Reportaje:

Tecnología a ciegas

Un ciego explica cómo se mueve por la Red y las dificultades que encuentra al trabajar con ordenadores

Las personas que sufren una discapacidad visual acceden a la informática e Internet gracias a no pocos esfuerzos y a la ayuda de sistemas como las líneas braile o los aumentadores de pantalla. Los avances tecnológicos realizados en los últimos años son muchos, pero todavía queda camino por recorrer para garantizar un uso en plano de igualdad. Un asunto al que se dedica el Día Internacional de las personas con discapacidad, que se celebra hoy.

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David es ciego, tiene 27 años, vive en Granada y trabaja como traductor e intérprete. Internet es a menudo una herramienta fundamental para su trabajo, el sitio donde recurre para buscar información que necesita o consultar algún diccionario, pero no siempre logra sacar todo el partido que quisiera de la Red, pues muchos servicios no respetan las normas de accesibilidad que le harían la vida mucho más fácil a él y otros tres millones y medio de españoles que sufren algún tipo de discapacidad.

Utiliza Internet para su trabajo, entretenerse e informarse. Su ordenador es igual que el de cualquier otra persona, pero para poder leer la información a la que acceder debe recurrir a una línea braille, un aparato que traduce el texto en pantalla al lenguaje de los ciegos. Algo que resulta útil en casa, pero que hace que el apellido de portátil pierda su sentido por el tamaño que suelen tener estos aparatos, un problema en vías de solución porque según comenta “están apareciendo líneas braille que te caben en la palma de la mano”. Para la introducción de texto utiliza el teclado que todos tenemos en casa, aunque apunta que “desde hace un año están apareciendo teclados braille”.

El problema con éstas y otras tecnologías para personas con discapacidad es, en primer lugar, el precio, aunque la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) subvenciona a trabajadores y estudiantes la adaptación de su puesto de trabajo o estudio. Otro obstáculo que David encuentra al usar sistemas específicos que le facilitan el acceso a la informática e Internet son las traducciones.

En su ordenador tiene instalado un sintetizador de voz, un programa que realiza una locución del texto que aparece en pantalla, pero la versión que utiliza no siempre es la última, pues debe esperar a que se traduzca el software, producido casi siempre en EE UU. “Lo que yo uso es un producto americano que sale en inglés, luego la ONCE debe firmar un acuerdo con la compañía que lo produce y emplea una serie de meses en su traducción, tiempo durante el que tú estás utilizando un programa antiguo”, explica.

”El diseño accesible tiene que salir de los propietarios de la web”

Para que estos sistemas funcionen adecuadamente, es necesario que los diseñadores y programadores respeten una serie de normas que permitan traducir lo que se ve en pantalla en braille o voz. La regla general dicta que debe existir siempre una alternativa en texto a los objetos visuales que aparecen en las páginas web como animaciones o imágenes, algo que no siempre se cumple. En esos casos, la información que no es texto se convierte en invisible para el ciego y las tecnologías en las que se apoya. “El revisor de pantallas ha avanzado, y es capaz de leer ahora webs que antes no podía entender, pero las páginas en Flash, por ejemplo, suelen ser bastante inaccesibles”, señala. “Con la Web 2.0 y todo esto tiende a ser todo más gráfico, miedo me da”.

En muchos casos el problema es que el revisor de pantallas no es compatible con determinadas tecnologías utilizadas en los cedés o en las páginas de Internet. “El lector de pantalla más usado en España es compatible con la mayoría de productos de Microsoft, pero para muchos otros productos no funciona y hay que esperar a que algún programador cree un añadido que lo permita”, explica David.

Y en otras ocasiones el problema es según David cuestión de estructura y de abundancia de información. “Cargar una página y que el lector de pantalla te diga que la web tiene más de 300 enlaces puede resultar frustrante. Visualmente a lo mejor queda muy bien, todo bien colocado, pero para nosotros es un suplicio, tengo que ir con los cursores de uno a otro y luego pulsar en la tecla del tabulador para conocer su contenido”. La situación de los menús también resulta desorientadora, pues ya no puede confiar en que el menú principal de la página se encuentra en la parte izquierda de la pantalla.

Retirar estos obstáculos está en la mano de quienes crean las páginas. “Tiene que salir de ellos, su objetivo debe ser que el producto llegue al mayor número de personas posible, pero si para empezar programas la web para que haya una parte del mercado que no acceda a ella es peor para ti. Si encima se trata de una administración pública, no se debe permitir”.

Las versiones de las páginas que sólo incluyen texto son de gran ayuda, pero la sensación de David es que en la mayoría de casos “no incluyen la misma información que en la versión que utiliza todo el mundo”. En otras ocasiones, la página sólo texto existe, pero no está correctamente identificada para que un ciego la encuentre, por lo que en la práctica el resultado es el mismo que si no existiera.

GPS, escáneres y anotadores para ciegos

David resalta que en todo caso hay todavía mucha información sin digitalizar, y que por ello los escáneres son una herramienta fundamental para los ciegos, que utilizan el software de reconocimiento de caracteres para digitalizar libros y luego acceder a ellos a través de la línea braille y el lector de voz. Las bibliotecas digitales que están construyendo algunos grandes portales de Internet no le han sido muy útiles hasta ahora, pero si algunas construidas específicamente para las personas con discapacidad, como www.tiflolibros.com.ar.

No hay que olvidar del teléfono móvil, que necesitará de un lector de pantalla para acceder a funciones como los mensajes de texto o la agenda. Para poder instalar ese software se necesita un móvil de última generación que soporte ese programa, “y no son muchos los que son capaces de ello”.

En la calle también es bueno acompañarse de la tecnología, pero no necesariamente del ordenador. “Yo uso desde principios de los años noventa anotadores para ciegos, una especie de PDA ?agenda digital portátil- del tamaño de una tableta de chocolate, que tiene un teclado braille para introducir datos y una salida de audio para poder trabajar con los ficheros que creas”.

Los podcast, pequeños programas de audio que se descargan de Internet para ser reproducidos luego en el ordenador o en un reproductor portátil de sonido, podrían ser de gran utilidad, pero también con ellos se encuentra David con algunos obstáculos. “No podemos usar programas como iTunes porque es completamente inaccesible, igual que la página desde la que se descarga, y además hay muchos reproductores, los más complejos cuyo manejo es demasiado complicado si no hay una voz que te vaya diciendo dónde estás. En los más simples nos movemos memorizando los menús y la estructura de carpetas, en el resto te pierdes”.

Los sistemas de navegación vía satélite equipados con una salida de voz también pueden resultar de utilidad, pero “el margen de error en metros es demasiado grande (unos diez metros) para usarlos como peatón, normalmente están creados sólo para coches, por eso tengo muchas esperanzas en el sistema europeo Galileo, que al parecer reducirá la posibilidad de que te equivoques y acaben atropellándote”. ques y acaben atropellándote”.

Las personas que tienen algún tipo de discapacidad deben utilizar en muchos casos herramientas especiales para acceder a internet, pero para que éstas funcionen de forma satisfactoria las páginas deben respetar determinadas reglas, como en el caso de los lectores en braile.
Las personas que tienen algún tipo de discapacidad deben utilizar en muchos casos herramientas especiales para acceder a internet, pero para que éstas funcionen de forma satisfactoria las páginas deben respetar determinadas reglas, como en el caso de los lectores en braile.

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