Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Termina la misión espacial que ha medido el universo

El satélite 'WMAP' ha observado la luz más antigua del cosmos, ha determinado su edad y composición, y ha confirmado la aceleración de la expansión

Toda la actualidad científica en la sección de EL PAÍS

Una misión espacial de especial relevancia en la última década por sus aportaciones clave a la cosmología actual ha llegado a su fin. Tras nueve años de observaciones del universo profundo, la NASA ha dado por concluidas las operaciones del WMAP. Estaba situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra y el pasado 8 de septiembre el satélite recibió la orden de encender sus pequeños propulsores, abandonar su órbita de trabajo y colocarse en una de aparcamiento definitivo alrededor del Sol, donde no estorba a otras sondas espaciales. Este potente instrumento científico tomó los últimos datos el 20 de agosto y todavía está el equipo analizándolos. "WMAP ha abierto una ventana al universo más primitivo que difícilmente podríamos imaginar hace solo una generación", ha declarado Gary Hinshaw, responsable de la misión. Para continuar estas importantes investigaciones de la radiación de fondo ha tomado ya el relevo la sonda Planck, de la Agencia Europea del Espacio (ESA).

WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe), un artefacto espacial de 840 kilos, fue lanzado por la NASA en junio de 2001 -para cumplir una misión de nueve años de duración- y se colocó tres meses después en órbita en L2, un punto de equilibrio gravitatorio del sistema Sol/Tierra. Desde allí ha estado observando en todo el cielo la llamada radiación de fondo de microondas, emitida cuando el universo se hizo transparente, unos 380.000 años después del Big Bang, y considerada la luz más antigua, que ahora llega a nuestros telescopios en el rango de microondas. En esa radiación se han medido minúsculas diferencias de temperatura (de una parte en 100.000) que revelan el tamaño, la materia, la edad, la geometría y el destino del universo, explican los científicos de la NASA. Esos datos indican también cómo era la estructura primordial del cosmos que formó después las galaxias y conjuntos de galaxias hasta su forma actual.

El universo tiene 13.750 millones de años, con un grado de error del 1%, y la propia NASA señala que se trata de un récord Guinness de WMAP "por la edad más precisa de la edad del cosmos lograda hasta ahora". En cuanto a su composición, los datos del observatorio han permitido determinar que solo el 4,6% es materia normal, la que forma todos los átomos, mientras que el 23% del universo consiste en materia oscura, algo que todavía no se sabe qué es, pero que no emite ni reflecta la radiación electromagnética. El resto, el 72%, es energía oscura, algo completamente desconocido, una especie de presión en lugar de atracción gravitatoria, cuya existencia se detectó en la década de los noventa por la aceleración de la expansión del universo. Esta aceleración no se descubrió con el Wmap, pero sus observaciones han permitido determinar la geometría del cosmos y de ahí confirmar -con un método diferente al inicial- la energía oscura, sea lo que sea.

Los científicos también destacan de esta misión de la NASA los avances que ha permitido en el estudio de la inflación cósmica, una hipótesis que cuenta con muchos partidarios y que sostiene que el universo sufrió una fase de crecimiento rapidísimo en la primera billonésima de segundo desde que empezó. Las medidas del satélite han permitido, si no confirmar la hipótesis, sí al menos descartar algunos escenarios de inflación y apoyar otros con datos significativos.

"WMAP ha proporcionado medidas los parámetros fundamentales del universo y los científicos utilizarán esta información durante años en su búsqueda para comprenderlo mejor", ha comentado Jaya Bapayee, director ejecutivo del programa en la agencia espacial estadounidense.

WMAP ha sido el heredero de un satélite anterior, el Cobe, también de la NASA, que descubrió, en los años noventa, las primeras diferencias de temperatura en esa radiación de fondo que hasta entonces se veía desesperantemente uniforme, por lo que resultaba difícil explicar, en la teoría del Big Bang, como se formaría después la estructura del cosmos. Si el Cobe hizo el gran descubrimiento (y por ello recibieron el Nobel de Física John C. Mather, George F. Smoot, en 2006), Wmap ha tomado medidas mucho más precisas que han desencadenado avances notables en la cosmología en los últimos años.

Desde hace poco más de un año está, también en órbita del punto virtual L2 (punto de Lagrange 2), el Planck, cuyos investigadores presentaron hace pocos meses su primer mapa de todo el cielo en microondas. Es un observatorio de 1.900 kilos, con espejo principal de metro y medio de diámetro, cuyos sensores funcionan a 272,9 grados bajo cero (la temperatura más baja posible, el cero absoluto es (-273.15) enfriados pro helio. Fue lanzado al espacio el 14 de mayo de 2009 (junto con el telescopio infrarrojo Herschel) y en julio de este año se presentó su mapa del cielo en microondas.