Columna
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Slavoj Zizek contra Miguel Ángel Revilla

Ni los filósofos eslovenos ni el mismísimo Miguel Bosé supieron anticipar que la nueva normalidad tendría la cara de Miguel Ángel Revilla. El más autonómico de los presidentes estaba ahí cuando nos encerramos y sigue ahí cuando salimos, idéntico a sí mismo

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, entrega al lehendakari, Íñigo Urkullu, anchoas de Santoña durante su encuentro en el barrio de Kobaron de la localidad vizcaína de Muskiz, el pasado viernes.
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, entrega al lehendakari, Íñigo Urkullu, anchoas de Santoña durante su encuentro en el barrio de Kobaron de la localidad vizcaína de Muskiz, el pasado viernes.H.Bilbao / Europa Press

Hemos imaginado muchas escenas posibles del momento en que se acabaría el estado de alarma y empezaría eso tan alarmante llamado nueva normalidad. Hay quienes no han hecho prácticamente otra cosa en estos meses que lanzar hipótesis, como quien escupe huesos de aceituna, sobre el mundo por venir, e incluso les ha dado tiempo a escribir libros. Los demás, como no somos filósofos eslovenos, nos conformamos con pensar en el ritual con el que celebraríamos el fin: esa primera cerveza con un amigo o esa excursión al pueblo para aclimatarnos a la nueva luz. ...

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