¿Cómo sobrevivirá el DVD en la era del ‘streaming’?

Tras años de caídas, el formato físico se estabiliza y lucha por su supervivencia ante la volatilidad del contenido digital

Un hombre en un videoclub de Madrid en 2017.
Un hombre en un videoclub de Madrid en 2017.ÁLVARO GARCÍA

Mientras las plataformas digitales pelean a base de talonario por hacerse con los derechos de las sitcom más populares de los últimos 40 años y llenan su fondo de armario de grandes éxitos para atraer nuevos suscriptores, el mercado del DVD y el Blu-ray parece haberse estabilizado tras tocar fondo después de años mermados por la piratería y el desembarco de los gigantes del streaming. Hoy es un negocio más pequeño, con menos ediciones que hace una década, pero con el apoyo de coleccionistas, el público familiar, un puñado de videoclubs que resisten y cierta reticencia popular a dejar que las plataformas marquen lo que se puede ver o que su serie favorita deje de estar disponible por cuestión de derechos, rebrota como una alternativa para, de verdad, ver series y películas cuándo y cómo se quiera.

Cuando al concluir 2019 Friends, hasta entonces una de las series más vistas en Netflix, dejó de estar disponible en las plataformas en Estados Unidos hasta su llegada, el pasado mayo, a HBO Max, muchos se dieron cuenta de que el contenido en el mundo del streaming es muy volátil. Dos meses después, Warner Bros. comunicó que la venta de DVD, Blu-ray y digital de la serie se había triplicado desde que se anunció que la comedia de los seis amigos dejaría de estar disponible en Netflix. La salida de The Office de Netflix con destino a su nueva plataforma, Peacock, también provocó un importante repunte de la venta de la popular sitcom en formato físico. “La gente está viendo cómo las películas y series desaparecen de las plataformas, conservarla en soporte físico te permite revisionarla en cualquier momento. Muchas, como clásicos como Casablanca, no están en el streaming y solo las puedes ver así. A veces están durante un tiempo limitado, sea un año o dos, pero desaparecen y eso hace que la gente sepa que en soporte físico le pertenece, es algo suyo y le perdura”, apunta el empresario Juan Carlos Tous, fundador de Cameo Media y Filmin.

En su momento álgido, allá por 2005, las ventas de DVD en Estados Unidos alcanzaban los 13.900 millones de euros y suponía el 64% del mercado del vídeo doméstico, según datos de la auditora Nash Information Services. En 2018, las ventas de DVD supusieron menos del 10% del total del mercado, lo que se tradujo en unos 1.870 millones de euros. Algo similar ocurre con el Blu-ray: el formato lanzado en 2006 alcanzó en 2013 los 2.015 millones de euros en ventas; en 2018 ya había caído a 1.530 millones. La combinación de la crisis financiera mundial de 2008 y el auge de los servicios de vídeo bajo demanda ha provocado una caída en la venta de DVD de más del 86% en 13 años. España ha ido en paralelo. En 2015 se publicaron 1.179 títulos en Blu-ray y en 2018 esa cifra ya había bajado a 800, según el último anuario de la SGAE publicado, el de 2019. “La mayor parte del mercado de DVD y Blu-ray ha pasado a digital, en plataforma de venta o alquiler en streaming, sobre todo alquiler o vídeo bajo demanda. Y en la parte de venta física nos vamos sobre todo a ediciones de coleccionista, paquetes especiales que van con combo, que incluyen también la opción de verlo digital”, explica Judith Clares, directora del grado de Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya.

El coleccionismo de seriéfilos y cinéfilos, como parece ocurrir con el resurgir de los vinilos con los melómanos, es una parte fundamental de la estabilidad actual del formato físico. En especial con la calidad que proporciona el Blu-ray (mucho más alta que un contenido online convencional). “Así como el mercado de cine tocó techo y el de las salas es un mercado muy maduro, y la tendencia los últimos años, Covid aparte, es que está estable, la caída del formato físico fue muy pronunciada entre 2005 y 2015, pero los últimos cuatro o cinco años la verdad es que es un mercado con cierta capacidad de repuntar”, dice Adolfo Blanco, fundador de la distribuidora A Contracorriente Films. “Hay un público que siempre comprará, que es el coleccionista, que valora la calidad de imagen, cómo está empaquetado y los extras que puedan encontrar en una edición cuidada”, comenta Tous. Y también la posibilidad de ver temporadas de series que igual no están completas en las plataformas. “Coleccionar packs de series significa perseverancia por conservar un orden a menudo complejo, como bien indican los lanzamientos en 2018 de la octava temporada de The Walking Dead, la decimoprimera de The Big Bang Theory o la decimotercera de Mentes criminales. En el caso de los clásicos de la televisión, como Bonanza o La doctora Quinn, se descuida la posibilidad de disfrutarlas por primera vez en versión original al excluir subtítulos en castellano”, escribe Daniel Gascó, gerente del videoclub valenciano Stromboli, en la memoria anual de la SGAE.

Los expertos apuntan otros motivos para la estabilización del formato, como la accesibilidad a los productos por parte de una población poco ducha con las nuevas tecnologías, el tiempo que se consume para elegir lo que se quiere ver buscando y rebuscando dentro de las plataformas. “Hablamos también de siete u ocho plataformas que van a competir por exclusividades. La plataforma de Universal a lo mejor pone muy difícil a la de Warner el acceso de sus películas, o todo el mundo sabe ya que la de Disney ha negado su producto a Netflix y al resto. El lugar común en el que uno va a poder acceder a cualquier película sin tener una subscripción a la plataforma va a ser ese disco, que lo tienes siempre, incluso cuando la plataforma en cuestión ha dejado de tener esa película porque le han expirado los derechos”, añade Blanco, que recuerda que los usuarios no tienen acceso a todos los servicios de streaming a la vez. “La locura de las plataformas puede ayudar al formato físico, es una opción práctica. Es un poco como el mercado del libro, hay productos que te gusta ver, tocar y tener, accesibles, no tener que estar investigando”.

La bajada del alquiler (apenas quedan dos centenares de videoclubes en España) y ventas de DVD y Blu-ray se aprecia en la reducción de hogares con reproductores. Según el anuario de la SGAE, en España en 2018, un 53,5% de la población contaba con reproductor para DVD, un 1,9% con Blu-ray (la consola de videojuegos PlayStation también los reproduce, pero no cuenta) y un 26,7% disponía de reproductor de VHS (que también es grabador), formato que para lanzamientos y novedades dejó de comercializarse a principios de la segunda década de los dos mil. “La gente más mayor, todos tienen reproductor. Y luego se está viendo que sigue siendo una buena opción, también por el tema de las ventanas de distribución, para las familias con niños”, explica Blanco. El título en Blu-ray que más vendió en 2019 su distribuidora fue Mía y el león blanco, una película familiar. “Sigue siendo una opción bonita regalarle al niño esto, lo puede tocar, le regalas su disco, su estuche, sus carátulas, la ve, la pone”, añade.

Y en el futuro, la llegada a las plataformas de forma directa de los productos de los grandes estudios, como hará Disney en otoño con la nueva película de Mulan, que no ha estrenado en salas por la crisis sanitaria. “El Covid ha acelerado las cosas, como esa carrera de las plataformas por estar en las casas. Para ganarla, los estudios han visto, además ahora con los cines cerrados, que es una buena idea poner sus productos más importantes exclusivamente en su plataforma como manera para captar abonados. Cuando lleguen al número que necesitan, creo que esa locura de lanzar grandes títulos de plataformas en exclusiva, pasará”, finaliza Blanco.

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