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Estupor y desolación en los medios turísticos de Palma ante la suspensión del congreso de UCD

La suspensión del congreso nacional de UCD, que tenía que comenzar hoy, a las diez de la mañana, con la solemne apertura en el Auditorium de Palma, ha causado consternación en los ambientes políticos centristas de Baleares y estupor y desolación en los medios hoteleros y comerciales de Mallorca. Las pérdidas ocasionadas por la suspensión pueden estimarse en cien millones de pesetas.

Para el presidente de UCD de Baleares y del Consejo Interinsular, Jerónimo Alberti, el aplazamiento sine die del congreso ha supuesto «una gran sorpresa y un hecho desagradable motivado por la huelga de controladores aéreos». Con respecto a las repercusiones inmediatas que esta suspensión puede significar dentro de los centristas de Baleares, Alberti teme que las tensiones existentes con respecto a los críticos podrían verse aumentadas debido a que la reunión en Mallorca de la ejecutiva nacional podría: haber hecho ,desaparecer estas diferencias. Más disgustado y totalmente desolado se mostraba Luis Piña Saiz, secretario general del partido centrista en las islas. «Esto es un hachazo en la cabeza», se lamentaba Piña, «a todos los organizadores, a la UCD balear y a toda Mallorca. Hemos trabajado días y días, con ilusión y fuerza, para que luego vengan tinos pocos y lo echen todo por tierra. Esto va a suponer que a partir de ahora ya no habrá seguridad de poder celebrar congresos y actos similares. Es un precedente triste que demuestra que estamos en manos de muy pocos».Ayer, el Auditorium de Palma estaba totalmente vacío. Todas las pancartas y letreros colocados en la fachada y sus alrededores, incluso los discos para reservar los aparcamientos en el paseo marítimo, fueron retirados por la Policía Municipal. En el momento de conocerse la noticia de la suspensión se estaba instalando una pantalla gigante, donde iban a ser proyectadas las imágenes recogidas por televisión sobre el amplio escenario de la sala magna del Auditorium, su instalación definitiva, labor ímproba, pues su peso era de cerca de una tonelada, fue suspendida inmediatamente.

El propietario del Auditorium, Rafael Ferragut, confirmó a este corresponsal que él no iba a tener ningún perjuicio económico, ya que UCD había pagado religiosamente los tres millones de pesetas estipulados por el alquiler de todo el edificio, de siete plantas, del Auditorium para ser el centro del congreso. «Lo peor», manifestó Ferragut, «serán los quince días de trabajos de carpintería, electricidad, albañilería y otro tipo de instalaciones que no van a servir para nada y que costará otro tanto el retirarlo». Finalmente, se lamentaría porque la imagen del Auditorium pudiera quedar deteriorada a nivel iniernacional, en competencia con otras ciudades como Cannes, Montecarlo y Niza.

Importantes pérdidas

Las pérdidas ocasionadas a la industria turística ce Mallorca y al comercio en general, con la suspensión del II Congreso de UCD, pueden estimarse en más de cien millones de pesetas, según fuentes próximas a los directivos de la hostelería balear y al propio partido centrista. El presupuesto total del congreso estaba estimado en unos sesenta millones de pesetas, la mayor parte de los cuales estaban destinados a Mallorca. Así, se calculaba que las estancias hoteleras costarían sobre los veinte millones de pesetas; otras sumas importantes estaban destinadas a los transportes y desplazamientos interiores, y unos cinco millones de alquiler de locales entre el Auditorium y el Palacio de Congresos, donde se tenían que celebrar las sesiones de trabajo y discusiones de las ponencias. A todas estas cifras habría que añadir el gasto extrahotelero que siempre supone el que 4.000 personas, durante cuatro días, ocupen la casi totalidad de los hoteles del paseo marítimo, playa de Palma y playa de Illetas. Se calculaba que el gasto individual por persona estaba en las 12.000 pesetas, lo que supondría un movimiento de unos cincuenta millones de pesetas más, para animar el comercio y la vida nocturna de Palma.

Los máximos responsables de UCD en Baleares y de la organización del congreso, los diputados Rodríguez Miranda y Gari Mir, se lamentan del deterioro de la imagen de Mallorca y de la sensación de inseguridad que ofrece el realizar acontecimientos multitudinarios en el futuro en la isla. En parecidos términos se ha manifestado el consejero de Transportes del CGI, Antonio Borrás, que se lamentaba, como mallorquín más que como miembro de UCD, por el daño que sufrirá la industria turística insular. «A partir de ahora», decía, «se habrá de reconsiderar seriamente la situación de insularidad en la que nos encontramos».

En parecidos términos se expresaban ayer, a través de sendos editoriales, los diarios palmesanos Ultima Hora y Diario de Mallorca. Este último, al referirse al suspendido congreso, escribía: «Esta dramática situación de impotencia, que ahora sienten los numerosos compromisarios y simpatizantes que han sufrido las consecuencias de una huelga de celo de controladores aéreos, es compartida por quienes sufrimos, además del aislamiento, superiores gastos sobre lo que es justo. El daño a Mallorca -y a todo el archipiélago- que se causa con la "huelga salvaje" y con la excesiva decisión del ejecutivo de UCD es algo que duele mucho en esta hora de asombro y de forzada reflexión...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de enero de 1981

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