_
_
_
_
La nueva ley de Libertad Religiosa

La "laicidad" sana de Benedicto XVI

Desde la aprobación de la Constitución ha habido largas discusiones doctrinales sobre si España es y debe ser aconfesional o laica, y la distinción entre ambos conceptos. El artículo 16 de la Carta Magna dice que "ninguna confesión tendrá carácter estatal", para, a continuación, afirmar que "los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones". Es decir, el Estado no se adhiere a una religión determinada -no es confesional- pero tampoco es ajeno al hecho religioso y tendrá que cooperar con las confesiones, una de las cuales, la católica, se menciona singularmente.

Más información
Ni crucifijos ni funerales católicos

Benedicto XVI explicaba en un discurso de diciembre de 2006 su visión sobre las distintas concepciones de laicidad. "Hoy se entiende por lo común como exclusión de la religión de los diversos ámbitos de la sociedad y como su confín en el ámbito de la conciencia individual", afirmó. "La laicidad se manifestaría en la total separación entre el Estado y la Iglesia, no teniendo esta última título alguno para intervenir sobre temas relativos a la vida y al comportamiento de los ciudadanos; la laicidad comportaría incluso la exclusión de los símbolos religiosos de los lugares públicos destinados al desempeño de las funciones propias de la comunidad política: oficinas, escuelas, tribunales, hospitales, cárceles, etc.". En esta última parte, la ley que prepara el Gobierno cumpliría uno de los requisitos del mal Estado laico de los que habla el Papa.

Frente a esta concepción, el jefe de la Iglesia católica reclama una "sana laicidad" católica que "implica que el Estado no considere la religión como un simple sentimiento individual". "Al contrario", continúa, "la religión, al estar organizada también en estructuras visibles, como sucede con la Iglesia, se ha de reconocer como presencia comunitaria pública".

La futura ley de Libertad Religiosa recoge distintos ámbitos de cooperación con las confesiones y no deroga ninguno de los privilegios de la Iglesia católica, especialmente en materia de financiación. Seguiría sin ser una laicidad a la francesa, que tampoco es absoluta pero que tiene una separación mucho mayor entre el Estado y las confesiones.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_