El relevante papel de las humanidades en un mundo cada vez más tecnológico

Las herramientas digitales expanden las posibilidades de investigar y estudiar en ámbitos de las letras como la filosofía, las filologías y la música. Estas disciplinas, a su vez, ofrecen habilidades imprescindibles en la transformación tecnológica de las organizaciones, como la creatividad y el pensamiento crítico

Las empresas requieren perfiles con una formación humanista que sean capaces de abordar los problemas éticos que generan la AI y el 'machine learning'.
Las empresas requieren perfiles con una formación humanista que sean capaces de abordar los problemas éticos que generan la AI y el 'machine learning'.iStock

En un contexto hiperdigitalizado como el actual, en el que cada vez se demandan perfiles más tecnológicos, ¿queda espacio para los filósofos, los filólogos y los historiadores del arte? Los expertos consideran que sí, e, incluso, que serán ellos los que lideren el camino.

Muchos autores reivindican las humanidades como base esencial para el desarrollo tecnológico. Y las propias empresas del sector lo demuestran. Entre los fundadores y responsables de muchas de las empresas más innovadoras del mundo hay perfiles de letras. Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube, estudió Historia y Literatura; Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn y Stewart Butterfield, cofundador de Flickr y Slack, se licenciaron en Filosofía, y Carly Fiorina, ex directora ejecutiva de Hewlett-Packard, obtuvo el título de Historia y Filosofía Medieval.

Los profesionales de las humanidades, además, contribuyen al desarrollo tecnológico de la sociedad al aportar la reflexión sobre el devenir de la ciencia y, sobre todo, cultivar cualidades, como la creatividad y el pensamiento crítico, que son imprescindibles para el desarrollo de campos en pleno apogeo como análisis masivo de datos (big data) y la inteligencia artificial (AI).

No en vano, el informe del Foro Económico Mundial Los empleos del mañana, califica en su última edición, publicada a finales de 2020, ambas habilidades como las más buscadas en el mercado laboral. Pero estos profesionales también están inmersos en su propia revolución tecnológica al aprovechar los avances digitales para expandir los límites de sus investigaciones, lo que se conoce como humanidades digitales.

Líderes de letras para guiar la transformación digital

Las empresas requieren perfiles con una formación humanista que sean capaces de abordar los problemas éticos que generan la AI y el machine learning, la rama que explora técnicas para que las computadoras aprendan por sí solas. Los asistentes de voz requieren de expertos que conozcan con detalle la forma de comunicarse de las personas. Tener conocimientos en metafísica o epistemología se valora en empresas tecnológicas, como atestigua la bolsa de trabajo estadounidense para filósofos philjobs.org —se buscan profesores expertos en ética de la AI, el big data, la robótica y la neurotecnología—.

La conexión entre el mundo digital y las letras genera oportunidades para profundizar en el conocimiento en campos como la literatura o el arte
La conexión entre el mundo digital y las letras genera oportunidades para profundizar en el conocimiento en campos como la literatura o el arteiStock

La consultora estadounidense y proveedora de servicios educativos EAB relata cómo Silicon Valley, en California, la meca de la innovación tecnológica donde se encuentran Apple y Facebook, busca graduados en Humanidades para configurar la manera en que la tecnología debe interactuar con los humanos y para dotar de ética a los algoritmos que rigen e influyen en nuestras vidas: desde las recomendaciones que nos hace una plataforma audiovisual hasta las decisiones que tendrá que tomar el vehículo autónomo ante una colisión inminente.

Scott Harley, experto en economía internacional e inversor de Silicon Valley, escribe en su ensayo Menos tech y más Platón, publicado por primera vez en castellano en 2020, sobre la importancia de que las humanidades sean los pilares del avance científico.

El autor defiende que en el futuro serán estas disciplinas las que garanticen el trabajo puesto que la tecnología cada vez será más sencilla de utilizar y, sobre todo, de programar y no harán falta tantos expertos que den solución a esta parte técnica. Harán falta perfiles que guíen ese desarrollo digital, como los humanistas.

La digitalización invade las letras

Víctor Padilla, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), destaca que esa conexión entre el mundo digital y las letras genera grandes oportunidades para profundizar en el conocimiento en campos como la literatura, la música o el arte. “Estamos hablando del análisis computarizado de los textos literarios, las partituras o cualquier otro material artístico para obtener información que la simple observación humana no logra”, apunta este experto.

Victor Padilla, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Internacional de La Rioja.
Victor Padilla, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Internacional de La Rioja.

En el campo de la literatura, el análisis de datos o big data de obras literarias, disciplina conocida como estilometría, permite descubrir patrones escondidos en la forma de escribir de grandes autores universales, como Shakespeare.

Dos profesores de Literatura, Michael Witmore, de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, y Jonathan Hope, de la Universidad de Strathclyde en Glasgow (Escocia), han trabajado durante la última década en el mayor proyecto de minería de datos aplicada a la obra del bardo, con el fin de identificar su estilo y de establecer las pautas que conforman los géneros que cultivaba. Así han podido descubrir su magistral manejo de la comedia y la tragedia para romper con los moldes establecidos. Precisamente una de sus tragedias más célebres, Otelo, contiene una gran carga del lenguaje alegre que utiliza en sus comedias.

Expandir los límites de la educación

UNIR

La educación también está experimentando grandes cambios gracias a la integración de las tecnologías digitales. Hace una década no hubiera sido posible impartir lecciones de música a distancia a través de internet y hoy existen posgrados que se desarrollan íntegramente en línea.

UNIR puso en marcha en 2018 el máster en Composición Musical con Nuevas Tecnologías, orientado a la formación de directores y compositores de orquesta, creadores de música para el cine y la publicidad y autores experimentales.

Su directora, la compositora Zulema de la Cruz, formada en el Real Conservatorio Superior de Madrid y en la Universidad de Standford (Estados Unidos), explica que los alumnos, diseminados por España y Latinoamérica, asisten a las clases y los ensayos vía streaming. “Esta técnica ha avanzado mucho y permite una calidad muy alta”, detalla. Con este sistema, el estudiante, a cientos o a miles de kilómetros del profesor —el 60% de los alumnos se encuentra en América—, presenta las piezas que ha compuesto como trabajo final a través de la ejecución de una orquesta que está situada en otra ubicación.

La estilometría también permite desvelar autorías escondidas bajo seudónimos misteriosos o atribuidas a otras celebridades para aprovechar su tirón. Durante el siglo XVII se vendían impresos sueltos con obras de teatro, al estilo de los folletines que llegarían siglos después. Javier J. González, vicedecano de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de UNIR, cuenta que muchos de ellos se imprimían sin permiso de los autores e, incluso, se ofrecían bajo el nombre de dramaturgos importantes. “Lope de Vega era mejor gancho que el autor murciano Andrés de Claramonte, por eso se le asignaban obras que no eran suyas”, destaca.

Ahora, un grupo de investigadores de varias universidades, entre ellas UNIR, y con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, está aplicando herramientas digitales a esos textis para averiguar de qué imprentas salían estos cuadernillos. “Tenemos catalogados los talleres de la época, entre los que había muchos que imprimían ilegalmente, lo que nos da pistas sobre la veracidad de la atribución a un autor u otro”, recalca González.

La AI aplicada a la música, al igual que en la literatura, facilita el análisis de obras musicales para identificar patrones. En esa labor se encuentra inmerso un grupo de investigación multidisciplinar de UNIR. Su objeto de estudio son partituras del renacimiento de compositores ilustres como Tomás Luis de Victoria. Padilla, investigador del proyecto, revela que si desentrañan cómo empleaba los elementos de su música, pueden llegar a componer de forma automática obras que imiten su estilo. “De tal manera que el oyente no sea capaz de diferenciar una composición original de una generada por ordenador. El empleo de la IA en la búsqueda de soluciones creativas es todo un reto e implica un alto grado de complejidad”, destaca.

Una comunidad digital para la literatura

A distancia también aprenden los estudiantes del máster universitario de Escritura Creativa de UNIR que, gracias a la tecnología, pueden interactuar con grandes autores en virtud al acuerdo que esta universidad ha firmado con la Cátedra Vargas Llosa, una institución internacional que preside Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, que se dedica a fomentar y apoyar el estudio de la literatura contemporánea, la creación literaria, la defensa del español, la difusión científica y cultural, así como al desarrollo de modelos de innovación tecnológica para educación. Esta alianza permitirá a 40 escritores latinoamericanos cursar estudios en UNIR.

El director de la Cátedra, el periodista y novelista Raúl Tola, resalta la capacidad de las universidades virtuales de estar en varios lugares al mismo tiempo. "Una clase que se imparte en La Rioja cuenta con asistentes en Bogotá, Arequipa, Quito o Madrid", señala. La Cátedra, además, se ha adaptado a los tiempos que corren transmitiendo su principal encuentro, la Bienal de Novela Vargas Llosa (celebrada en Guadalajara, México) a Internet. "Esto permite que públicos de todo el mundo accedan a los debates y reflexiones de unas mesas redondas que reúnen a los mejores escritores de nuestro idioma", añade Tola.

En el arte, la tecnología abre nuevas perspectivas de análisis de las obras. Recientemente Google Arts & Culture y el Museo Belvedere de Austria han resucitado el color de varias piezas del pintor austríaco Klimt destruidas por los nazis de las que solo se conservaban unas fotografías en blanco y negro, gracias a la AI. Pero también impulsa nuevas oportunidades para la creación, como las piezas NFT (siglas de non-fungible tokens, activos no fungibles, es decir que no son sustituibles por otros, por tanto, son únicos) obras de carácter artístico en formato digital y encriptadas con un código, como las criptomonedas, por lo que no pueden copiarse. Varias de ellas se han vendido por millones de euros en los últimos meses.

Margarita del Hoyo, directora del área de Artes y Humanidades, destaca también que la digitalización permite ampliar los límites del museo a través de la realidad aumentada para complementar con datos, audios e imágenes la observación de las piezas artísticas, o mediante la creación de experiencias inmersivas, como las exposiciones que proponen al visitante, a través de proyecciones, adentrarse en pinturas de Van Gogh o Goya.

Estas nuevas herramientas generan un perfil innovador a medio camino entre ambas disciplinas. Un humanista versado en informática, pero también un tecnólogo con formación en arte, literatura o historia. Para formar a expertos híbridos, las universidades han incorporado a su oferta posgrados en Humanidades Digitales, como UNIR, que cuenta con uno 100% en línea, dirigido a docentes, filósofos, filólogos e historiadores que quieren adentrarse en los últimos avances en materia de investigación dentro de sus disciplinas. “Para que las humanidades digitales prosperen debe haber profesionales interdisciplinares, ninguna especialidad puede ser estanca”, concluye Padilla.

Un espacio virtual para el intercambio

La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha puesto en marcha el Centro de Reflexión y Emprendimiento Artístico y Social (CREAS), un proyecto en 3D de realidad virtual para sus estudiantes en el que comparten sus contenidos de música, artes plásticas y digitales, literatura y artes escénicas.

Víctor Padilla, decano de la Facultad de Humanidades de UNIR explica que el objetivo es establecer contactos profesionales entre alumnos de distintas ramas del conocimiento. “Un alumno que esté cursando el máster en Creación de Guiones Audiovisuales podrá contactar, por ejemplo, con otro que se encuentre en el máster de Composición Musical. De esta forma tienen la oportunidad de encontrarse allí y organizarse para colaborar en una obra conjunta”, ejemplifica Padilla.

Este espacio en tres dimensiones tiene aspecto de un edificio de tres plantas con salas dedicadas al cine, a los conciertos e incluso una cafetería. Margarita del Hoyo, directora del área de Artes y Humanidades. añade que los visitantes se comunican a través de un servicio de chat, al que posteriormente se añadirán funcionalidades como avatares con los que poder interactuar con otros alumnos y profesores.

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