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Turismo sostenible: en qué hay que pensar además de en la maleta

La toalla, la mochila... y a la playa. Hora de echar cuentas: días, precio, kilómetros... y CO₂, por qué no. Las vacaciones dan la oportunidad de reducir la huella de carbono de cada viajero. El turismo responsable ya es una necesidad para el ser humano y para una industria decisiva en el reto medioambiental. Cepsa trabaja en la progresiva descarbonización del transporte aéreo, un actor clave en este camino

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), integrada por 300 aerolíneas en 120 países, acordó en su 77 asamblea general que todas ellas alcanzaran el nivel cero de emisiones para el año 2050.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), integrada por 300 aerolíneas en 120 países, acordó en su 77 asamblea general que todas ellas alcanzaran el nivel cero de emisiones para el año 2050.FTiare (Getty Images/iStockphoto)

La Semana Santa está a la vuelta de la esquina, y un viaje puede dejar a cada paso una huella mucho más positiva que la de carbono en la memoria del visitante y la comunidad que le recibe.

La industria turística, esencial para la economía, es consciente de ello. En 2019, el turismo suponía el 10,3% del PIB mundial y volverá a sus niveles prepandemia en 2024, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Durante ese paréntesis, industria y ciudadanos han recapacitado sobre las prácticas viajeras comprendiendo que esa recuperación sólo llegará unida a la sostenibilidad. Desde 2005, el programa de Naciones Unidas y la Organización Mundial del Turismo (OMT) fija el turismo sostenible en seis parámetros: salud pública, inclusión social, conservación de la biodiversidad, acción climática, economía circular y gobernanza y finanzas.

Cepsa, que representa el 35% del suministro energético para el sector aéreo en España, quiere convertirse en proveedor de referencia de combustible sostenible para aviación con una producción anual que alcanzará las 800.000 toneladas en 2030

Pasos que dejan una huella mejor

El compromiso del transporte aéreo con la sostenibilidad es rotundo: la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), integrada por 300 aerolíneas en 120 países, acordó en su 77 asamblea general que todas ellas alcanzaran el nivel cero de emisiones para el año 2050. Este exigente mandato supondría eliminar unas 21 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO₂) en apenas tres décadas. ¿Cómo se hará? Para IATA, la clave será aumentar la cantidad de combustible de aviación sostenible (SAF), reemplazando el queroseno fósil que usan los jets por biocombustibles.

Cepsa, que representa el 35% del suministro energético para el sector aéreo en España, quiere convertirse en proveedor de referencia de combustible sostenible para aviación con una producción anual que alcanzará las 800.000 toneladas en 2030.

Coches menos contaminantes y conducción eficiente

El de los aviones será un paso de gigante. Pero también son apreciables los esfuerzos de sectores que nunca habían afrontado el problema de las emisiones como ahora. Por ejemplo, la naviera MSC Cruceros cuenta con un buque propulsado por Gas Natural Licuado (GNL), que reducirá el CO₂ emitido hasta el 25%, y prepara la botadura del segundo.

Del viajero depende elegir los medios de locomoción menos contaminantes e idóneos para el turismo interior, que se prevé mayoritario esta temporada en España. Renfe anuncia que el tren produce entre 5 y 7 veces menos emisiones de CO₂ que el automóvil y entre 7 y 10 menos que un vuelo. Al comprar determinados billetes, sus viajeros reciben un e-mail que compara la huella de carbono que producirá su viaje frente a la que generaría con otros medios de transporte.

Elegir alojamiento también depende íntegramente del turista: cada vez dispone de más información para elegir uno involucrado en reducir su huella de carbono

Viajar en vehículo privado es lo más habitual en las escapadas de Semana Santa. Aunque en 2022 sólo se matriculó el 65% de los eléctricos contemplados en algunos planes gubernamentales, continúan introduciéndose en el mercado, incentivados por los beneficios de la etiqueta cero de la DGT, una conducción silenciosa y crecientes prestaciones. Mientras llegan al tráfico ordinario los biocombustibles que ya alimentan motores de competición y transporte pesado, los híbridos y eléctricos representan la opción más ecológica. Entre los de combustible fósil, también se pueden elegir los menos contaminantes, y sólo el conductor, cualquiera que sea su vehículo, puede decidir pisar el acelerador lo justo para optimizar consumo y emisiones, una acción que varios coches reflejan en su pantalla con el aviso “ECO”.

Que otras generaciones disfruten de paraísos como los que atesoran las aguas del Caribe o el Índico dependen de la sensibilidad de los viajeros de hoy.
Que otras generaciones disfruten de paraísos como los que atesoran las aguas del Caribe o el Índico dependen de la sensibilidad de los viajeros de hoy.Nora Carol Photography (Getty Images)

Ocio respetuoso con el paisaje (y el paisanaje)

Acciones básicas e importantes del turismo sostenible están en manos del viajero cuando llega al destino: evitar la degradación del entorno sin dañar plantas y animales; mantener la calidad de vida de la comunidad anfitriona y respetar su cultura y patrimonio histórico. Por descontado, abstenerse de arrojar restos fuera de lugar, porque hasta una fruta biodegradable puede alterar la cadena alimenticia natural de ese ecosistema.

Elegir alojamiento también depende íntegramente del turista: cada vez dispone de más información para elegir uno involucrado en reducir su huella de carbono. Se preocupan de comunicarlo quienes cuidan sus consumos de energía y agua, con buenas políticas de residuos y preservando los recursos naturales. En esa búsqueda resultan útiles iniciativas como la Etiqueta Ecológica Europea, con más de 680 establecimientos adheridos desde 1992, o el sello específico de la plataforma online Booking para alojamientos que cumplen los Criterios GSTC (Consejo Global de Turismo Sostenible, por sus siglas en inglés).

Comer del kilómetro cero y sin desperdicios


Compensar lo que se puede evitar

La conducta privada es cada vez más responsable, pero queda camino por recorrer y huellas que borrar... Se imponen actuaciones empresariales que, además de concienciar a sus usuarios, compensen la huella de carbono que aún no pueda evitarse. Así lo hace Cepsa, que ha equilibrado 42.000 toneladas de CO2 de las generadas por el gasóleo para calefacción de sus clientes en este invierno mediante acciones de reforestación que lo retiran de la atmósfera, y llegará a compensar 55.000 toneladas.

 El compromiso de esta energética con la sostenibilidad quedó claro en una reciente declaración de su CEO, Maarten Wetselaar: “Nos comprometimos a transformar la compañía en un productor líder de energía verde para 2030, invirtiendo entre 7.000 y 8.000 millones de euros, y tengo la convicción de alcanzar este objetivo. Con apoyos como el de Cepsa, España se convertirá en uno de los principales productores europeos de hidrógeno verde y biocombustibles de segunda generación”. 

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