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‘Steven Universe', ni azul ni rosa

La serie, que se ha erigido como una de las ficciones que mejor han representado la diversidad y la identidad de género, se cierra con un musical

Fotograma de Steven Universe. La película.
Fotograma de Steven Universe. La película.Warner Media

A sus 33 años, Rebecca Sugar ha aprendido a vivir en paz consigo misma, y en parte se lo debe a su hermano pequeño Steven. Con él como aliado, y pasando largas tardes juntos en el sótano de su casa hablando, jugando y haciéndose compañía, consiguió a principios de los dos mil sobrellevar en el instituto las burlas y miradas despreciativas de sus compañeros cuando contó que era bisexual. Esta experiencia y la forma de ser de su hermano fueron los ingredientes con los que Sugar creó su primera serie de animación: Steven Universe (2013-2019), que supuso la catarsis definitiva para ella y todo un fenómeno televisivo que se ha erigido como una de las ficciones, infantil o de adultos, que mejor ha sabido representar la diversidad y trasladar a niños y adultos cómo estar a gusto con ellos mismos y a respetar a los demás. Pero el camino, que ahora se cierra con el estreno de una película musical de Steven Universe (HBO España, 18 de septiembre, reestreno de la serie el 28 de agosto), pudo haberse truncado por el puro negocio y el miedo.

En la serie, Steven es un niño de 14 años sin prejuicios y bondadoso, de madre alienígena y padre humano, que es criado por tres guerreras con superpoderes. Con una mezcla de fantasía, ciencia ficción y aventuras, en ella poco a poco Sugar fue explorando de forma sutil temas como la identidad de género, la orientación sexual, la responsabilidad o la tolerancia y fue dejando pinceladas contra la homofobia, la transfobia y el racismo. “Significa mucho para mí llegar a crear personajes que sean un reflejo y una extensión de mí misma. Si como espectador solo tienes la oportunidad de relacionarte con el mismo tipo de personaje una y otra vez, eso contribuye a la marginalización de la gente que se considera diferente, no hay oportunidad de conocer otra realidad. Cuando ves personajes de acción real en series, tienes la sensación de conocerlos, te son cercanos, pero con la animación se va un paso más allá, porque como creador te proyectas en él”, cuenta Sugar por videoconferencia.

La artista habla con la misma pasión de sus experiencias personales -hace dos años se definió como no binaria, como el personaje de la serie Stevonnie, una fusión entre el protagonista y su amiga Connie-, como del mundo artístico al que pertenece (cómics y dibujos animados). Cree que en la animación hay una conexión inquebrantable entre ambos mundos. “Lo que me encanta de la animación es que es inevitable no proyectarte en ella, esencialmente lo que miras es un truco de magia, es una ilusión. Como espectadores no podemos evitar relacionarnos con una cara, incluso con una cara abstracta, y solo puedes hacer eso poniendo cosas de ti en ese personaje, rellenando los huecos con la idea que tienes de qué es una persona y cómo te sientes contigo mismo como persona”, dice Sugar.

Rebecca Sugar, creadora de 'Steven Universe'.
Rebecca Sugar, creadora de 'Steven Universe'.Warner Media

Sugar empezó su carrera con cómics independientes: “No tenía los recursos para hacer animación cuando era joven. Hacía cómics, flipbooks, folioscopios y animación con Photoshop, pero siempre tuve la esperanza de que iba a ser animadora algún día, y con el tiempo pude ir a la universidad con animación”, cuenta. Este trabajo le abrió las puertas de Hora de aventuras (2010-2018), en sus inicios, cuando todavía no se sabía hacía dónde se dirigía otra de las series de animación más sorprendentes de la última década. “Hacer cómics independientes me dio mucha práctica a la hora de contar historias, lo que me vino muy bien una vez que trabajé en mi propia serie porque usé un montón de ideas de entonces. A cualquiera que empiece en animación, le recomiendo que haga sus cómics e historias cortas y cortometrajes, porque la práctica de la narración es crucial cuando acabas teniendo que generar tantas historias cuando estás en la sala de escritores en una serie”.

En Hora de aventuras, donde se contaba con la opinión de todo el mundo, primero se dedicó a revisar los storyboards (los guiones gráficos) y luego a dibujarlos y a escribir. Su habilidad para narrar y para hacer canciones llamó la atención de los directivos de la cadena, Cartoon Network, que le ofrecieron realizar su propia serie. Sugar presentó una historia sobre un niño que ayudaba a otros que tenían problemas que no sabían explicar y, con la ayuda de todo el equipo (incluido su hermano, diseñador de fondos) todo derivó en Steven Universe. “Me preguntaron si tenía alguna idea. Me di cuenta de que si vas a crear tu propia serie y vas a pasar muchos años en ese proyecto, tiene que ser algo de lo que no te canses, así que lo hablé con mi hermano. Él ha estado conmigo en todas mis épocas formativas, nos juntábamos en el sótano de casa y dábamos con un montón de ideas. Ya había basado un montón de personajes en él, así que sabía que había mucho que decir de lo gran hermano que es, pero también todo está atado a mi infancia y mis sentimientos sobre la creatividad y mis recuerdos de ser creativa”, comenta.

Fotograma de la película de 'Steven Universe'.
Fotograma de la película de 'Steven Universe'.

“Entendí trabajando en Hora de aventuras que el equipo es el que hace la serie, así que incluso aunque el origen era muy personal, me quise asegurar de que tenía suficiente flexibilidad y espacio para que dibujantes y guionistas pudieran poner sus cosas en la serie también. Una de las mayores evoluciones es que todos en el equipo han aportado algo a Steven como personaje, así que este se convirtió literalmente menos en mi hermano y más en todos estos aspectos de todos nosotros y de cómo expresamos la bondad, de cómo sacrificamos nuestros propios sentimientos por otra gente”, dice la creadora.

Aunque Cartoon Network en los últimos años ha defendido la inclusión, ha elaborado proyectos contra el bullying en EE UU, y en series como Steven Universe ha dado luz verde a que en un capítulo haya una boda gay, ha habido momentos en los que el negocio ha pesado más que los valores. En la cadena estadounidense se asustaron cuando en diferentes países empezaron a censurar Steven Universe (en Kenia, por ejemplo, está prohibida). En 2016, incluso su propia filial británica eliminó una escena de un capítulo en el que dos personajes femeninos bailaban románticamente en un baile donde se veía haciendo lo mismo a parejas heterosexuales. Fueron pillados de inmediato y las quejas se multiplicaron en las redes sociales. El miedo a la cancelación de la serie por este tipo de reacciones sobrevolaba a menudo al equipo de trabajo de Sugar. “Creemos que la versión ligeramente editada resulta más cómoda tanto para los niños como para sus padres”, dijeron entonces en la filial, algo que no convenció a ninguno de los que protestaron.

El momento del baile en la serie de 'Steven Universe'.
El momento del baile en la serie de 'Steven Universe'.

Steven Universe es el lugar perfecto para que todos los niños tengan un sitio al que acudir, sean como sean, sientan lo que sientan, como hacía Sugar en el sótano de su hermano cuando ni entendía bien lo que ella sentía ni su círculo diario hacía por comprender. “Encuentro fantástico hablar directamente a los niños. En lo que a prejuicios se trata, eso se aprende, no se tienen hasta que alguien te dice qué está bien y qué está mal”, comenta la artista. “Yo me sentía sola, pensaba que nadie podía entender lo que me estaba pasando... hay tantos niños que no tienen a alguien que les hable y escuche. Los que están atravesando por esto se merecen apoyo y alguien que les diga que no solo lo entendemos, sino que se merecen dibujos animados divertidos, no hay razón por la que solo un tipo de niños se merezcan historias de fantasía con las que puedan relacionarse, también tiene que ser algo accesible para niños queer o de color, a niños que estén sufriendo homofobia, transfobia, racismo, sexismo, antisemitismo, algo que yo viví de niña. Es una sensación tan solitaria cuando piensas que nadie más lo está sufriendo, pero no es cierto, un montón de niños lo viven, es parte de lo que ocurre en el recreo. Creo que también para los niños que no lo estén viviendo, tener una forma de entender a los niños que sí lo están experimentando, les ayuda a ser mejores amigos. Todo el mundo gana cuando es algo que todo el mundo pueda hablar sobre ello”, dice Sugar.

La música siempre ha sido uno de los fuertes de Sugar y lo ha aplicado en Steven Universe hasta el colofón que supone la película. “Ha sido un sueño cumplido, me encantan los musicales y más los animados. Ya habíamos hecho episodios musicales como prueba. Hacer números estilo Broadway es muy difícil en animación, porque sobre el escenario puedes cantar y moverte y parar y la orquesta sabe cuando tiene que entrar, pero en animación todo tiene que estar pensado en el fotograma, nada es casual o natural”. “Me di cuenta de que no estaba escribiendo una serie de ciencia ficción, estaba escribiendo una historia extremadamente humana sobre cómo si no puedes quererte a ti mismo, se complica mucho poder compartir el amor con otras personas, porque no lo tienes. Ese fue el arco de la serie para mí”, finaliza la artista.

Una canción que resume la serie

A lo largo de la serie, Sugar fue elaborando la canción de los títulos de crédito, iba añadiendo cosas según su estado de ánimo y lo que sentía por sus personajes y por ella misma. “Si no sabes de qué va la serie, al principio parece una canción de amor, pero te vas dando cuenta de que es la historia de un alienígena que no entiende cómo los humanos son capaces de amar. A mitad de la canción y de la serie, estaba muy estresada y apenas podía sacar la cabeza del agua, y lo único que hacía era trabajar, descuidé a mis amigos, y pensaba que por qué estaba a cargo de todo eso, por qué todos acudían a mí, gran parte del equipo era mayor que yo, porque era muy joven, así que la mitad de la canción representaba ese ‘por qué la gente me mira, qué hago aquí, cómo he llegado aquí‘, así que ya no estaba escribiendo una historia de ciencia ficción. Al final de la canción, hasta que no me di cuenta de que hasta que no fuera capaz de creer que merecía ese tipo de respeto, no iba a devolver ese respeto a mi equipo”, cuenta Sugar.


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