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En 39 pueblos, el poder solo es femenino

Un puñado de minúsculos municipios tiene gobiernos locales integrados únicamente por mujeres

elecciones municipales
Rosa Melchor (centro), alcaldesa de Alcázar de San Juan, con cuatro de sus concejales.

Las paredes empapeladas de carteles de los candidatos y, en las calles céntricas, la megafonía ambulante montada sobre los coches que escupe mensajes electorales: ese el decorado habitual de los más de 8.000 municipios que votarán el domingo, y también el paisaje urbano de estos días en Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, con algo más de 30.000 vecinos. De tradición socialista, en la pasada legislatura esta localidad eligió por primera vez una alcaldesa, Rosa Melchor (PSOE), que se rodeó de un equipo de mayoría femenina: cuatro hombres y cinco mujeres, a las que decidió atribuir carteras de las que antes se habían encargado ellos.

Alcázar de San Juan es una excepción. Apenas hay un puñado de singularidades más en España: según el Ministerio de Hacienda y Función Pública, en 39 municipios de los 8.124 de toda España, los Ayuntamientos están regidos solo por mujeres. Pero se trata de municipios minúsculos, porque de ellos solo hay dos con más de cuatro concejales: Alcázar del Rey (Cuenca) y Remondo (Segovia).

El caso de Alcázar de San Juan es algo distinto: al ser una localidad más grande cuenta con 21 concejales. Si Melchor gana las elecciones repetirá con esa mayoría femenina de ediles. Además, de las seis candidaturas que se presentan, cuatro cabezas de lista son mujeres, incluida la de Vox.

La alcaldesa de Alcázar de San Juan defiende que las mujeres suelen estar más pendientes de los detalles, de las cosas pequeñas. E insiste en que su trabajo ha estado centrado en la atención a las personas, que, según ella, se había dejado de lado la anterior legislatura, con el PP en la alcaldía. “Hemos recuperado el punto de encuentro familiar, donde se hace el intercambio de menores entre parejas separadas sin buena relación. Hemos incentivado la conciliación de la vida familiar y laboral, y hemos abierto una aplicación para que los vecinos contacten con nosotros que se llama línea verde”, explica Melchor.

Amparo Bremard, de 56 años y responsable de tráfico y seguridad ciudadana, entre otras áreas, añade que está cansada de que ser mujer dé pie a comentarios que se repite una y otra vez en los plenos. “A veces nos encontramos con gente que nos trata con cierta condescendencia por el mero hecho de ser mujeres”, añade. Si gana la próxima legislatura, la regidora alcazareña tiene como uno de sus objetivos apostar por las energías renovables, seguir reduciendo la tasa de desempleo —que ha pasado del 30% al 18% en estos cuatro años—, y añadir a los servicios del hospital local un psicólogo en el área de oncología y una sala de hemodiálisis, entre otros asuntos. “Hemos cerrado con 4,5 millones de superávit; algo bien hemos hecho, ¿no?”, sentencia.

Remondo, con 305 habitantes, es uno de los dos ayuntamientos españoles con más de cuatro concejales en las que todas son mujeres. María José González (51 años), del PP, se convirtió en alcaldesa en 2007 y espera repetir este domingo. Para González, el hecho de que el Ayuntamiento esté formado solo por mujeres es anecdótico. “Quizá somos un poco menos pasotas. Solemos llevar la economía doméstica y eso tal vez hace que sepamos aprovechar mejor los recursos, ser más previsoras o ahorrativas, pero líbreme Dios de pensar que esto no lo puede hacer un hombre”, señala.

El Manzano

Carmen Ruano, alcaldesa de El Manzano (Salamanca), nació en esta localidad hace 65 años. Tras un tiempo en la capital, regresó a sus orígenes para cuidar a su madre. Fue en 2011 cuando decidió presentarse a alcaldesa por el PSOE tras algunos roces con el anterior regidor, del PP, que llevaba en el Ayuntamiento más de 20 años. “El pueblo estaba abandonado. No había ningún parque, las fachadas estaban muy perjudicadas, había casas en ruinas… Estaba todo muy mal”, asegura.

Con apenas 80 habitantes —la mayoría jubilados— Ruano afirma que ella y las otras dos mujeres que la acompañan en el concejo —una de su mismo partido, y otra del PP— han centrado su trabajo en que los vecinos estén atendidos y no tengan que desplazarse a la capital. “A los líderes nacionales se les llena la boca con las medidas para la despoblación”, se queja, pero esas medidas no terminan de llegar hasta los pueblos que las necesitan. Cuando le preguntan la diferencia entre un consistorio dirigido por mujeres o por hombres, Ruano lo tiene claro: “Yo quería rodearme de gente con ganas de trabajar y que me pudiese ayudar. Las mujeres son más participativas; tenemos otra sensibilidad para identificar problemas y prioridades”, concluye.

 

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