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La digitalización sanitaria, una realidad desde las aulas

La crisis de la covid-19 no solo ha sometido al sistema de salud a una presión nunca vista, sino que también ha puesto de manifiesto sus fisuras y paradojas. El camino hacia un modelo digital y sostenible del sector se revela como imprescindible. Para alcanzarlo, las universidades desempeñan un papel fundamental: son las encargadas de acercar a los estudiantes a las nuevas tecnologías y a las nuevas soluciones

El sistema sanitario necesita avanzar hacia un modelo sostenible que ofrezca los servicios más avanzados desde la docencia.
El sistema sanitario necesita avanzar hacia un modelo sostenible que ofrezca los servicios más avanzados desde la docencia.

A lo largo del último año, nuestra sanidad se ha visto inmersa en el apremio de la urgencia. Había que salvar vidas en condiciones sumamente adversas y no parecía momento de hacer proyecciones de futuro. A la hora de hacer análisis, se hace evidente la necesidad de que el sistema evolucione hacia un modelo sostenible que ofrezca los más avanzados servicios sanitarios para todos.

Dentro de este modelo, quienes en este momento se están formando como profesionales van a desempeñar un papel esencial. En este sentido, instituciones como la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) hace ya años que emprendieron el camino de acercar a sus estudiantes, tanto de grado como de posgrado, a las exigencias de un sistema de salud que, sometido a la presión de la pirámide poblacional, necesita poner el foco en la sostenibilidad.

“Es uno de nuestros objetivos”, corrobora María Victoria Redondo Vega, coordinadora de Hospitales y Centros Asistenciales de Medicina en la Universidad Alfonso X el Sabio. “Por ejemplo, tenemos una asignatura, ‘Nuevos retos de gestión’, en la que formamos en estandarización de los procesos en medicina para optimizar recursos y tiempo, para disminuir costes y para que el paciente sienta esa mejora de la asistencia y de la calidad”. Con ella coincide Alejandro Lendínez Mesa, jefe de estudios del área de Enfermería de la Universidad Alfonso X el Sabio, quien señala que “en la asignatura de Gestión hemos ido incluyendo áreas como humanización, gestión del talento y de la calidad, situar al paciente en el centro del sistema…”.

Una ‘zancada’ necesaria

Dentro de ese recorrido hacia la sostenibilidad, un pilar es la digitalización. Lo hemos comprobado con la crisis de la covid-19: se han acelerado procesos que en muchos ámbitos antes solo estaban esbozados, y todo parece indicar que una parte de ese cambio ha llegado para quedarse. “La epidemia ha impulsado más la gestión del cambio que mil horas de coaching o mil másteres de gestión”, explica el doctor Javier Arcos, director médico de la Fundación Jiménez Díaz, profesor en la Universidad Alfonso X el Sabio y director del proyecto APLO de digitalización de la gestión. “Ha puesto de manifiesto que podemos hacer muchas más cosas a distancia. El hospital ya no está delimitado por cuatro paredes, sino por las cuatro esquinas del móvil”, concluye.

Él es experto en digitalización, ese concepto del que ya no podemos escapar y que, en este sector, como en tantos otros, va a marcar el futuro. El paso más visible en este sentido es el de la telemedicina, las consultas a distancia que han ido ganando terreno a las presenciales en estos últimos meses. “Vamos hacia modelos asíncronos, en los que no necesitemos vernos la cara ni estar hablando por teléfono –continúa el doctor Arcos, quien también codirige en la Universidad Alfonso X el Sabio el Master Universitario en Dirección Sanitaria. Online E-Health, Transformación Digital e Innovación en Salud–. Modelos en los que nos podemos medir los parámetros (tensión, glucosa, coagulación…) desde casa. Al recibirlos el médico, enviará vía smartphone una recomendación. La medicina no presencial permite incluso no excluir y seguir atendiendo a los pacientes crónicos”.

Pero, echando la vista atrás, ese modelo ha llegado como un tsunami, cuando aún ni pacientes ni sanitarios estaban preparados para ello. “No podemos obviar que, al menos en atención primaria, se ha podido generar una desconfianza en el paciente”, expone el doctor Lendínez. “Habría que diseñar una estrategia de telesalud en condiciones. No solo desde la gestión, sino desde la escucha, para saber qué necesita la persona que está a pie de cama. Cada vez vamos a tener más pacientes crónicos, y no pueden pasar horas buscando a su médico”.

Desde la Universidad Alfonso X el Sabio, una de las propuestas es “meter de lleno a los estudiantes en las nuevas tecnologías, en su aplicabilidad práctica”, señala la doctora Redondo Vega. “Así, ya que la situación actual no nos permite prácticas presenciales, las hacemos en streaming, emitiendo desde hospitales o consultas. De esa manera, en directo, el alumno observa lo que sucede”.

La epidemia ha puesto de manifiesto que podemos hacer muchas más cosas a distancia. El hospital ya no está delimitado por cuatro paredes, sino por las cuatro esquinas del móvil
Javier Arcos, director médico de la Fundación Jiménez Díaz, profesor en la UAX y director del proyecto APLO

También se trabaja con los estudiantes la inteligencia artificial con vistas a gestionar la sostenibilidad. “Se trata de conseguir unos pequeños algoritmos, con unas palabras clave. Cuando el paciente quiera acceder al sistema sanitario, el sistema detecta su necesidad y le deriva a lo que necesita. De esta forma, el alumno aprende cómo, en ese paso de actos a procesos, se optimizan recursos. Y el paciente siente una mejora en la calidad”, expone la experta.

La prevención, clave para el futuro

Otro de los pilares de la sostenibilidad es la prevención: evitar que aparezca la enfermedad y, para ello, promover el bienestar y una vida sana. “Debemos ir a un sistema mucho más predictivo y preventivo. Hay que anticiparse”, destaca el doctor Arcos. “Tengamos en cuenta que, ya en 2002, la información digital superó a la analógica. Llevamos casi dos décadas en el marco de la evolución digital y contamos con herramientas de big data y e-learning que no podemos desaprovechar”. La idea sería, apunta, pasar de ese concepto del hospital reactivo –que reacciona ante la enfermedad–, a un modelo proactivo en el que “se previene o, al menos, se puede detectar precozmente la patología”.

También en la prevención es fundamental, concluye el doctor Lendínez, convertir al paciente en el centro de la atención, en el eje del sistema. “Y, en torno a él, generar equipos interdisciplinares para, todos juntos, avanzar hacia la mejora de la atención. Se trata de conocer al paciente en su esfera biopsicosocial. Hay que entender lo que necesita, más allá de prescribir un parecetamol porque dice que le duele la cabeza. Y, aunque parezca contradictorio, este trabajo abarataría costes y relajaría la presión”.


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