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Reportaje:

Dave Chameides, nueve meses sin sacar la basura

Un ecologista norteamericano se ha propuesto no tirar nada a la basura para entender mejor y reducir su propio impacto medioambiental

Dave Chameides ha sido cámara en series tan conocidas como El ala oeste de la Casa Blanca o Will y Grace o en películas como El Cuervo: Ciudad de los ángeles o Johnny Darko. Ha ganado dos premios EMI como cámara a lo largo de su vida como resultado. Pero Chameides, que reside en una casa en Los Ángeles, también es un feroz ecologista que, en lugar de proponerse dejar de fumar o hacer más deporte en Año Nuevo, decidió pasar 2008 acumulando su basura en el sótano en lugar de sacarla al cubo, según recoge hoy la revista TIME.

Un día "estaba tirando una cosa a la basura cuando me di cuenta de que no estaba haciendo nada más que eso. Simplemente lo estaba haciendo desaparecer (...) Entonces pensé que, si todos fuéramos responsables de nuestra basura, si no pudiéramos hacerla desaparecer, tendríamos que enfrentarnos a algunas verdades incómodas sobre nuestro estilo de vida", relata Chameides en su blog, 365 días de basura. De modo, que Dave el sostenible, su nom de guerre como freelance especializado en combustibles alternativos, decidió enfrentarse a su basura y comenzar acumularla en el sótano hasta fin de año.

Una vez recabado el apoyo de su mujer y de sus dos hijas pequeñas, a las que dejó fuera del experimento junto al perro, se impuso una serie de normas por las que se regiría su proyecto. "La verdad es que no he elaborado un plan para hacer esto, lo que ha terminado siendo lo mejor", ha declarado Dave. Las soluciones las ha ido encontrando a medida que surgían los problemas y con ayuda de los lectores de su bitácora, que le han ido dejando consejos prácticos para llevar la empresa a buen fin.

Separa el papel de los envases y guarda los cartones aparte. Las bolsas de plástico, que considera una auténtica plaga, las acumula en otra parte y trata de reutilizarlas al máximo. A la pregunta de si el sótano no apesta, responde sencillamente que lo único que puede dar mal olor son los residuos orgánicos. Y Dave ha descubierto un sistema perfecto para librarse de ellos en su casa: la lombricultura, o la fabricación de abono mediante lombrices.

En un vídeo sin desperdicio (en inglés), el ecologista explica cómo ha instalado una pequeña granja de gusanos en el sótano a la que arroja los desechos orgánicos de su basura. Éstos se comen las bacterias resultantes de la descomposición y, lentamente, sus excrementos las van convirtiendo en uno de los más preciados abonos naturales que existen: el humus de lombriz. Dave confiesa que no conviene deshacerse de este modo de restos de carne ni de productos lácteos porque olerían mal. Para él no supone un problema, ya que no come carne y afirma terminarse todos los lácteos que consume. Las lombrices mantienen su propio ecosistema dentro de las cubetas en que las mantiene y su poblacion se duplica cada mes. Ya tiene 67.000.

En su afán por llevar perfecta cuenta de la basura que produce (actualiza mensualmente el listado del contenido de su sótano en el blog), Dave llega a traerse de vuelta a su casa los desperdicios que produce cuando sale de viaje. Durante sus últimas vacaciones en México, etiquetó y empaquetó cuidadosamente cuanto producía. Al regresar a EE UU, los agentes de aduanas quedaron un tanto sorprendidos. "La mujer en la aduana dijo '¿Qué es esto?'. Le dije 'basura'. Se rió, cerró a bolsa y me dejó pasar", relata Dave.

Lo cierto es que la experiencia de Chameides está arrojando resultados. Pasados ocho meses, tan sólo leva acumulados en el sótano cerca de 13 kilos de basura. El estadounidense medio ya tendría 176 kilos yaciendo en su patio. El ecologista también reconoce que ha cambiado sus hábitos de consumo, tratando de racionalizarnos.

Comenzó el proyecto para entender mejor su propio impacto medioambiental y tratar de reducirlo en la creencia de que si viéramos directamente el impacto de nuestra basura, cambiaríamos nuestra forma de consumir y el tratamiento que le daríamos a los desperdicios. Espera que otros sigan su ejemplo, de modo que puedan aprender de sus experiencias mutuas. Dave también ha diseñado un curso sobre energías renovables y sostenibilidad medioambiental que imparte en institutos y colegios de Los Ángeles.

"No ha sido tan difícil", señala Dave. "Soy un tipo normal, sólo guardo mi basura en el sótano", concluye Dave con ironía.