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El Rey lanza un mensaje de confianza ante la incertidumbre política

Felipe VI graba con solo 24 horas de antelación su discurso de esta Navidad

Felipe VI, durante su discurso de Navidad de 2018 en el Palacio de La Zarzuela.
Felipe VI, durante su discurso de Navidad de 2018 en el Palacio de La Zarzuela. EFE

El Rey lanzará hoy un mensaje de confianza en las instituciones y en la vigencia del marco constitucional en medio de un panorama caracterizado por la incertidumbre, con la investidura del presidente del Gobierno pendiente de la abstención de ERC, y por una polarización política sin precedentes. Es prácticamente lo único que puede anticiparse del sexto discurso navideño de Felipe VI desde que llegó al trono en junio de 2014.

Debido a la complicada situación política, Zarzuela decidió aplazar la grabación del discurso hasta este lunes, solo 24 horas antes de su emisión, pese al riesgo de que una afonía o cualquier indisposición temporal del Monarca pudiera afectarle. No se quería, sin embargo, que el discurso quedara desfasado o hubiera que grabarlo de nuevo.

Y ello a pesar de que la intervención de Felipe VI no estará pegada a la actualidad política, sino que se remontará a los grandes principios. No se espera, por ejemplo, que aluda expresamente a la crisis catalana o a acontecimientos recientes como la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, pero sí que marque directrices sobre la unidad de España y su pluralidad, que haga un llamamiento a la cooperación y la concordia o defienda la vigencia de la Constitución y el Estado de derecho.

También se espera que aluda a la princesa Leonor, heredera del trono, que este año ha protagonizado sus primeras intervenciones públicas, en octubre en la entrega de los premios Princesa de Asturias, en Oviedo; y en noviembre en los Princesa de Girona, en Barcelona, donde sorprendió por su dominio del catalán.

Igualmente es probable que se refiera al calentamiento global, después de que Madrid haya albergado en diciembre la COP25, la cumbre de Naciones Unidas inicialmente prevista en Chile; o que mencione los crímenes machistas (un asunto que se ha convertido en motivo de polémica entre las fuerzas políticas tras la irrupción de Vox), a los que el año pasado definió como “violencia contra las mujeres”.

No es la primera vez que el discurso navideño del Rey coincide con un Gobierno en funciones, ya sucedió en 2015. Pero entonces solo habían pasado cuatro días desde la cita con las urnas y ahora se van a cumplir ocho meses desde las elecciones del 28 de abril, que hubo que repetir el 10 de noviembre.

El de Nochebuena es el único discurso al cabo del año en el que el Rey se dirige, a través de la televisión, a todos los españoles; salvo casos extraordinarios, como el del 3 de octubre de 2017 en el que abordó la crisis catalana. El año pasado fue seguido por 7,9 millones de espectadores, con una cuota de pantalla del 70,6% en el conjunto de las 30 cadenas que emitieron el discurso en directo (todas las generalistas y autonómicas, con excepción de la vasca EiTB y la catalana TV-3).

Por eso, el de Nochebuena se prepara minuciosamente. A diferencia de otros discursos, que se cocinan en los ministerios, el esquema inicial sale de Zarzuela, donde se eligen los temas a tratar y se propone el enfoque, aunque el producto final es el resultado de un intenso intercambio de propuestas y borradores entre la Casa del Rey y La Moncloa. También se cuida al detalle la escenografía, el lugar donde posa el Rey y los objetos que lo rodean, así como las imágenes de la Familia Real que preceden al discurso. El final es siempre el mismo: felices fiestas en castellano, euskera, catalán y gallego.

 

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