.En la pasada temporada el Valencia puso en marcha tres acciones, calificadas por el propio presidente como atípicas, que supusieron un ingreso total de 15,6 millones, en lugar de los 25 previstos.

La primera de ellas fue un sorteo de dos automóviles y un ciclomotor, que se saldó favorablemente por la aceptable acogida y porque no apareció el poseedor del primer premio (un coche BMW 315). La segunda fue otro sorteo en el que se rifó el mismo automóvil y otros nueve regalos de menor costo; en esta ocasión el favor de la afición fue menor, pero, al no adjudicarse tampoco el modelo alemán, siguió dando beneficios. El fracaso llegó con el parador fallero, donde la ausencia imprevista de la máxima atracción, el cantante Francisco, dio al traste con los llamados ingresos atípicos.

El club, como otra fórmula para salir de la crisis, ha pensado pactar un convenio con la Consellería de Cultura para que le apoye en el coste económico de los 2.000 niños (cifra oficial) que dependen deportivamente del Valencia, mediante subvenciones y alquiler de las instalaciones de Paterna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de julio de 1985