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El lugar donde resucita el plástico

Lo que tiras a los cubos de colores se convierte en nueva materia prima en las plantas de reciclaje. Una de ellas pertenece a Reciclados La Red, una compañía que procesa 100.000 toneladas de basura al año

Entran botellas, garrafas, envases, bolsas. Y, tras pasar por varias máquinas que las criban, lavan y trituran, salen pequeñas esferas plásticas, lentejitas de diferentes colores. Materia prima para la fabricación de nuevos objetos. La transformación tiene lugar en una de las plantas de la empresa Reciclados La Red, situada en la periferia de Sevilla. El proceso lo explica Carmelo Justo, su director general, al que el negocio le viene de familia: pertenece a la cuarta generación que se dedica al tratamiento de residuos, una actividad que inició su bisabuelo en el municipio de Alcalá de Guadaira. Eran otros tiempos. "La empresa actual la fundamos en 1994, antes de que entrara en vigor la ley de envases [en 1997]", rememora. "Por suerte, las cosas han avanzado y cambiado mucho".

El recinto huele a productos químicos y se oye un zumbido continuo. Hay plena actividad. "Funcionamos todos los días excepto fiestas de guardar", indica Justo, que se pasea con soltura entre cintas transportadoras, camionetas y balas apiñadas de envases. De unos 85.000 metros cuadrados, en este complejo se procesan 100.000 toneladas de plástico al año, recogidas por una flota de 60 camiones que opera en Andalucía, la zona del Levante y Castilla-La Mancha. Varias plantas dan trabajo a cerca de 500 personas y cada una procesa un material diferente: PEAD (la clásica garrafa de detergente), PET (la botellita de agua) o film postconsumo (las bolsas de la compra), entre otros. A grandes rasgos, el tratamiento es el mismo para las diferentes fracciones.

El director toma como ejemplo explicativo la planta donde se regenera el PEAD (polietileno de alta densidad), el plástico duro de las botellas grandes de lejía, en la que se reparten la faena unos 50 empleados y cientos de máquinas. Como si de una receta se tratara, Carmelo Justo detalla el viaje de estos residuos hasta el renacimiento: "Lo primero que hacemos es quitar los impropios, como puede ser una etiqueta que se haya colado. Después, separamos esas botellas por colores mediante robótica, y varios empleados controlan la calidad de la selección. Trituramos los envases, los lavamos, los secamos y los fundimos. Depuramos ese material, ya líquido, con filtros, y lo solidificamos con agua fría. El resultado son unos espaguetis que cortamos en lentejitas, lo que llamamos granza". De esta granza saldrán nuevos envases, tuberías o fibras textiles, entre otras aplicaciones. En el proceso, añade el director, no hay aditivos y se reutiliza todo el agua empleada.

Los principales clientes de Reciclados La Red son grandes grupos empresariales, centros comerciales y compañías distribuidoras, aunque también trabajan para administración. "Cualquier empresa logística produce un residuo. En el desembalado, en la fabricación. Todos esos desechos los llevamos a nuestras plantas y lo procesamos por medios propios", explica. Su negocio es el último eslabón de la cadena del reciclaje, esa que comienza con la simple acción de tirar un envase al contenedor amarillo. "El reto no solamente está en la colaboración de la sociedad. Está en que el ciudadano tiene que exigir que se consuman materiales reciclados", cierra.

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