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Vídeo | 2005, el año en que la ‘banlieue’ estalló por primera vez

La periodista Carmela Ríos, el investigador de CIDOB Moussa Bourekba y el investigador y docente Aldo Rubert explican los disturbios de hace dos décadas en Francia y su unión con los actuales

Vehículos en llamas. Jóvenes detenidos. Cargas de antidisturbios. En París, en Lyon, o en Toulouse. Todo, por una intervención mortal injustificada de la policía. No es 2023. Es 2005, el año en el que las banlieues ardieron por primera vez. “Lo que se vio en 2005, como lo que vemos ahora, en 2023, es la explosión de este resentimiento acumulado desde hace décadas”, explica en el vídeo que acompaña a esta noticia Carmela Ríos, periodista con una larga experiencia como corresponsal en París.

Dos adolescentes murieron en 2005 en uno de estos suburbios de la capital francesa cuando huían de la policía. Les perseguían por un robo que no habían cometido, pero algunos políticos y medios sembraron la duda sobre las víctimas. “Esta idea de que si huyeron, es que algo habrán hecho”, señala Moussa Bourekba, investigador principal de CIDOB. Llovía sobre mojado: Sarkozy, que entonces era ministro del Interior, había dicho poco antes que limpiaría las banlieues de chusma. “Las frases inoportunas, que derrapan más por parte de los políticos, pueden ser un ingrediente simbólico que permita detonar estos disturbios”, añade Aldo Rubert, investigador doctoral y docente en sociología política en la Universidad de Lausana y colaborador de Agenda Pública.

Todo eso confluyó con la sensación de desarraigo de unos jóvenes que eran franceses pero no se sentían como tales, y prendió la mecha de los disturbios. “Emerge a la superficie todo ese malestar que está en el fondo y que hace que muchísimos chavales, superjóvenes, salgan a la calle, puedan romper todo, se enfrenten a las fuerzas de seguridad y a la policía, a la que le tienen mucho miedo en el día a día”, explica Ríos.

La situación ha cambiado poco en dos décadas. Y la muerte de otro joven por el disparo de un policía ha provocado un nuevo estallido. “Es la expresión de una frustración, de quien no parece tener nada que perder”, sigue la periodista. “Hay que verlo como la manifestación de una forma de identificación. Hay esta idea de que la persona que acabó abatida por la policía podían ser ellos mismos”, puntualiza Bourekba. Los abusos de la policía son el primer contacto de muchos jóvenes con el Estado, y pueden lastrar su relación con sus instituciones para siempre. “Pero al mismo tiempo, no es una demanda de que el Estado deje de existir. No están en contra de la Policía, pero quieren una Policía sobre todo que sea más próxima de estos lugares y que tenga temperamento para tratar con adolescentes y no se le vaya la mano enseguida”, remata Rubert.

Sobre la firma

Daniel Castresana
Es periodista licenciado por la Universidad Complutense de Madrid y Master de Periodismo de EL PAÍS por la Universidad Autónoma. Trabajó en los informativos de la cadena de televisión CNN+ y en el diario Expreso (Ecuador) antes de incorporarse a la sección de vídeo del periódico, donde se ocupa principalmente de temas de actualidad.

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